Así fue mi primer encuentro con Tuto Giménez Porrata

Lo que me desconcertó fue que el recién conocido añadió que la noche anterior había estado escuchando Radio Rebelde, la que transmitía desde la Sierra Maestra en el Oriente de Cuba. Más aún, me dijo con júbilo y aprobación en su rostro que la escuchaba casi todas las noches.

Fotos archivo

A mis amigos, María Victoria Martínez y su esposo Eliseo Borrero, y a Rafael Rodríguez Zaldo, con cariño añejado al paso del tiempo.

En mis primeros meses y años en Ponce era un adolescente tímido, introvertido, lleno de temores, proveniente de un pueblo pequeño, con todas sus implicaciones.

Para peor, digamos, siempre llevaba un alfiler en la solapa de mi camisa con la bandera de Puerto Rico, lo que causaba que las dueñas de los hospedajes donde viví me dijeran que era “una provocación” de mi parte para con las autoridades universitarias.

A fines de mi primer año de Bachillerato o comienzos del segundo, vinieron a Ponce debidamente uniformados unos supuestos guerrilleros de la Sierra Maestra, a recoger fondos para su causa.

Dos de mis compañeros de estudios, Genaro Rentas, siempre tan consecuente, y Dimas Del Valle, caracterizado por sus discursos apasionados, los acompañaron arriba y abajo por distintos lugares de la ciudad, mientras aquellos realizaban su encomienda.

Creo recordar que fue para aquel tiempo que conocí en el Campus Universitario, frente al Edificio Ferré, a un nuevo estudiante universitario, quizá tres años mayor que yo, ponceño, quien rompió mis esquemas con lo que me dijo.

Para comenzar, que vivía en El Vigía.

Ya yo sabía que los que allí residían eran gente “pudiente”, como se decía entonces. Luego me dijo que poco antes de regresar a su Ponce e ingresar a nuestra Universidad Santa María, había cursado estudios de escuela superior en la Academia Militar Valley Forge en Pennsylvania.

Hasta ahí, todo normal: un joven ponceño que residía en El Vigía y estudiaba en una academia militar de primer orden en los Estados Unidos. Dicho sea de paso, varias décadas después me enteré que justo para dicho tiempo también estudió allí Rafael Hernández Colón.

Lo que me desconcertó (en mi caso, para bien) fue que el recién conocido añadió que la noche anterior había estado escuchando Radio Rebelde, la que transmitía desde la Sierra Maestra en el Oriente de Cuba. Más aún, me dijo con júbilo y aprobación en su rostro que la escuchaba casi todas las noches.

Nunca fuimos amigos de día a día, pero siempre ha habido una corriente de afecto y respeto recíproco entre nosotros.

Al paso de los años, fui aprendiendo -por decirlo de algún modo- que la sabiduría de una frase que ha sido norte en mi vida, también primaba en la suya, sin que jamás lo hubiésemos hablado.

Lo vi en sus actuaciones.

Es una frase que se le atribuye a Juan Jacobo Rousseau que dice: “Combato tus ideas porque no las comparto, pero daría gustoso mi vida por defender el derecho que te asiste a expresarlas libremente”.

Inconmovibles en nuestras convicciones, pero respetuosos del derecho que asiste a nuestros semejantes a expresar las suyas líbremente, aunque estas sean radicalmente contrarias a las nuestras. Así es también su descendencia, incluyendo a la emisora WPAB, uno de sus hijos queridos, que nunca le ha cerrado las puertas, ni sus micrófonos a nadie.

Si usted me preguntare cuál fue su “mejor amigo”, en este concepto que es más bien de la juventud de hoy, por mis observaciones diría que lo fue, hasta su muerte, un banquero, también ponceño y de su edad, llamado Kito Font. Pero aquella estrecha amistad tampoco cambió su pensamiento y su actuar, cuya mayor ocupación era su ciudad, su región sur, su patria militarmente ocupada y la clase pobre.

Por ello, a la muerte de su padre, cuando asumió la dirección de la emisora, la puso al servicio incondicional de esas causas, sobre todo en momentos de crisis y tragedias nacionales, físicas e ideológicas.

Al día de hoy, muy pocas personas conocen mejor que Tuto Giménez Porrata todo lo relacionado con el mundo de la radio. Por ello, ha dirigido el Emergency Broadcasting System y ha presidido la Asociación de Radiodifusores de Puerto Rico, con el beneplácito de la mayoría de sus colegas en el ramo.

Tuto es objetivo, pero no es imparcial. Toma partido. Responde a su consciencia, su “parte” son su ciudad, su región sur, su patria y su pueblo sufrido.

Durante la presidencia de Ronald Reagan, la Federal Communications Commission (FCC) desreglamentó las estaciones de radio y TV, y las dejó por la libre, como cualquier otra empresa al albedrío de sus dueños. Ya no tenían que probarle a la comisión, como hasta entonces, el modo que prestaban su servicio público y quedaron exentas de otras restricciones.

Así las cosas, estas se han inclinado abiertamente hacia alguna tendencia política.

A manera de ejemplo, para nadie es secreto en Puerto Rico que la Cadena Radio Isla, Media Power Group, presidida por Eduardo Rivero, se inclina hacia el ELA y el Partido Popular Democrático; y que la cadena WAPA Radio, propiedad de don Wilfredo Blanco Pi y su familia, y la Cadena Radio Uno, propiedad de los hermanos Soto, se inclinan abiertamente hacia la estadidad, desde el punto de vista ideológico.

WPAB, gracias a Tuto y sus descendientes, se inclina a continuar siendo una voz de Ponce y su región sur -en lugar de ser una constante repetidora más de radioemisoras de San Juan-, de la clase trabajadora y defensora abierta de nuestra soberanía nacional: la única en toda la historia de la radio puertorriqueña.

Me consta personalmente que Tuto es un hombre de un gran valor personal. Varias incidencias me lo han mostrado.

Ese valor le permite persistir en esas posturas.

A semejanza de mi admirado Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, si bien nunca se dedicó a la agricultura, como aquel, vive en el campo, lo que a mi modo de ver, abona a su carácter.

Hemos tenido diferencias, tácticas y estratégicas, particularmente sobre el “rol” o papel que desempeñó en nuestra política nacional el politólogo Juan Manuel García Passalacqua y sus consecuencias hasta hoy.

Sin embargo, nada ha menoscabado el afecto que siento por el joven de posición acomodada, talentoso, quien temprano en su vida captó la trascendencia de lo que estaba ocurriendo en la Sierra Maestra de Cuba, y ello fue en su vida “el granito de arena que penetró la ostra y provocó la secreción que creó la perla”, como dice otro autor.

Tuto Giménez Porrata (Foto archivo)