Beatriz Cruz Nazario: viva inspiración para nuevas generaciones de atletas

Beatriz evidencia que nuestras circunstancias no son excusa, sino motor para alcanzar los sueños que más anhelamos.

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Sobre la pista de atletismo del Albergue Olímpico Germán Rieckehoff Sampayo en Salinas y bajo el inclemente sol borincano, seis jóvenes escuchaban con atención las indicaciones de su entrenadora, la exvelocista nacional y olímpica Beatriz Cruz Nazario.

Tras su retiro del atletismo en el 2018, Beatriz se desempeña como entrenadora de velocidad y vallas en la Escuela de la Comunidad Especializada en Deportes del Albergue Olímpico (ECEDAO).

“Yo me retiré casi obligada, porque esto (el atletismo) me apasiona”, confesó a La Perla del Sur Cruz Nazario. “Me retiré haciendo mis mejores tiempos, pero ya tenía un niño jugando pelota y una niña jugando tenis. Ahora es el tiempo de ellos”.

“Dialogué con mi entrenador y, gracias a Dios que él estuvo conmigo en esa transición, porque no fue fácil. También me ayudó mucho que, después de ese retiro, comencé como entrenadora en ECEDAO. Comenzar a enseñar lo que a mí me habían enseñado, me ayudó mucho en mi transición”, continuó.

Fruto de la escuela deportiva

Para Bea, como le llaman afectuosamente sus discípulos, ECEDAO es un ambiente conocido, pues es egresada de la institución.

“Estaba en Octavo Grado cuando fui a una competencia en el Paquito Montaner. En esa competencia no gané. Llegué como tercera. Pero ahí fue que el entrenador Ernesto Torres Ruiz, que hoy día es como si fuera mi papá, se acercó a mí”, relató sobre sus inicios.

“Yo no sabía lo que era el Albergue Olímpico ni la escuela deportiva. Yo le dije que no conocía de eso, pero que me interesaba. Me dijo que íbamos a hacer unas pruebas, y yo le dije: ‘vamos pa’ allá’. Hablé con mi familia, me trajeron a hacer las pruebas y me aceptaron. Y desde mis 14 años soy parte de la familia de ECEDAO”, continuó.

Mas al ingresar a la escuela técnico deportiva, tomó la decisión de enfocarse exclusivamente en el atletismo.

“Desde la escuela elemental, para mí, la clase de Educación Física era lo mejor. Esa energía que yo sentía, esa pasión por el deporte, por varios deportes, porque yo participaba en todo: fogueos, carreras del pavo, voleibol, softball. Todo lo que apareciera, ahí estaba yo presente. (Pero) A veces ese don que tú tienes hay que aprovecharlo”, planteó en alusión al deporte de pista y campo.

Atleta destacada

Su determinación pronto rindió frutos, pues en su segundo año ya era miembro del Equipo Nacional Juvenil de Atletismo, y participó de su primera competencia internacional.

“Todo fue bien rápido. En el 1996 entré al equipo nacional y fue mi primer viaje para El Salvador (Juegos Centroamericanos y del Caribe Juveniles). Desde ahí empecé a viajar a Centroamericanos, Panamericanos, Iberoamericanos, Mundiales y en el 2000 fui a las Olimpiadas de Sídney (Australia)”, contó Beatriz.

Mas en el trayecto, la atleta jayuyana también dejó una huella por la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI) de Puerto Rico.

“Empecé en la Universidad de Cayey (UPR) para el 1998, donde competí en las justas del sistema. Logré ser, hasta el momento, la única velocista del recinto de Cayey en lograr medalla de oro. Después, participé un año por Cayey en las Justas de la LAI, y luego hice transferencia para la Universidad Católica en Ponce, donde completé mis cuatro años, logrando ser medallista en todos los eventos en que competí cada año”, rememoró Nazario Cruz.

Aunque la atleta se destacó en las carreras de 100, 200 y 400 metros, fue en los relevos de 4×100 y 4×400 donde demostró enorme potencial, rompiendo el récord nacional en varias ocasiones, y ganando medallas de plata y bronce en diversas competencias internacionales.

En el 2016, Beatriz logró medalla de oro en el relevo 4×100 del Campeonato Iberoamericano celebrado en Río de Janeiro, junto a Celiangely Morales, Genoiska M. Cancel y Carol Rodríguez, con un tiempo de 43.55. Dos meses más tarde, el cuarteto estableció un nuevo récord nacional con registro de 43.43.

A pesar de que este extraordinario cuarteto de velocistas no obtuvo su pase a las Olimpiadas Río 2016, tras el retiro de los equipos competidores en las clasificatorias en Bahamas, todas siguen siendo reconocidas por muchos expertos deportivos como las mejores atletas en la historia de su disciplina a nivel nacional.

Enseñando con pasión

Ahora, Beatriz entrena a sus jóvenes atletas con la misma pasión, para que a su vez puedan darlo todo en las pistas, ganando medallas y estableciendo récords nacionales.

“Yo entreno con ellos, los motivo, porque lo que ellos están sintiendo yo lo sentí. Ese cansancio hasta yo misma lo siento, pero son procesos y hay que seguir adelante”, comentó.

“Es mucho sacrificio, pero a la larga, vale la pena. Yo trabajo cada atleta individual en su inicio, formación y desarrollo. Los divido por edades. Es complicado, porque ellos no son iguales y, si yo quiero buscar un resultado, yo tengo que trabajarlos como es. Hay que continuar estudiando, tomando cursos y aprendiendo”, continuó.

“A veces les cuento a mis chicos los sacrificios que uno vivió, para que vean que son privilegiados. Yo participé en competencias hasta descalza. Mi familia no era de recursos y para ese tiempo las zapatillas costaban y uno no tenía. Pero eso son enseñanzas y aprendizaje. Yo me lo viví y me lo gocé”, manifestó.

Única mujer entrenadora

En la actualidad, de los 22 técnicos con los que cuenta la escuela del Albergue Olímpico, Beatriz es la única mujer.

“Antes hubo tres féminas, en el área de judo, lucha; y luego hubo una compañera en medio fondo. Ahora soy la única mujer. Este trabajo no es fácil por el horario. Nosotros entramos a las 7:00 de la mañana y a esa hora ya estoy con mis muchachos, después vuelvo y entro a las 4:30 de la tarde a entrenar. No es fácil. Pero nosotras podemos. Yo soy bien luchadora y a mí me gustan los retos”.

“Esta es la mejor escuela que tiene Puerto Rico. Esta es la familia ECEDAO. Yo vivo agradecida, porque me enseñó mucho lo que es la disciplina. Uno sale de ahí preparado para la universidad y para la vida, si lo sabemos aprovechar”, finalizó Beatriz.