A menos de un clic: ni el COVID ha podido parar la excelsa oferta cultural

Ahora, la oferta virtual de museos de calibre mundial es excepcional: desde el Louvre de París, el British de Londres; en España, el Prado, el Reina Sofía y el Dalí; en Italia, la Galería Uffizi de Florencia y los del Vaticano; mientras que en Latinoamérica brillan los argentinos Bellas Artes y MALBA.

Foto archivo

Desde que se declaró la pandemia del Covid-19, no ha habido un día en que un concierto, una pintura y hasta un circo no haya sido liberado para enfrentar la cuarentena.

Nada mal, ya que frente a la tensión y la tristeza de esta inesperada forma de cotidianidad, la cultura vuelve a ser antídoto.

Y así, junto a médicos y enfermeros, junto a científicos y trabajadores de múltiples servicios, los músicos han sido de los primeros en desenfundar sus armas para apoyar la fuerza de la resistencia mundial. Seguidos luego de teatros y museos, de escritores y dibujantes, de gente del cine, artistas y compositores.

Drexler: el pionero

Más movido por el coraje que por la necesidad, el uruguayo Jorge Drexler fue el primer justiciero de la música, desamparada de presentaciones y conciertos a causa del virus.

El 10 de marzo debía tocar en Costa Rica, pero el espectáculo tuvo que ser cancelado para evitar más contagios. Así que, motivado por la “bronca” de no ver al público, decidió ir a su encuentro e improvisó un concierto online para los ausentes.

Su gesto, en un teatro que de tan vacío hacía eco, movió al resto a seguir su ejemplo.

Tarde o temprano, otros como Ismael Serrano, Estopa y Alejandro Sanz, acompañado del colombiano Juanes, se han unido a la corriente. Asimismo, Carlos Vives, al argentino Fito Páez y al puertorriqueño Residente (René), en cuya versión casera de ‘Latinoamérica’ aparece el productor Gustavo Santaolalla, le han seguido los pasos.

En casa o no, la música siempre nos ha acompañado, vive en streaming y era fácil que se colara. Pero hoy tiene el beneficio de permitirnos ver al DJ francés Bob Sinclair pinchando con un maniquí, a Patti Smith aún más campechana y a Chris Martin de Coldplay nervioso por hablar desde un chat.

Ya sea por su necesidad de no desconectarse de la fanaticada o por su voluntad de hacernos llevadera esta locura, ahora en todos se aprecia una cercanía que antes no era evidente.

Otros incluso han ido más lejos. El compositor canadiense Neil Young está ofreciendo lo que ha denominado las Fireside Sessions, las transmisiones más hogareñas que puedan encontrar, junto a las de Manu Chao, quien ha resurgido en sus Coronarictus Smily Killer Sessions.

Por su parte, Brian May de Queen ha regalado una clase para aprender a tocar el solo de Bohemian Rhapsody, mientras que el rapero ugandés Bobi Wine ha lanzado un tema sobre el coronavirus para concienciar en África: un himno al servicio público.

Entretanto, el Montreux Jazz Festival de Suiza, uno de los festivales más potentes del mundo, nos facilita ver más de 50 conciertos enteros, a la altura de Nina Simone, James Brown y Johnny Cash.

Si Mahoma no va al museo…

Mas si ya había alguien preparado para un encierro, esos, sin duda, eran los museos y sus tours, exposiciones y obras virtuales.

Nunca serán igual en pantalla que en persona, pero tienen varios puntos a su favor: no hay filas, ni cabezas tapando obras: solo dejan lugar para la contemplación, la ficha técnica y el zoom.

Y la lista es larga: el Museo del Louvre de París, el British de Londres; en España, el Prado, el Reina Sofía y el Dalí; en Italia, la Galería Uffizi de Florencia y los del Vaticano; mientras que en Latinoamérica brillan los argentinos Bellas Artes y MALBA.

Quienes interesen además un recorrido integral sobre el arte, hallarán a un nuevo aliado en ‘Google Arts & Culture’, la plataforma del buscador que incluye contenidos de más de 2 mil museos de 70 países, y permite desde analizar una única obra (‘La torre de Babel’) hasta fijarse en los rostros de Frida Kahlo o recorrer virtualmente parajes como la urbe jordana de Petra.

Para quienes aspiren a más, el MoMA de Nueva York y el Reina Sofía de Madrid ofrecen seis cursos sobre características del arte y uno sobre cubismo en la cultura moderna, respectivamente. Mientras, la Fundación Dalí usa la tecnología Matterport 3D para hacer más vívido el recorrido.

Como estar allí

En materia de vídeo diarios, el que más organizado está es el MET de Nueva York (el Metropolitan Opera), que actualiza cada semana sus streamings. A su lado caminan la Filarmónica de Berlín, el Bolshoi de Moscú y el Centro Dramático Nacional de España, en cuya programación de vídeos ha incluido lecturas de obras, entrevistas y un mensaje: la luz pronto volverá a escena.

Una esperanza que llevó a la Ópera de Latinoamérica a reunir a 12 teatros de la región para crear una cartelera lírica del Teatro Colón de Buenos Aires, del Municipal de Santiago, del Teatro Mayor de Bogotá y del Gran Teatro Nacional del Perú, entre otros.

Más emoción

Los espectáculos guardan un pacto emocional con el espectador y claro, en formato online, pierden cierta gracia. No obstante, algunos no dejan se provocar emoción a domicilio. Y entre los mejores ejemplos, es mandatorio el show del Cirque du Soleil.

Y quien no quiera o desee encontrar refugio recreativo en grandes plataformas como Netflix, Hulu y Disney, puede dar una oportunidad a otros como Filmin, RTVE o Retina Latina. Las dos primeras se han puesto a la orden del encierro. También la Filmoteca Española, con un sinfín de películas y documentales disponibles.

El cine latinoamericano no se queda atrás, con OndaMedia de Chile (fuera del país solo se puede ver una parte del catálogo, buscando por ‘onda sin fronteras’); Cinéclubcito Boliviano que sí trata su filmografía nacional, pero también difunde cintas liberadas de otros países; Cine.AR Play de Argentina que adapta su cartelera según donde estemos; y Retina Latina, con más de 170 producciones de carácter público y acceso gratuito para los ciudadanos de América Latina y el Caribe.

La cuestión es cómo la cultura, en todas sus disciplinas, ha demostrado que nada, ni un virus, puede frenarla, ya que va ligada a la vida. Y en vez de tumbarla, se despierta ante cada crisis y explota todas sus bondades, solidaridad e imaginación.

Ahora, intérpretes como Carlos Vives, el argentino Fito Páez y el puertorriqueño Residente (René Pérez) se han unido a la corriente mundial de cantantes que brindan conciertos virtuales a millones de seguidores. (Foto: Facebook de Carlos Vives)