¿Cómo será el final de la pandemia?

La mala noticia es que los fármacos no pueden impedir que el virus mute y evolucione. La variante Omicron es el mas reciente e inquietante ejemplo. Al cierre de este artículo, el 60 por ciento de la población de los Estados Unidos y sus territorios estaba completamente vacunada contra el Covid-19, y a nivel global solo el 42.7 por ciento de la población.

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Es poco probable que los Estados Unidos, y mucho menos el resto del mundo, pueda eliminar por completo el coronavirus que causa el Covid-19. Por lo tanto, llegó para quedarse.

Sin embargo, llegará el día en que todo esto dejará de ser una pandemia. Ocurrirá cuando la cifra de casos ya no esté fuera de control y los hospitales no tengan un alto riesgo de abarrotarse con pacientes.

Por eso, desde ya numerosos expertos predicen que algún día la propagación del coronavirus se asemejará más con la influenza estacional.

Lo que no está claro todavía es cómo y cuándo ocurrirá.

“Ni siquiera hay una medida que diga que algo es una epidemia o una pandemia. Todo esto está en el ojo del espectador, y eso es parte del problema”, planteó a la cadena de noticias CNN el doctor Arnold Monto, profesor de Epidemiología en la Universidad de Michigan y presidente interino del Comité Asesor de Vacunas y Productos Biológicos de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA en inglés).

La buena noticia, según Monto, es el poder de las vacunas. “Lo que es tan diferente aquí es que nuestras vacunas son mucho más efectivas de lo que solemos ver”.

Y la mala noticia es que esos mismos fármacos no pueden impedir que el virus mute y evolucione. La variante Omicron es el mas reciente e inquietante ejemplo.

“Con el cambio en los patrones de transmisión, a medida que han surgido lo que llamo un desfile de variantes, ahora vemos una transmisión mucho más extensa y una propagación mucho más uniforme a nivel mundial. Esto hace que declarar el fin de la pandemia sea más difícil”, comentó Monto.

En teoría

Monto y otros líderes de salud pública anticipan que en el futuro los países podrían rastrear la propagación del SARS-CoV-2, el coronavirus que causa el Covid-19, de manera similar a como se monitorea la gripe estacional.

“No tenemos idea de si veremos ese tipo de patrón estacional con el SARS-CoV-2, pero la mayoría de nuestros virus respiratorios comienzan a comportarse como eventos estacionales”, explicó Monto.

Entretanto, continuó, tendremos que “esperar, ver y contener la respiración” para descubrir cómo podría ser una fase endémica del coronavirus o con presencia constante en una población, pero sin afectar a un número alarmante de personas, como ocurre típicamente en una pandemia.

De hecho, al inicio del 2020, cuando la pandemia arreciaba en el planeta, funcionarios de la Organización Mundial de la Salud ya predecían que el nuevo coronavirus “podría convertirse en otro virus endémico en nuestras comunidades” y nunca desaparecer.

“Lo que esperamos alcanzar es un nivel tan bajo que, aunque no se elimine por completo, no tenga un impacto importante en la salud pública o en la forma en que manejamos nuestras vidas”, expresó en una reciente audiencia congresional el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.

“Entonces, si conseguimos que más personas se vacunen en todo el mundo y que más personas se vacunen ahora, con suerte, dentro de un período de tiempo razonable, llegaremos a ese punto en el que ocasionalmente podrá haber altibajos en el fondo, pero no nos dominará de la forma en que lo está haciendo ahora mismo”, agregó.

Si bien el Departamento de Salud y Servicios Humanos reiteró el mes pasado que todavía existe una emergencia de salud pública en los Estados Unidos a causa del Covid-19, los funcionarios de salud federales ya están pensando en cómo medir el fin de la pandemia y cómo rastrear el coronavirus una vez que se vuelve endémico.

Queda mucho por hacer

Para pasar de una pandemia a una fase endémica, la nación debe desarrollar inmunidad al coronavirus, lo que significa que muchas más personas deben vacunarse, advirtió el doctor Philip Landrigan, pediatra y epidemiólogo del Boston College.

Aun así, millones de estadounidenses todavía se niegan a recibir sus inyecciones e, incluso, se resisten a usar mascarillas, por lo que la transición de seguro tomará más tiempo.

Al cierre de este artículo, el 60 por ciento de la población de los Estados Unidos y sus territorios estaba completamente vacunada contra el Covid-19, y a nivel global solo el 42.7 por ciento de la población.

“Tenemos que llegar a algún lugar muy por encima del 80 por ciento, posiblemente incluso muy por encima del 90 por ciento de la población con inmunidad, ya sea por haber tenido una infección o por haber recibido vacunas”, dijo Landrigan, también exfuncionario de los CDC.

Para controlar la propagación del virus del sarampión en la población de los Estados Unidos, por ejemplo, “tuvimos que elevar la tasa de inmunidad por encima del 95 por ciento e, incluso desde entonces, hemos tenido brotes esporádicos”, continuó. “Estos brotes suelen ocurrir cuando hay un grupo de personas en un lugar en particular que no están inmunizadas y, de repente, se introduce el virus, porque un viajero ha entrado con el virus, y ¡bang! Tienes 20 casos de sarampión en alguna ciudad”.

“Pero eso no es una epidemia. Es un brote en un contexto de casi ningún caso o casos endémicos dispersos”, añadió Landrigan.

Por lo tanto, los CDC reconocen que resta mucho trabajo por hacer para controlar la propagación actual del virus.

“Seguimos viendo demasiados casos nuevos, hospitalizaciones y muertes”, ha planteado la portavoz de los CDC, Kristen Nordlund. “El promedio diario de casos es de más de 100 mil por día, con más de 1,500 muertes”.

“Mientras esperamos el otoño y el invierno, es importante seguir aplicando medidas de prevención que sabemos que funcionan: vacunar, usar una mascarilla en lugares públicos, interiores, quedarse en casa cuando está enfermo y lavarse las manos con frecuencia”, sentenció.