Arturo Bird: entre cimarrones, desertores y contrabandistas

Los caminos de Elegguá es una novela cautivante, escrita de manera clara y sencilla que bien puede ser texto para los estudiantes de escuelas intermedias o superiores.

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Nuestra historia tiene varios espacios vacíos, que aún quedan por reconstruirse. Así ocurre con algunos fragmentos de la vergonzosa etapa denominada período de la esclavitud en Puerto Rico.

En un intento por llenar uno de esos huecos, aunque de forma novelada, es que Arturo Bird Carmona ha sacado a la luz pública Los caminos de Elegguá.

Como conocedor de la materia, ya que posee un doctorado en historia y es autor de los libros Parejeros y desafiantes. La comunidad tabaquera de Puerta de Tierra a principios del siglo XX y de A lima y machete. La huelga cañera de 1915 y la fundación del Partido Socialista, Bird Carmona resulta idóneo para realizar esta recreación novelada.

Afirma el autor que en ocasiones, la o el investigador histórico “apenas logra atisbar fragmentos aislados” de lo que busca “para luego formular preguntas que no encontrarán respuestas”, porque los datos para ello no están consignados en los legajos de los archivos.

Así ocurre, por ejemplo, con el querer conocer cómo discurría la vida de los cimarrones, los desertores y los contrabandistas, que se escondían de la ley española en nuestros montes y mangles allá por el siglo XVIII.

“Solamente tenemos noticias de ellos en las escasas instancias en que el estado logra detectarlos”, dice Bird Carmona. ¿Y qué pasó mientras?

Para las preguntas que no encuentran respuesta, se escribe esta narrativa novelada basada en las vivencias de dos niños huérfanos y sus travesías por las tierras puertorriqueñas, inmersos en ese “pasado de rebeldía” que tanto interesa al historiador.

Es una novela cautivante, escrita de manera clara y sencilla que bien puede ser texto para los estudiantes de nuestras escuelas intermedias o superiores.

Bird Carmona nos invita a entrar a “un mundo de tierras cenagosas, mangles y montes” donde “coexisten creencias y tradiciones ancestrales” y “donde el deseo de libertad marca el ritmo de vida. Fue en ese Puerto Rico donde crecimos como pueblo”.