Abandonado a su suerte el Centro Ceremonial Indígena de Tibes

El centro ceremonial cuenta con solo cinco empleados para operar seis días a la semana. Ninguno tiene a su cargo las tareas de mantenimiento.

Foto Jason Rodríguez Grafál

El descuido de las instalaciones municipales bajo la administración de la alcaldesa de Ponce, María Meléndez Altieri, no se limita a espacios públicos de recreación y expresión cultural.

La dejadez instituciuonal también ha vuelto irreconocible al Centro Ceremonial Indígena de Tibes, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del Caribe y el más antiguo de Puerto Rico.

Como constató en días recientes La Perla del Sur,el otrora pilar del turismo sureño se aparta a pasos agigantados de su dinámico pasado, con salas desoladas o clausuradas, veredas descuidadas y escaso personal para custodiar la instalación.

Según supo este semanario, el Centro Ceremonial Indígena cuenta con solo cinco empleados para operar seis días a la semana, de los cuales uno no se reporta por autorización del Fondo del Seguro del Estado. El resto labora en administración, cobro y recorridos. Ninguno tiene a su cargo tareas de mantenimiento.

Por esta razón, las áreas verdes lucían desatendidas, los baños no contaban con papel higiénico o jabón y la pintura de la fachada estaba en mal estado. Para atemperarla, miembros de una fraternidad visitaron la instalación el pasado domingo y pintaron los exteriores, de forma gratuita y voluntaria.

Entretanto, el museo carecía de vigilancia y acondicionador de aire, por lo que su ventilación se limita a la brisa, si alguna, que entra por la puerta de acceso.

“Esto es injustificable”, sentencio el líder comunitario y arqueólogo ponceño, Ernie Rivera Collazo. “Llevamos años llamando la atención sobre las condiciones en las que se encuentra el Centro Ceremonial Indígena de Tibes. El descuido de la administración municipal es más que evidente”.

“El centro requiere mantenimiento constante y son varias cuerdas de terreno. Y no estamos hablando solamente de mantenimiento de las áreas verdes. Tibes requiere mucho más que un ‘trimmer’ de vez en cuando. Hay que dar mantenimiento en la zona arqueológica también”, abundó.

“Ahí hay un laboratorio con cientos de piezas arqueológicas. ¿En qué condiciones está? ¿Qué mantenimiento se le está dando a esas piezas? Eso requiere un personal especializado y Tibes no tiene ni la mitad de eso. Ni siquiera hay suficiente personal para atender el público que llega”.

El complejo arqueológico abarca nueve plazas ceremoniales y el más grande cementerio indígena de Puerto Rico, con al menos 186 restos humanos de la cultura Pre-Taína e Igneri.

Sin guías

A pesar de su valía, la instalación municipal cuenta con un solo guía turístico que -debido a la reducción de jornada- labora durante tres de los seis días de apertura semanal, dejando frecuentemente a visitantes sin orientación o supervisión.

Esta denuncia fue también corroborada por personal de La Perla del Sur que, en su visita, permaneció durante casi dos horas a solas y sin supervisión en el área arqueológica de Tibes. En ese lapso, otros visitantes también entraron para conocer el parque, sin ser escoltados. Al momento de la visita solo un empleado estaba en la oficina.

“Esto es totalmente deprimente”, sentenció el legislador municipal por el Partido Independiente Puertorriqueño, Justiniano Díaz Maldonado, quien laboró como guía en el centro ceremonial entre los años 1993 y 2000.

“Tú no puedes trabajar un lugar como Tibes con menos de diez empleados de mantenimiento y ahora no hay ni uno. Y eso es solamente el mantenimiento, sin mencionar los guías, la seguridad y el personal administrativo”, sostuvo.

“En los tres museos que tiene el Municipio de Ponce, si hay cinco guías es mucho”, continuó. “Tibes no se explica solo, Tibes hay que explicarlo. Yo he visto personas caminando por ahí perdidos, sin entender lo que están viendo”.

“No hay forma de justificar la falta de personal asignado ahí. Es deplorable”, añadió.

Vulnerable

Durante el recorrido, este semanario también confirmó que el único salón de conferencias del parque ha sido clausurado por problemas de filtración, por lo que se ha improvisado un sustituto en el salón de exposiciones, donde fueron unbicadas sillas y el monitor que proyecta un breve documental.

De igual modo, el guardia de seguridad para la instalación no se encontraba en funciones, por lo que todo el parque carecía de vigilancia preventiva y sin personal que impidiera daños o hurto de valiosas piezas arqueológicas.

“Las veces que yo he pasado, el centro ha estado totalmente desprotegido. Eso es incluso peligroso”, agregó Rivera Collazo.

“Cualquier persona puede entrar, romper un cristal y llevarse las piezas. Ahora mismo hay (piezas) arqueológicas de Puerto Rico en eBay que están en venta y es por cosas como estas”, continuó.

“Bajo estas condiciones, el centro ceremonial indígena se expone a sufrir un daño irreversible”, recalcó.

¿Entrega como remedio?

Todo esto ocurre a seis meses de que la comisionada residente Jenniffer González presentara con el aval de la alcaldesa de Ponce un proyecto ante el Congreso para ponderar el traspaso administrativo del centro ceremonial al Sistema Federal de Parques Nacionales.

La Resolución de la Cámara 4436 (H.R. 4436), que contempla un trámite similar para el Parque Ceremonial Indígena Caguana, yace desde el pasado 16 de noviembre ante el subcomité de Terrenos Federales de la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara.

Aun así, el proyecto ha sido rechazado tajantemente por líderes de la comunidad de Tibes, al no ser consultados.

“Nosotros, simplemente, no vamos a permitir que entreguen este patrimonio a un ente federal. No lo vamos a permitir”, reiteró Rivera Collazo, quien adelantó que presentará en verano un proyecto cooperativista para que sea la propia comunidad del barrio Tibes la que se encargue del mantenimiento y operación de la instalación.

Foto: Jason Rodríguez Grafál