Agonizan las ventas agrícolas a causa de la emergencia por coronavirus

Las pérdidas más notables se centran en los cultivos de plátanos, afirmó el expresidente de la Asociación de Agricultores de Puerto Rico, Ramón González Beiró

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Con 239 casos confirmados y ocho muertes adjudicadas al virus, tal parece que el COVID-19 puede sumar a su racha otra víctima: la caída estrepitosa en la venta de productos agrícolas del país.

Como explicó el expresidente de la Asociación de Agricultores de Puerto Rico, Ramón González Beiró el cierre indefinido de restaurantes, el aumento en la venta de alimentos enlatados y la clausura de las plazas de mercado han frenado el consumo de productos agrícolas locales, poniendo en aprietos económicos a decenas de agricultores nativos.

“Sabemos que hay agricultores en distintos puntos de la isla que ya están pasando situaciones difíciles para tratar de vender el producto”, dijo a La Perla del Sur el también propietario de la Finca Fortuna en Salinas.

“La gente no puede ir a los restaurantes y la venta de los productos locales como el plátano y los vegetales se aguanta. Cuando las personas entran en pánico, tienden a comprar muchos productos enlatados y eso no es necesario, porque esto no es un huracán”, continuó.

“Hay agua y luz y los supermercados están funcionando. Hay que orientar al consumidor que puede seguir comprando los productos frescos del país”, añadió.

No obstante, González Beiró reconoció que la merma en ventas podría ocasionar que muchos productos se pierdan, sin ser vendidos, lo que tendría un efecto devastador en la sustentabilidad de muchos agricultores.

“Hay abundancia de plátano y es un producto que es bien perecedero. Una vez esté listo el racimo hay que cortarlo y después de cortarlo, si no lo vendes, se madura y al final se pierde”, sostuvo.

Asimismo, mencionó a la papaya y lechosa como productos cuya venta también ha menguado ya que con frecuencia son empleados en las cocinas de restaurantes y se venden con regularidad en las plazas de mercado.

“Hay que ver que, aunque los supermercados están abiertos, no le están permitiendo operar a los placeros que venden productos frescos. Podrían implementar un protocolo de seguridad y sanidad que les permitiera trabajar, pero no se les está permitiendo. Eso ha sido un golpe fuerte”, continuó González Beiró.

“El efecto mayor está en lo que tenemos listo para cosechar. A largo plazo, seguimos sembrando, siempre tomando en cuenta la higiene y la protección de los empleados. Las siembras continúan y yo no vislumbro que va a haber escasez general en los próximos meses, porque las fincas están operando”, aclaró.

Por otra parte, el agroempresario expuso que las preocupaciones por contagio de COVID-19 ha tenido un impacto moderado en la disponibilidad de mano de obra para el sector agrícola.

Aún así, aseguró que el riesgo de contagio en las fincas es mínimo y dudó que esto atente contra el suministro del producto local durante los próximos meses.

“La gente se está reportando a trabajar. Por la situación quizás tenemos un poco menos”, afirmó. “Hay una disminución en la mano de obra, pero la razón principal son las ventas”.

“En el campo, el riesgo de contagio es menor porque el contacto directo entre los trabajadores es mínimo. Se mantienen distancias amplias entre los empleados, pero sí existe la posibilidad real de que empleados se contagien fuera del trabajo. No veo las fincas como un foco donde puedan surgir muchos contagios”, opinó.

Sin embargo, indicó que la situación debe servir de recordatorio sobre la importancia de limitar la dependencia de las importaciones para suplir las necesidades alimenticias del país.

“Lamentablemente, ese es un discurso que se retoma en tiempos de emergencia, pero tan pronto pase la emergencia, la gente se olvida y continúan las importaciones desmedidas y la competencia desleal con productos de afuera”, puntualizó.

“No acabamos de tener la conciencia de la importancia que tiene producir nuestros alimentos. Aquí, hasta que no ocurra una situación en la que los vagones no puedan llegar a Puerto Rico por un tiempo extendido, verdaderamente no vamos a crear esa conciencia”, añadió.

“Si no hay pan, va a haber galletas”

Por otra parte, el vicepresidente de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA), Manuel Reyes Alfonso, aseguró que no vislumbra una interrupción en la cadena de suministros de esta industria.

“Por diferentes razones, y una de ellas es el impuesto al inventario, en Puerto Rico no tenemos grandes inventarios de ningún producto, así que dependemos de que la cadena de distribución esté en todo momento funcionando”, afirmó.

“Pero dicho esto, nosotros no vemos ninguna razón para pensar que se va a interrumpir la cadena, así que en la medida que no se interrumpa, vamos a seguir viendo mercancía y se va a estar supliendo”, declaró.

Reyes Alfonso además atribuyó los problemas por escasez de ciertos productos en supermercados al acaparamiento injustificado por parte de algunos consumidores.

“El problema surge porque la gente está pensando en cómo responden a un huracán, en el que se suelen comprar muchos productos enlatados o no perecederos. Pero en esta emergencia, tenemos y vamos a tener electricidad y agua. No hay porque comprar exclusivamente esos productos”, sostuvo.

“El acaparamiento lo que crea es una escasez momentánea o artificial, en lo que la cadena vuelve a abastecer ese producto, sobre todo, cuando la gente se concentra en un producto en particular”, continuó.

“En la medida que las personas utilicen la inmensa selección que tienen en los supermercados, que incluye miles de productos sustitutivos o alternativos, y hagan una compra normal con productos frescos y congelados, no deberíamos tener problemas”, añadió.

De igual forma, Reyes Alfonso reafirmó a la ciudadanía que no anticipa un cierre masivo de supermercados en la isla, como se ha rumorado en días recientes. Según estimó, en Puerto Rico hay cerca de 450 supermercados y otros 800 colmados pequeños.

“Los supermercados van a seguir abiertos. La gente no tiene por qué hacer filas exageradas. Si tú pasas y ves una fila muy larga, vaya más tarde u otro día, o vaya a otro comercio. Tenemos la mentalidad del huracán de que el supermercado puede cerrar en cualquier momento o si cierra temporalmente, no va a volver a abrir por semanas y ese no es el caso”, aseguró.

Mas sobre la posibilidad de que estos comercios cierren por problemas de contagio entre empleados, Reyes Alfonso opinó que el consumidor no debe alarmarse.

El pasado viernes, un supermercado Econo en el municipio de Rincón fue clausurado temporalmente como medida de precaución, luego de que falleciera una mujer por coronavirus con lazos familiares a dos empleados de ese local.

“Eso es una posibilidad, pero el cierre no va a ser por mucho tiempo. Se están siguiendo las guías del CDC para desinfectar las áreas para resolver ese tipo de problema. A diferencia de los restaurantes y algunos bancos que cierran y se quedan cerrados, los supermercados no están haciendo eso”, concluyó.