A tres décadas de una declaración de lucha: vigente el Monumento a la Mujer

“Quisimos que el monumento recogiera ese espíritu de lucha y, a la misma vez, que reflejará esa constancia de la mujer puertorriqueña”, destacó una de sus propulsoras, la empresaria Conchita Almodóvar.

Foto archivo

Con estoicismo y gallardía sobresale en una de las entradas al centro urbano ponceño una pieza escultórica singular que en sí misma es reflejo de luchas, de reclamos, de profunda reflexión sobre los derechos de la mujer.

Nos referimos al Monumento a la Mujer, obra comisionada por la Unión de Mujeres Americanas y que desde 1992 se proyecta sobre un pedestal justo al inicio de la conjunción de las calles Marina y Mayor Cantera.

Esta pieza fundida en bronce es obra de la destacada escultora puertorriqueña María Elena Perales, quien a su vez ha realizado otras piezas como el Monumento a la Herencia Taína.  Pero según explica Conchita Almodóvar, una destacada líder cívica, social y empresaria ponceña, a diferencia de otros trabajos que también destacan a alguna figura femenina, el Monumento a la Mujer en la ciudad de Ponce encierra un significado digno de resaltar y de celebrar, al conmemorarse 30 años de su diseño y develación.

“Lo que representa este monumento es tan vigente hoy, como cuando se comisionó y develó la pieza”, resaltó.

Sin importar las inclemencias del tiempo, la ceremonia de conmemoración efectuada el pasado sábado, 29 de abril, contó con una veintena de mujeres destacadas en diversos ámbitos del quehacer cívico y profesional de Ponce, que forman parte de lo que es hoy en día la Unión de Mujeres Americanas.

Unidas, se dieron cita para la instalación de un arreglo floral y la lectura de la semblanza y de las tarjas ubicadas en el monumento.

“Reencontrarnos y recordar lo que nos motivó como grupo, encabezado en ese momento por Edna Rodríguez, entonces dueña de Ponce Office Supplies, reafirma la importancia de haber colaborado como organización para materializar un proyecto como este”, destacó Almodóvar al dialogar con La Perla del Sur.

“Ya en el 1992 la ciudad estaba en medio de los cambios impulsados bajo el Plan Ponce en Marcha y coincidió con la conmemoración del tricentenario de su fundación.  Así que, bajo la idea visionaria de Edna, nos aventuramos a trabajar en el desarrollo de este proyecto como un legado físico que testimoniara la misión de la Unión de Mujeres en su lucha a favor de los derechos sociales y políticos de las mujeres, así como el reclamo de igualdad en el campo laboral”, agregó Conchita, una entusiasta mujer de 93 años, consciente de que falta mucho camino por recorrer en esa lucha.

“Aunque prefiero no enfocarme en mi historia personal, sí te puedo decir que las batallas que tuve que liberar, al igual que las de las otras compañeras de esta organización, nos hacían a todas conscientes y comprometidas con trabajar para lograr un adelanto significativo en todas las luchas a favor de más derechos y justicia para la mujer. ¿Acaso no es exactamente eso lo que estamos aún reclamando las mujeres de nuestro país y del mundo?”, cuestionó.

“Por eso quisimos que el monumento recogiera ese espíritu de lucha y, a la misma vez, que reflejará esa constancia de la mujer puertorriqueña para ir conquistando derechos en pos de alcanzar esa equidad que ansiamos en todo el mundo”, continuó quien, desde mediados de la década del 1960, fue propietaria de una armería y del primer campo de tiro privado en el país.

Preguntada respecto a qué cosas hacían particular este legado escultórico para la ciudad y para el país, Conchita destacó varios de los elementos simbólicos que conforman la pieza y que fueron plasmados por la escultora.

“Les invito a observar el monumento y a prestar atención en el rostro de la pieza que refleja la actitud de una mujer valiente, que mira de frente hacia los retos que están ante sí. Que va subiendo un escalón para elevarse del suelo y alcanzar nuevas victorias. Esa mujer está vestida con ropajes que aluden a la batalla que libra contra los vientos que pretenden desviarla y que sostiene en su mano derecha un globo del mundo, como en señal de una lucha por todas y todos en la humanidad”, explicó.

“El Monumento a la Mujer es testimonio visible de que esa lucha universal aún no concluye y de que es necesario seguir ese frente de batalla por el bien generalizado de la mujer y de toda la sociedad.  De ahí la importancia de este proyecto que comenzamos con la idea de Edna Rodríguez, que visualizamos en conjunto como grupo y que finalmente plasmó la artista”, destacó Conchita.

“El arte siempre estará sujeto a interpretaciones y a mí se me ocurre reflexionar respecto a que esa misma mujer ha sido mudo testigo de tres décadas de historia. Que la misma se yergue como una guerrera firme y decidida a defender nuestra ciudad de Ponce, una ciudad que ha vivido momentos difíciles en el último tiempo, entre huracanes, pandemia y terremotos. Esa también pudiese ser una interpretación actualizada que podemos darle al monumento, claro está, es imborrable e inolvidable el trasfondo de esta pieza que es precisamente simbolizar y reafirmar las causas de la mujer en pos de una sociedad más justa y equilibrada” comentó doña Conchita.

Como dato curioso, el Monumento a la Mujer es precedido por otro icónico: el Monumento a la Abolición de la Esclavitud.

El Monumento a la Mujer.