Afirman expertas: Estadísticas no reflejan las cifras reales de la violencia doméstica

Desde el año 2000, 360 mujeres han sido asesinadas por su pareja, según registros oficiales de la Policía de Puerto Rico. Solo durante el 2018, 23 mujeres murieron durante incidentes de violencia doméstica.

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Aunque las historias de horror de violencia doméstica frecuentan las primeras planas y abundan las campañas educativas de medios, una realidad innegable permanece: la inmensa mayoría de las víctimas no reciben justicia y aún incontables casos pasan desapercibidos.

Solo durante el 2018, 23 mujeres fueron asesinadas durante incidentes de violencia doméstica en Puerto Rico, la cifra más alta desde el año 2011 y más del doble de los casos reportados durante todo el 2017.

Desde el año 2000, 360 mujeres han sido asesinadas por su pareja, según registros oficiales de la Policía de Puerto Rico.

Sin embargo, el problema no termina allí.

Desde que entró en vigor 30 años atrás la Ley 54 de Prevención e Intervención con la Violencia Domestica (1989), se han reportado más de medio millón de incidentes de violencia de género en el país.

Además, se emiten más de 11 mil órdenes de protección por Ley 54 cada año (promedio), según informes estadísticos de la Administración de Tribunales.

Ante un sistema “hostil”

Aun así, estudiosos del tema opinan que estos números ocultan otros: los miles de potenciales casos de violencia de género que no son reportados.

“Hay muchos factores que influyen para que víctimas de violencia doméstica no reporten su caso y al no reportarlo, no quedan registradas en las estadísticas oficiales, pero eso no significa que los casos no están ocurriendo”, planteó Coralis León Morales, directora ejecutiva de la Casa Protegida Julia de Burgos.

“Eso puede significar que no tienen acceso a los recursos de ayuda, sienten desconfianza de las instituciones donde tienen que reportar o que tienen temor o están expuestas a más violencia, tanto de la persona agresora como de las agencias e instituciones llamadas a apoyarles”, continuó.

De hecho, la ineptitud de ciertos funcionarios y autoridades contribuye a que muchas mujeres desistan de llevar sus casos hasta las últimas consecuencias, recalcó Amarilis Pagán Jiménez, directora ejecutiva del Proyecto MATRIA.

“Nosotras que trabajamos con mujeres que viven estas situaciones de violencia sabemos que se llama a la Policía cuando está ocurriendo un incidente y la policía no llega”, dijo Pagán Jiménez en entrevista con WPAB 550 AM.

“Cuando se están violentando órdenes de protección, la ley dice que lo que procede es un arresto inmediato de la persona que está violentando la orden de protección, pero la policía no llega y si llega, minimiza la violación de la orden”, continuó. “Luego vemos la dilación en el procesamiento y radicación de cargos”.

A modo de ejemplo, durante los primeros tres meses del 2019 se reportaron 1,664 casos de violencia doméstica en Puerto Rico, en los cuales 1,385 (83 por ciento) de las víctimas eran mujeres, indican estadísticas de la Policía.

De ese total, el 61 por ciento (1,011) de las investigaciones resultaron en arrestos y se radicaron cargos en el 44 por ciento (731) de los casos.

Sin embargo, se lograron solo 13 convicciones.

“En efecto, cuando una sobreviviente de violencia doméstica se somete a un proceso en el tribunal, puede sentir que el espacio es hostil y no necesariamente reconoce sus necesidades. Se sienten en un escrutinio y que pueden ser invalidadas sus experiencias y emociones. Es un espacio donde se puede dar mucha revictimización. Por esto muchas desisten de seguir el caso”, afirmó León Morales.

“Tenemos mucho que mejorar todavía en las agencias y en cómo se maneja esto en términos de sensibilidad”, añadió.

Esperanzada con la Sala Especializada

Por su parte, la abogada Naomi Jusino Girón se mostró esperanzada en que la creación de la Sala Especializada de Violencia Doméstica en el Tribunal de Ponce ayude a crear un ambiente más propenso para que las víctimas de este mal decidan dar un paso al frente.

Durante los primeros siete meses del 2019, se reportaron 385 incidentes de violencia doméstica en la Región Policíaca de Ponce, tercero en cantidad de casos después de Bayamón (586) y Caguas (394).

La Sala Especializada en Ponce contará con áreas de espera separadas para víctimas y victimarios, salón infantil, oficinas de servicios y orientación para la parte solicitante, seguridad especializada y una sala de vistas, exclusiva para estos casos.

Actualmente hay salas especializadas para casos que involucran violencia doméstica en los centros judiciales de Arecibo, Bayamón, Caguas, Carolina, Fajardo, San Juan y Utuado. La inauguración de la sala en Ponce ha sido pautada para el próximo miércoles, 6 de noviembre.

“En la Sala Especializada esas víctimas van a estar más protegidas. Van a estar ahí de forma confidencial, no van a estar expuestas o esperando en una sala pública… Y van a estar más distantes de su agresor”, explicó Jusino Girón.

“La idea es que esa víctima pueda tomar las riendas de su vida y llenarse de valor y fuerza, porque va a tener la garantía de contar con los servicios adecuados”, añadió.

Atentos a las señales menos obvias

Para evitar llegar a estos extremos, estudiosas del tema destacaron la importancia estar vigilantes ante posibles señales de abuso, que no necesariamente involucran violencia física.

Mariliz Sánchez Figueroa, coordinadora de servicios y trabajadora social para la Fundación Alas a la Mujer, explicó que muchas veces el abuso no-físico -que puede incluir intimidación, humillaciones y manipulación económica- pasa por alto entre personas del entorno familiar y no siempre se reporta por las víctimas.

“Es algo que se tiende a callar más, aunque poco a poco eso está cambiando. El hecho de que la estén manipulando, hostigando por texto o controlando sus salidas se está denunciando más, pero ciertamente es menos obvio a la vista que un golpe”, expresó.

Por ello recomendó estar atentos a señales de temor y de ansiedad, al igual que a rasgos de depresión. “No se trata únicamente de estar pendientes a marcas físicas. Hay que ver el impacto emocional, que es algo que muchas veces pasa desapercibido”.

Entretanto, la directora ejecutiva de la Casa Protegida Julia de Burgos indicó que la cultura aprendida influye mucho en el silencio de las víctimas.

“Tenemos que hacer un trabajo bien intenso para desaprender estas maneras no saludables de ver las relaciones. Una de las cosas que aún se plantean socialmente es que ‘los trapos sucios se limpian en la casa’. Eso puede parecer una frase inofensiva, pero está cargada de mucha violencia y muchas veces le impone una mordaza a las mujeres sobrevivientes de violencia doméstica”, explicó León Morales.

En casos en que se sospeche que algún familiar o amiga pudiera estar expuesta a violencia doméstica, Sánchez Figueroa recomendó abrir los canales de comunicación.

“Lo más importante es escuchar y preguntarle a esa persona si esta bien o si necesita ayuda. Demostrar interés para que la persona se sienta que puede expresarse”, recalcó.

“Muchas veces la víctima no sabe salir de la situación porque tiene problemas de autoestima, depende económicamente del victimario o simplemente no tiene las herramientas y la información que necesita”, abundó.

Ante esto, se recomienda buscar ayuda sicológica y ser proactivos para eliminar cualquier atadura de dependencia económica con el victimario. Por ejemplo, buscando asesoría con un planificador financiero.

En el caso de una amenaza inminente a la salud o la seguridad, será imperativo acudir a las autoridades y relocalizarse en la casa de un familiar, amistad o un refugio de mujeres.

“Se recomienda un ‘plan de escape’, que poco a poco vaya creando un bulto con sus documentos importantes, medicamentos y una muda de ropa para que en el momento que entienda puede escapar, lo pueda hacer”, puntualizó León Morales.

Para orientación adicional, toda víctima de violencia doméstica puede comunicarse con la Casa Protegida Julia de Burgos al 787-723-3500, a la Fundación Alas a la Mujer al 787-894-8495, a la Coordinadora Paz Para la Mujer al 787-281-7579 o a la Línea de Orientación 24/7 de la Oficina de la Procuradora de la Mujer al 787-722-2977.

Desde que entró en vigor la Ley 54 treinta años atrás, se han reportado más de medio millón de incidentes de violencia de género en el país.