ALAPÁS en Ponce: Abren ventana de auxilio para las víctimas de crímenes violentos

Tras el trágico asesinato de tres niños en Ponce, Lisandra Rodríguez Núñez exhortó a que se aprovechen al máximo los servicios gratuitos que ofrece la Alianza para la Paz Social.

Cuando Dolly Colón Maldonado llegó al Instituto de Ciencias Forenses para identificar el cadáver de su único hijo, sentía que su mundo se desplomaba.

Julio Francisco Iraurgui Colón, de 25 años de edad, había sido secuestrado, torturado y asesinado a tiros. Su cuerpo sin vida fue luego lanzado desde un puente en el sector Maragüez en Ponce y hallado en horas de la tarde del 5 de julio de 2007.

A su salida de Ciencias Forenses, ahogada en indescriptible dolor y desconsuelo, Colón Maldonado se topó con una promoción de Alianza para la Paz Social (ALAPÁS), una organización que ofrece ayuda gratuita a personas que han sufrido una tragedia personal. Casi por instinto, anotó el número de teléfono.

Por dos semanas, la educadora de profesión miró el número y escuchó consejos de sus familiares y amigos sobre cómo sobrellevar la tragedia, pero su experiencia ayudando a personas en comunidades marginadas de la Ciudad le enseñó la importancia de no luchar a solas.

Fue entonces que tomó el teléfono y pidió ayuda.

“Aunque estaba sufriendo, no quería llegar al punto de no poder ayudar a mis familiares”, recordó la madre de Julio Francisco. “Yo quería seguir siendo maestra. Le tenía miedo a verme en una situación donde no pudiera dar de mí a nadie más. La única forma de hacerlo era buscando ayuda”.

“Como víctima, yo vivo el dolor día a día, pero tuve que aprender a no ser víctima de mí misma”, continuó. “Necesitaba apoyo de aquellas personas que pueden entender mi dolor y que pudieran enseñarme cómo lidiar con el día a día”.

Incorporado en 1998, ALAPÁS provee servicios gratuitos de terapia sicológica -individual y grupal- a personas que han sufrido la muerte violenta de un ser querido. Asimismo, a sobrevivientes de agresión, asalto, secuestro, escalamientos, robo de identidad y apropiación ilegal, entre otros delitos.

La organización, con sede en Río Piedras, además provee orientación a víctimas sobre sus derechos, coordinación de servicios con agencias gubernamentales, acompañamiento al tribunal, talleres, grupos de apoyo e intercesoría con la policía en casos no esclarecidos.

Desde el pasado mes de marzo, ALAPÁS también brinda servicios en el Recinto de Ponce de la Universidad del Turabo, donde coordina reuniones todos los martes y jueves, de 4:00 de la tarde a 8:00 de la noche.

Puntual y necesaria

La ayuda que brinda a víctimas de crímenes se hizo evidente la pasada semana, tras la traumática experiencia vivida en Ponce el miércoles, 2 de noviembre: fecha en la que trascendió que un profesional ponceño asesinó a sus tres hijos y luego se suicidó.

“Una sargento de la Policía me dijo que para sus compañeros en la escena el asunto era bien fuerte y ellos sienten que no tienen las herramientas para bregar con eso. Incluso, uno de los paramédicos que llegó se desmayó tan pronto intervino”, relató la coordinadora general de ALAPÁS, Lisandra Rodríguez Núñez.

“Los policías pasan por una academia de seis meses en el que la mayor parte del tiempo el adiestramiento va dirigido a cómo manejar y usar un arma de fuego. Lo que es el trato humanizado a los ciudadanos, no recibe el tiempo necesario”, continuó.

“No hay duda que personas que se enfrentan a esto continuamente deben recibir ayuda o por lo menos un espacio para tramitar eso de alguna manera”, dijo por su parte el doctor Libertario Pérez Quiñones, sicólogo clínico de ALAPÁS en Ponce.

De igual forma, ambos funcionarios se mostraron preocupados por la cantidad de personas que no reciben la ayuda sicológica necesaria en la isla para sobrellevar un evento traumático.

En Ponce solamente, se han reportado 73 homicidios en lo que va del 2016, un incremento de 43.1 por ciento en comparación con la totalidad de los asesinatos registrados en el 2015.

“Y no estamos hablando únicamente del familiar inmediato. Las Naciones Unidas ha manifestado que como consecuencia de cada evento violento, hay tres o cuatro personas -en promedio- que se afectan emocionalmente por todos estos procesos, tanto legales, sociales o de otra índole”, explicó Rodríguez Núñez.

Ante esta realidad, miembros de ALAPÁS exhortaron a que toda persona necesitada aproveche los servicios gratuitos que ofrece la organización en Ponce.

“Quizás por nuestra cultura se nos hace difícil buscar ayuda. A veces pensamos que la tragedia hay que enfrentarla a solas para no ser juzgado. Otras veces, el temor es que tenemos que pagar por el servicio y nosotros, que estamos viviendo de cheque a cheque, entendemos que no es una prioridad”, agregó Rodríguez Núñez. “Hay que cambiar esa forma de pensar”.

“La persona tiene que hacer un trabajo para salir de ese proceso de duelo. No es algo que va a pasar por si solo con el tiempo. No es algo que se vive pasivamente. Es algo que se sufre y se tiene que ser proactivo ante ese proceso”, concluyó Pérez Quiñones.

Para orientación sobre los servicios de ALAPÁS, puede llamar al 1-888-631-5528 o escribir a centrodeayuda@gmail.com. También puede visitar la página electrónica https://alapas.org.