AES empuja nueva propaganda en defensa de sus cenizas de carbón

La campaña omite prueba de la EPA contraria a la defensa de AES y tergiversa estudios pagados por la propia compañía, en los que se confirma que las cenizas contaminaron el subsuelo y acuífero del solar industrial en Guayama.

Foto Archivo

Con el paso del tiempo, médicos, científicos y ecologistas han evidenciado cuán peligrosas son para la salud y el ambiente.

Entretanto, su manejo irresponsable ha desembocado en la contaminación de suelos y acuíferos, además de protestas y legislación dirigida a erradicar su disposición en Puerto Rico.

No obstante, para AES Puerto Rico y su renovada ofensiva publicitaria, las cenizas de carbón generadas por su central eléctrica de Guayama son una bendición para el país.

En otro intento por sanear su imagen y legado, la empresa eléctrica reinició esta semana la publicación de anuncios a página completa en medios impresos del país -incluyendo a La Perla del Sur- donde intenta enterrar las características nocivas de este material, omite prueba de la Agencia de Protección Ambiental federal contraria a su defensa y tergiversa estudios pagados por la propia compañía, en los que se confirma que las cenizas de AES contaminaron el subsuelo y acuífero situado bajo su monumental vertedero de residuos.

La nueva campaña se une así a otra estela de propaganda circulada entre los años 2016 y 2017, donde AES llegó al extremo de equiparar el contenido de sus cenizas con los ingredientes activos de las multivitaminas.

A fondo

Bajo el título “Conoce la verdad sobre las cenizas de carbón”, los anuncios de AES intentan desvincular este material de la palabra “tóxica” e igualar su concentración de metales pesados con los presentes en el “suelo común”.

Incluso, las pautas resaltan los “beneficios” de las cenizas para Puerto Rico, como agregado industrial para cemento y carreteras.

Sin embargo, sus argumentos contradicen los hallazgos de un estudio que la Agencia de Protección Ambiental federal financió en el año 2012. El mismo concluyó que las cenizas de AES pueden liberar metales pesados en concentraciones hasta nueve mil veces en exceso del límite de seguridad permitido, al entrar en contacto con líquidos y suelo.

Entre estos metales pesados resaltó el arsénico, un elemento “altamente venenoso”, capaz de causar “varios tipos de cáncer”, según actas de la propia agencia federal.

El mismo estudio también detectó en las cenizas de AES rastros dañinos de litio, selenio y molibdeno: los tres elementos que la empresa ya reconoció han alcanzado el acuífero bajo su solar industrial de Guayama.

Aun así, nada se ha hecho para evitar que lo mismo ocurra en los municipios de San Juan, Dorado, Toa Alta, Caguas, Juncos, Ponce, Santa Isabel, Coamo, Arroyo y Mayagüez: localidades en donde se enterraron sobre dos millones de toneladas de cenizas tóxicas de AES, entre los años 2004 y 2011.

Por haber manejado las cenizas de igual modo que en Puerto Rico y por no impedir que tóxicos como el arsénico envenenaran suelos y acuíferos, la Agencia de Protección Ambiental federal declaró a toda la ciudad de Town of Pines, Indiana, una prioridad de limpieza bajo el programa Superfondo, en el año 2016.

No obstante, desde tan temprano como el 2007 la misma agencia ya reconocía 28 escenarios en Estados Unidos donde la disposición de residuos de la combustión de carbón representaba una amenaza para la salud humana o el ambiente.

Entre lugares confirmados y con potencial de ser confirmados, esa cifra se disparó a 150 en el año 2016.

Traje a la medida

La nueva campaña de AES también reproduce expresiones de la toxicóloga norteamericana Lisa Bradley, quien alega que las cenizas de AES no poseen concentraciones tóxicas suficientes para causar daño a la salud ni al ambiente.

Sin embargo, la propaganda pagada por AES omite el vínculo de Bradley con la American Coal Ash Association (ACAA): el principal grupo de cabildeo para compañías estadounidenses con intereses en las cenizas de carbón. Entre ellas, Duke Energy, Dominion, TVA, Ameren y la propia AES.

Para la ACAA, Bradley ocupa la silla de secretaria/tesorera por tercera ocasión. Simultáneamente, ejerce un tercer término en el National Coal Council, entidad que recomienda al Secretario de Energía de los Estados Unidos la política pública a seguir con la industria del carbón.

Desde el año 2014, Bradley ha figurado como toxicóloga sénior y vicepresidenta de Haley & Aldrich, y entre el 1991 y 2014 desempeñó igual rol para la firma de consultoría AECOM. En ambas instancias, ha asesorado a carboneras.

Cumpliendo ese rol, en el año 2012 Bradley aseguró que un niño puede consumir cenizas de carbón todos los días y no tener un aumento de exposición a arsénico. Sus expresiones figuran en el registro de una vista pública celebrada ese año en la ciudad de Union, Missouri, y publicadas en el periódico St. Louis Post el 11 de enero de 2013.

Contraatacan

Estos hechos provocaron la indignación del doctor Ángel González Carrasquillo, miembro del Comité de Salud Pública del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, quien además describió como “irresponsables” y “antiéticas” las alegaciones de la carbonera de Guayama.

“Lo que AES dice, que las cenizas no son tóxicas, es totalmente contradictorio con lo que se sabe científicamente”, puntualizó el galeno. “Cada vez hay más evidencia del daño que causan estas cenizas y los contaminantes que contienen”.

“Llegar al extremo de comparar las cenizas con multivitaminas es absurdo”, añadió sobre planteamientos previos de AES. “Piensan que la gente es tonta. Ese tipo de campaña es un insulto a la inteligencia”.

Por otra parte, González Carrasquillo señaló como “peligroso” que personas con credenciales académicas se presten para legitimar las agendas de carboneras, sin divulgar sus vínculos y conflictos de interés con la industria del carbón.

“Hay profesionales que no tienen ningún tipo de ética. Sorprende cuando hay personas que prestan sus credenciales para enriquecerse a costa de falsedades y de engañar a la población. Es algo muy dañino”, agregó.

Entretanto, la catedrática del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, Cruz María Nazario Delgado, resto credibilidad a los plantemientos esbozados por AES y criticó la estrategia detrás de los anuncios.

“Me parece un excelente ejemplo de un anuncio engañoso”, sentenció la educadora y doctora en Epidemiología graduada de la Universidad John Hopkins. “Creo que lo voy a usar en mis clases como modelo de algo a lo que los estudiantes de salud pública deben estar pendientes”.

“El anuncio tiene una forma de tergiversar la palabra tóxica, utilizando una definición que no es la que existe en la literatura científica”, continuó. “La carbonera está tratando de engañar a la población, utilizando este tipo de vocabulario”.

“Evidentemente, tienen una compañía de publicidad que sabe cómo engañar a la gente utilizando este tipo de estrategia”, concluyó.

Para su defensa, AES recurre a la toxicóloga Lisa Bradley, pero omite sus vínculos con la American Coal Ash Association, grupo para el que Bradley es secretaria y tesorera, por tercera ocasión.