Reiteran oposición a reglamento del DRNA que perpetúa las cenizas

El pasado jueves, el activista Jimmy Borrero volcó sobre una mesa del DRNA en San Juan un vaso con cenizas de AES, en protesta por el endoso de la agencia a los residuos de carbón.

Foto Archivo

Desde el año 2004, AES Puerto Rico ha volcado más de 2.5 millones de toneladas de cenizas tóxicas de carbón sobre suelo virgen y vertederos del país, con el consejo y consentimiento de agencias reguladoras locales como el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

No obstante, por un momento del pasado jueves, la dinámica cambio.

En vez de ser transportadas de madrugada en camiones abiertos y con escolta policíaca hacia el vertedero de Peñuelas, esta vez una fracción fue trasladada al norte, al cuarto piso del edificio sede del DRNA, donde fueron derramadas por el activista ambiental Jimmy Borrero Costas, ante la mirada del oficial examinador de la agencia, Luis González.

El acto de protesta que le siguió interrumpió temporalmente la vista pública convocada por la agencia para recibir comentarios sobre el reglamento que regulará la Ley 40: un ordenamiento que, lejos de prohibir el uso y disposición de este desecho tóxico en el país, amplía los usos permitidos para las cenizas de carbón bajo el reglón de “uso comercial beneficioso”.

Esta paralización momentánea, sin embargo, provocó la ira de la secretaria del DRNA, Tania Vázquez Rivera, quien lejos del lugar y en declaraciones escritas circuladas poco después tildó la acción de “inaceptable” y “falta de respeto”.

Sus comentarios, a su vez, indignaron a opositores de las cenizas, quienes acusaron a la secretaria de favorecer, desde su rol como funcionaria pública, los intereses de la multinacional AES y otras industrias privadas.

“A la secretaria del DRNA lo único que le preocupa es un vaso de cenizas que se vertió sobre una mesa. ¿Por qué no le preocupan las 400 mil toneladas de cenizas tóxicas que AES mantiene ilegalmente a la intemperie en el patio trasero de su planta?”, cuestionó Miriam Gallardo, portavoz del Frente de Afirmación del Sur-Este (FASE).

“¿Por qué no le preocupa que esas cenizas llegan a través del aire a los hogares y pulmones de las familias que residen cerca de la planta? ¿Por qué no le preocupa la alta incidencia y mortandad por cáncer y otras enfermedades en las comunidades de Miramar, Puente de Jobos y Santa Ana de Guayama?”, continuó. “Me parece que su preocupación está mal enfocada”.

El propuesto reglamento titulado “Estándares para el uso beneficioso de los residuos de combustión de carbón” permite a AES retomar la distribución de cenizas para proyectos de construcción, como materia prima en la elaboración de hormigón y en la reparación de carreteras.

De hecho, entre los años 2004 y 2011, la compañía se liberó de sobre dos millones de toneladas de su desecho gris, las que fueron utilizadas como relleno en la construcción de urbanizaciones y carreteras en los municipios de Dorado, Toa Alta, San Juan, Juncos, Caguas, Arroyo, Guayama, Santa Isabel, Coamo, Ponce y Mayagüez.

Estas también se usaron como base para charcas, caminos y puentes aledaños a quebradas y otros cuerpos de agua.

“Falta a la verdad la secretaria cuando insinúa que nuestras comunidades no aprovecharon la ocasión para ser parte de la política pública”, comentó por su parte Timmy Boyle, portavoz de la Alianza Comunitaria y Ambiental del Sur Este (ACASE).

“Nunca atendió nuestras solicitudes para reunirnos en sus casi dos años de incumbencia y, convenientemente, obvia (en su reacción escrita) mencionar que sometimos una ponencia en este proceso”.

“El acto que ella condena es solo una manifestación de un pueblo indignado por las actitudes en defensa de las empresas criminales y contrarias a la salud del pueblo”, continuó.

“No puede existir una participación amplia de la ciudadanía, cuando el DRNA ha claudicado a sus funciones de proteger el ambiente y los recursos, para proteger los intereses de empresas privadas y contaminantes como AES. Con esa política pública no estamos de acuerdo”, sentenció Boyle.

“A la secretaria del DRNA lo único que le preocupa es un vaso de cenizas que se vertió sobre una mesa. ¿Por qué no le preocupan las 400 mil toneladas de cenizas tóxicas que AES mantiene ilegalmente a la intemperie en el patio trasero de su planta?”, cuestionó Miriam Gallardo, portavoz del Frente de Afirmación del Sur-Este (FASE).