AES Puerto Rico reinicia su exportación de cenizas tóxicas

Aunque la empresa AES no divulga cuándo y cómo extrae material de su monumental vertedero de cenizas en Guayama, se estima que el Mississippi Enterprise zarpará nuevamente a Tampa tan pronto como el martes de la semana próxima. En ocasiones previas, el barco ha completado esa travesía en cuatro o cinco días.

Foto: Leandro Fabrizi / CPI

Los miles de ciudadanos que desde hace semanas están en alerta por la llegada de otra avalancha de cenizas de carbón a la Florida Central podrían comenzar a ver más cargamentos en ruta a su comunidades, tan pronto como la próxima semana.

Como constató La Perla del Sur, hoy arribó a la bahía Las Mareas en Guayama el buque Mississippi Enterprise, el mismo que entre los meses de marzo y abril de este año trasladó 72 mil toneladas desechos de la carbonera AES entre Puerto Rico y la costa oeste de Florida.

Esta es la tercera vez que el barco de bandera estadounidense y 615 pies de eslora atraca en el muelle de Las Mareas, una instalación operada por AES. La primera ocurrió en marzo de 2018, cuando la empresa trasladó sobre 30 mil toneladas de cenizas hasta el puerto privado de la empresa Keystone Properties en la ciudad de Jacksonville, Florida.

Las dos siguientes ocurrieron el 28 de marzo y el 17 de abril de este año, cuando el Mississippi recibió las 72 mil toneladas que embarcaría hasta el Puerto Manatee en la ciudad de Tampa, terminal desde el que aún se movilizan en camiones a lo largo de 144 millas de carreteras hasta el vertedero J.E.D. en la ciudad de St. Cloud, situada en el Condado de Osceola.

Aunque la empresa AES no divulga cuándo y cómo extrae material de su monumental vertedero de cenizas en Guayama, se estima que el buque zarpará nuevamente a Tampa tan pronto como el martes de la semana próxima. En ocasiones previas, el barco ha completado esa travesía en cuatro o cinco días.

El puerto de Manatee en Tampa recibe estos cargamentos desde que comisionados del Condado de Osceola autorizaron al vertedero J.E.D. recibir cenizas de carbón de Puerto Rico. Para eso, las partes acordaron el pasado 1ro. de abril enmendar el contrato original que impedía que el relleno sanitario aceptara desperdicios generados fuera del estado.

Sin embargo, la enmienda se aprobó sin consulta ciudadana, un hecho que destapó el 3 de mayo la periodista Rachel Christian del Osceola News-Gazette. Desde entonces, la determinación del Condado ha provocado una avalancha de críticas y manifestaciones públicas.

En un intento vano por corregir el error, los comisionados solicitaron a la empresa dueña del vertedero, Waste Connections, que no aceptara más camiones con cenizas de AES Puerto Rico, pero la compañía descartó que eso ocurra antes del próximo 1ro. de octubre, debido a obligaciones contractuales.

Desde el año 2002, la multinacional AES opera en Guayama la única central eléctrica de la isla que emplea carbón como materia prima. Como parte de este proceso, genera cada año cerca de 250 mil toneladas de cenizas.

Aunque en su contrato de venta exclusiva de electricidad con la Autoridad de Energía Eléctrica garantizó que el material nunca se descartaría en el país, AES se liberó de sobre dos millones de toneladas de cenizas entre los años 2004 y 2011. Las mismas terminaron enterradas en 12 municipios de Puerto Rico. Incluso, otras 750 mil toneladas fueron descartadas en vertederos de Humacao y Peñuelas, sin la autorización de la extinta Junta de Calidad Ambiental.

Tras convulsas confrontaciones ocurridas en julio y agosto de 2017 entre ciudadanos y policías que escoltaban procesiones de camiones con cenizas dirigidas a Peñuelas, AES comenzó a exportar sus desechos en marzo de 2018. Aun así, la empresa todavía mantiene en su solar industrial del barrio Puente Jobos cerca de 400 mil toneladas de residuos, apilados a la intemperie.

A pesar de que la empresa promulga lo contrario, la Agencia de Protección Ambiental federal ha certificado que las cenizas de AES pueden transferir a suelos y acuíferos elementos como arsénico, cromo, plomo, cadmio, selenio, litio, talio y molidbdeno, en concencentraciones que exceden los máximos permitidos. Esta y otras agencias adjudican a cada uno potencial tóxico y cancerígeno.

Además, dos estudios pagados por la propia empresa han confirmado que la montaña de cenizas de AES en Guayama ya ha filtrado al subsuelo litio, selenio y molibdeno en exceso a lo permitido.