Con dos antiguas hidroeléctricas: Más comunidades del centro van tras su autosuficiencia energética

La Cooperativa Hidroeléctrica de la Montaña propone el rescate de las centrales Dos Bocas y Caonillas para dotar a la montaña con 43 megavatios de energía confiable y renovable.

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Para los residentes del centro de la isla, los meses de angustia que siguieron al huracán María solo confirmaron lo que ya sabían: en medio de una crisis nacional, no son prioridad para el Gobierno Central.

Por eso, mientras la reparación del sistema eléctrico avanzaba en la zona metropolitana, residentes de Utuado, Adjuntas y Jayuya se vieron obligados a esperar hasta un año para recobrar el servicio, aun contanto con instalaciones de generación eléctrica que pudieron resolver la falla, en días o semanas.

En respuesta al vacío, organizaciones no gubernamentales (ONGs) como Unidos por Utuado se lanzaron a la calle a brindar auxilio a los damnificados con filtros de agua y paneles solares.

“La llegada del huracán María es algo que no estuvo en nuestro control, pero todo lo que sucedió después de eso, las acciones a nivel federal, estatal y hasta municipal, son decisiones hechas por seres humanos”, planteó CP Smith, director ejecutivo de Unidos por Utuado.

“Lo lamentable en todo esto es que en la zona hay unos recursos fantásticos que no han sido mantenidos y que están mal apreciados por la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE)”, añadió.

De todas, Smith apuntó a las hidroeléctricas de Dos Bocas y Caonillas, centrales que tienen el potencial de energizar varios municipios de la zona.

“Utuado hubiera podido ser el primer pueblo reconectado a la red después del huracán María, pero irónicamente fue uno de los últimos y eso fue debido a que hubo otras prioridades”, lamentó.

Por eso, de la trágica experiencia en la zona central del país, Unidos por Utuado impulsa ahora una propuesta comunitaria que asegure la autosuficiencia de la zona: la Cooperativa Hidroeléctrica de la Montaña.

Potencial sin explotar

Según explicó Maribel Hernández, coordinadora de la cooperativa, aunque las hidroeléctricas de Dos Bocas y Caonillas datan de la década de 1940, tienen el potencial de solucionar el problema energético para gran parte de la zona montañosa.

Actualmente, los tres generadores de Caonillas están en desuso, mientras que solo uno de los tres generadores de Dos Bocas funciona, por lo cual produce seis megavatios (MV) de electricidad, en contraste con su capacidad máxima combinada de 43 MW.

Irónicamente, toda su producción se emplea para el superacueducto del norte, dejando desprovista a la zona donde ubican las hidroeléctricas.

De acuerdo al plan, la cooperativa solicita el traspaso de ambas instalaciones de la AEE, y mediante propuestas federales propone rehabilitar los generadores y dragar los embalses, para así rescatar la capacidad máxima de los mismos.

Según estimados, la sedimentación ya ocupa el 63 por ciento de su capacidad, minando el potencial real de las hidroeléctricas. A juicio de Smith, en 12 meses las tareas de dragado se podrían completar.

“Optimizando y modernizando todo el equipo, nosotros podríamos producir 43 MW. Para que tengas una idea, Adjuntas, Jayuya y Utuado consumen 11 MW. Tendríamos una capacidad restante de 32 MW que, con esa cantidad, podríamos encender a casi todo Ponce”, agregó Hernández.

“La fuente principal (del proyecto)”, aseguró Smith, “va a ser de fondos del USDA (Departamento de Agricultura Federal). Hay varios programas que, irónicamente, al día de hoy la AEE no puede acceder por sus finanzas. Una cooperativa hidroeléctrica sí puede acceder a estos fondos”, aseguró Smith.

“No vamos a pedir fondos locales. Entre los fondos federales y el mercado del sector privado, vamos a conseguir lo que necesitamos para llevar a cabo y completar estos proyectos”, añadió. “Esto es lo justo, es lo correcto y es lo necesario para asegurar que estas comunidades no queden últimos en la fila para ser reenergizados”.

Paso inicial con luz solar

Como estrategia inicial, Smith explicó que la Cooperativa buscará en un periodo de seis meses comenzar con la instalación de placas fotovoltáicas en negocios y residencias de Utuado, Adjuntas y Jayuya. Esto, como medida a corto plazo para atajar la vulnerabilidad energética de la zona.

“Queremos crear unas islas de resiliencia, usando la cooperativa en su modelo más clásico de comprador por volumen, para adquirir el equipo necesario. De esta forma, si algunos sectores se quedan sin luz, tendríamos unos bolsillos donde las personas, por lo menos, pueden hacer cosas básicas como conectar una nevera para medicinas o cargar celulares”, explicó.

“Estamos en la última fase de búsqueda de fondos con los que vamos a emplear a unos consultores solares que van a identificar los primeros 150 a 250 negocios y casas, para así tener el portafolio necesario y adquirir los fondos para poner los sistemas fotovoltáicos”, abundó.

“Cada día que pasa que no tenemos sistemas puestos, es otro día que estas comunidades siguen vulnerables. Sentimos urgencia de llevar a cabo este proyecto lo más pronto posible, porque ya mismo vamos a estar en la temporada de huracanes otra vez y no podemos permitir que se repita lo que pasó después de María”, reiteró.

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