Bajan al mínimo las operaciones en las alcaldías durante la crisis

“Cuando pase la crisis todos vamos a tener que sentarnos a ver cómo vamos a ayudar a los municipios y al pequeño y mediano comerciante a levantarse de este impacto tan devastador”, puntualizó el alcalde de Villalba, Luis Javier Hernández Ortiz.

Foto archivo

El toque de queda y el temor a propagar el peligroso COVID-19 entre los empleados municipales mantiene a gran parte de los municipios de la zona sur operando con el mínimo de personal y con la mayoría de los servicios a la ciudadanía vedados hasta nuevo aviso.

“No ha sido fácil este proceso, pero es necesario”, planteó el alcalde de Juana Díaz, Ramón Hernández Torres, tras reconocer las limitaciones que conlleva atender a distancia las necesidades del ayuntamiento.

Al cierre de este reportaje, menos del 20 por ciento de los 325 empleados municipales en Juana Díaz estaban laborando. Entre ellos, los 30 agentes de la Policía Municipal, personal de la Oficina Municipal de Manejo de Emergencias y un puñado de empleados de Obras Públicas.

Aun así, tanto Hernández Torres como otros alcaldes consultados aseguraron que todos los empleados municipales cobraron sus cheques completos el pasado 30 de marzo.

“Nadie va a dejar de cobrar su sueldo. Es lo menos que podemos hacer en esta situación”, insistió.

No obstante, ante el incierto panorama económico que ha provocado esta emergencia de salud, el Gobierno Municipal de Juana Díaz solicitará un nuevo préstamo federal a través del programa de Préstamos por Desastre Comunitarios (CDL en inglés), adelantó Hernández Torres.

Según explicó, el ayuntamiento aún mantiene cerca de $3 millones de su pasado préstamo al CDL en reserva.

“Estoy preocupado por el impacto que esto va a tener en la economía, no solamente de Juana Díaz, sino en cada uno de los municipios”, sostuvo. “El impacto va a ser grande”.

En Villalba

Entretanto, en Villalba menos del 30 por ciento de los trabajadores municipales -de un nómina que supera las 400 personas- sigue laborando. Esto luego de que el alcalde Luis Javier Hernández Ortiz firmara una orden ejecutiva, decretando un cierre parcial de operaciones.

“Dos días antes de que la gobernadora anunciara el toque de queda, nosotros ya habíamos establecido la orden ejecutiva para cerrar facilidades municipales y operar parcialmente”, indicó.

A igual que en otros municipios, el personal activo se centra en la Policía Municipal, Manejo de Emergencias, Obras Públicas y Manejo de Desperdicios Sólidos. Otros empleados municipales se dedican a llevar alimentos a las residencias de 100 participantes del centro de envejecientes, tras el cierre de esta instalación.

“Se están confeccionando los alimentos y se les lleva a la casa. Las amas de llave siguen brindando el servicio, especialmente a los encamados, y se está proveyendo transportación, pero solamente para tratamientos de diálisis”, explicó Hernández Ortiz.

“La Directora de la Oficina de Ayuda al Ciudadano está trabajando satélite. Está dando seguimiento, especialmente a los centros de envejecientes y cualquier necesidad que surja a través del 9-1-1 o Manejo de Emergencia”, añadió.

Al momento de la entrevista, Hernández Ortiz laboraba solo en la casa alcaldía, en contra de la recomendación de su médico. Según trascendió el pasado 20 de marzo, el alcalde fue trasladado a una institución hospitalaria tras sentir dolor de pecho. Aunque no fue ingresado, se le ordenó guardar descanso.

“Fue un pequeño susto con una taquicardia y tuve que ir a (hospital) San Lucas, pero estoy bien. La realidad es que han sido muchas cosas este cuatrienio; el huracán, los terremotos, la pérdida de mi esposa, pero estoy bien. Me mandaron a descansar, pero es un poco difícil, porque hay mucho que hacer”, señaló el alcalde.

Por último, Hernández Ortiz adelantó que, al igual que en otros municipios, tanto el toque de queda, como medidas de recorte del IVU y patentes por la emergencia, eventualmente pasarán factura a las arcas municipales.

“Aunque en este momento la economía no es la prioridad, cuando pase la crisis todos vamos a tener que sentarnos a ver cómo vamos a ayudar a los municipios y al pequeño y mediano comerciante a levantarse de este impacto tan devastador”, puntualizó.

“Estamos en veremos”

Por su parte, el alcalde de Coamo, Juan Carlos García Padilla, afirmó que menos del 10 por ciento de la fuerza trabajadora del ayuntamiento estaba en funciones, limitándose al personal de Manejo de Emergencias, la Policía Municipal y algunos directores de dependencias.

Entretanto, aseguró que enfocaba su tiempo en la supervisión y seguimiento de la actividad en el CDT (Centro de Diagnóstico y Tratamiento), los supermercados, bancos y farmacias, junto a la Policía Municipal y personal de Manejo de Emergencias.

Al igual que otros, el alcalde coameño aseguró el pago de la nómina el 30 de marzo, pero al preguntársele sobre quincenas en abril y mayo, respondió con la frase “estamos en veremos”.

“Vamos de semana a semana a ver cómo todo esto se va comportando y las ayudas del gobierno que lleguen”, agregó.

“Esta semana es crucial”

Entretanto, en Salinas la operación del ayuntamiento se ha limitado “al mínimo”, según la alcaldesa Karilyn Bonilla Colón, por lo que solamente uno de cada cuatro empleados municipales (entre 70 y 75) está activo.

Aun así, afirmó que todos cobraron la quincena del 30 de marzo y aseguró que el pago del 15 de abril tampoco se verá afectado.

Según informó, personal de Obras Públicas realiza trabajos de limpieza y desinfección en los lugares más concurridos, incluyendo áreas cercanas a supermercados, farmacias y cajeros automáticos.

Asimismo, confirmó que se están entregando almuerzos a los participantes del centro de envejecientes municipal y compras a personas de mayor edad que viven solos: en total, sobre 100 desde que inició el toque de queda y otras 500 en las próximas dos semanas.

Además, aclaró que el ayuntamiento salinense sigue ofreciendo transportación a pacientes de diálisis y a participantes del programa de metadona de ASSMCA.

“Estamos haciendo todo lo que podemos para que la gente salga lo menos posible de sus casas, pero me preocupa que en los dos supermercados que tenemos aquí, todos los días las filas son largas y hay mucha gente”, comentó Bonilla Colón.

“Esta semana es crucial para aguantar que los casos sigan en aumento. Vamos a empezar a tener más pruebas, así que se espera que tengamos un panorama más real de los casos positivos en Puerto Rico”, continuó. “No es momento de bajar la guardia, es momento de tomar esto aún más en serio”.