Cómo lavar las cubiertas de tela para la cara

No todos están concientes de que estas cubiertas deben lavarse después de cada uso.

Foto suministrada

El uso de mascarillas o cubiertas de tela para la cara es una medida que todos debemos practicar para ayudar a desacelerar la propagación del Covid-19, en unión a medidas preventivas de aseo y el distanciamiento físico en entornos públicos.

Sin embargo, no todos están concientes de que estas cubiertas deben lavarse después de cada uso. Asimismo, que es crucial quitársela de manera correcta y lavarse las manos antes y después de manipularla.

Para remover la mascarilla de su rostro, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) recomiendan desatar las tiras detrás de la cabeza o estirar las bandas para las orejas, manipularlas solo mediante las tiras o bandas para las orejas, plegar los extremos externos y colocar la cubierta en la lavadora. Todo esto, sin tocar la cubierta.

Para limpiarla, puede hacerlo con el resto de las prendas, utilizar su detergente habitual y la temperatura de agua máxima permitida para la tela de la cubierta.

Si prefiere lavarla a mano, entonces prepare una solución con cinco cucharadas (1/3 de taza) de blanqueador con cloro de uso doméstico por galón de agua, a temperatura de ambiente, o cuatro cucharadas de blanqueador con cloro de uso doméstico por cada cuarto de agua a temperatura ambiente.

Previamente, revise la etiqueta para confirmar que el blanqueador con cloro es apto para desinfección, ya que algunos blanqueadores con cloro, como los diseñados para usar de manera segura sobre ropa de color, posiblemente no sirvan para desinfectar.

Además, verifique que el blanqueador no esté vencido y nunca proceda a mezclarlo con amoníaco ni con otros productos de limpieza.

Deje la cubierta para la cara en remojo en la solución de blanqueador por cinco minutos, enjuague bien con agua fría o a temperatura ambiente y asegúrese de secar la cubierta por completo después de lavarla.

Para esto, puede colocarla en su secadora a temperatura máxima o dejarla extendida sobre una superficie limpia o en un cordel, hasta que esté completamente seca.

De ser posible, exponga la cubierta directamente al sol.

(Fuente: Centros para el Control y Prevención de Enfermedades)