A son y bolero recuerdan al hijo predilecto de La Cantera

A 17 años de su partida, en las calles de La Cantera continúa latente la figura del mejor salsero, sonero y bolerista que haya salido del barrio. Tanto que este sábado, 2 de diciembre, la comunidad entera retomará la avenida que lleva su nombre para obsequiar al país otro Homenaje Musical a Pete El Conde Rodríguez.

Foto: Ludwig Medina

Aún recuerda el momento con perfecta claridad.

Transcurría el año 1989 cuando el legendario Pete “El Conde” Rodríguez reapareció en su natal Cantera de Ponce, caminando entre los callejones que forjaron su carácter, educaron sus oídos e inspiraron mil anhelos.

A los 55 años de edad añoraba reencontrarse, reconectarse a sus raíces, a las memorias de infancia y a la casita en la que tantas veces abrazó a su madre.

Sin embargo, aquella estructura de madera, zinc y nostalgia ya no estaba. Con el “progreso” se esfumó. Pero aquel paseo no fue en vano: a cada paso por la calle Cangrejos, Sevilla o el Callejón del Río volvió a sentirse vivo y, sobretodo, amado.

Así lo recuerda Jorge “Peewee” Borrero Muñiz, el instrumento elegido por el destino para en vida demostrarle a Pete que en La Cantera no era solo El Conde. Allí era el rey.

Ponceño entre los grandes

Como relató en entrevista con La Perla del Sur, al cierre de la década del 70 la más cotizada de las agrupaciones de salsa y música hispana del mundo, la Fania All Stars estaba en pleno apogeo.

“Y a mí me llamaba mucho la atención El Conde, porque en la canción Quítate tú pa ponerme yo proclamaba con orgullo ‘De La Cantera de Ponce vengo yo, con este ritmo sabroso’”.

Desde entonces, aseguró, “a ese prieto lo tenía que conocer”. Como a todo hijo de La Cantera, Peewee no podía evitar que la piel se le erizara, cada vez que Pete le cantaba al público de todo el planeta, sin renegar su barrio ni humilde origen.

Y tanto deseó codearse con él, que el universo conspiró.

Años más tarde, tras aceptar su entusiasta invitación, El Conde retornó a su cuna, sin alfombra roja, ego, ni pretenciones. Solo con la compañía de su anfitrión y fiel admirador.

“Pete quería volver a ver el lugar donde nació y se crió. Nació donde ahora están las escuelas José Julián Acosta, Ernesto Ramos Antonini y Román Baldorioty de Castro”, relató el también líder comunitario.

“Donde está la José Julián Acosta habían unas casitas y en una de ellas nació él. Para aquél tiempo a ese lugar lo llamaban El Ligao. Lo llevé y estuvo mucho rato, sentado, pensando. Le dejé ese espacio y despué fue que me pidió que lo llevara por todos los callejones del barrio”.

En el paseo, recordó no solo a sus tíos Ramón Bigote y a Ramoncito el porteador, sino además a su madre, quien aún vivía en el sexto piso del condominio La Trinidad, y al barbero Paco Silva, quien bautizó a Pete con el título de El Conde, antes de que cumpliera los 13 años de edad y se estableciera permanentemente en Nueva York.

“El mismo Paco Silva me lo confirmó, porque decía que desde muchacho Pete tenía guille de galán. ‘Pareces un conde de verdad’, le comentaba y así se quedó. Él fue quien le bautizó así”, recalcó.

Mas de aquel reencuentro íntimo y cándido con el pasado, nació una sólida amistad entre ambos. Por ello, cada dos o tres meses El Conde volvía a La Cantera para andar y respirar por sus aceras, reinciar la búsqueda de sí mismo y, de paso, degustar el cariño de su gente.

“Incluso, en algún momento me comentó que quería comprar una propiedad en el centro de Ponce para pasar los últimos años aquí, pero lamentablemente, eso nunca sucedió”, agregó.

El Conde falleció mientras dormía en su casa del Bronx, el 2 de diciembre de 2000, víctima de un paro cardiaco. Tenía 67 años de edad.

No obstante, diez años antes presenció y disfrutó de un homenaje en su honor, “el único que se le hizo en vida”, recalcó Peewee.

Ocurrió en su barrio, en el año 1990, y el cierre estuvo a cargo de su orquesta.

“Llegó vestido de blanco, impecable. Esa noche cantó todos sus éxitos, habló de sus recuerdos y no se quería ir. Fue una noche mágica”, continuó.

El 7 de septiembre de 1996, Pete también pudo festejar en el Teatro La Perla su prolífica trayectoria musical con el espectáculo “35 años de realeza”.

A la cita se unieron estrellas como Johnny Pacheco, Papo Lucca y La Sonora Ponceña, Andy Montañez, Bobby Valentín, Los Guayacanes de San Antón y Ruth Fernandez, anota Miguel López Ortiz en el portal de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Tributo al inolvidable

A pesar de su partida, en las calles de La Cantera continúa latente la figura del mejor salsero, sonero y bolerista que haya salido del barrio. Tanto que este sábado, 2 de diciembre, la comunidad entera retomará la avenida que lleva su nombre para obsequiar al país el Decimoséptimo Homenaje Musical a Pete El Conde Rodríguez.

A la ocasión se unirán desde las 8:00 de la noche el conjunto de Kenneth Arroyo; Pichie Pérez, cantante de La Sonora Ponceña; y la Orquesta de Harold Montañez, hermano de Andy Montañez, en tributo musical a El Conde.

Como de costumbre, el junte contará con el apoyo logístico de los vecinos, quienes apoyan el homenaje con el montaje de la tarima, seguridad y venta de refrigerios.

“Esto es una actividad de pueblo y es el pueblo quien la hace posible”, recalcó Peewee. “Pero este año, agradecemos especialmente el apoyo de mi hijo Michael Borrero, quien ha tomado las riendas de esto, y a Heriberto ‘Papo’ Sevilla, quien ha sacrificado su tiempo libre para venir aquí y reconstruir la tarima que destruyó el huracán”.

Para la comodidad de los visitantes de Puerto Rico y el exterior que ya han confirmado su asistencia al evento, los organizadores confían que el Gobierno Municipal o alguna empresa privada pueda ayudarles a limpiar los dos solares que tradicionalmente han sido utilizados como estacionamientos.

Al cierre de este reportaje, ambos estaban repletos de escombros.

“La idea es que todos estén lo más a gusto posible y que disfrutemos de la música, tanto como El Conde lo hacía”, resumió.

“Esto es una actividad de pueblo y es el pueblo quien la hace posible”, recalcó Jorge “Peewee” Borrero Muñiz. (Foto: Omar Alfonso)