A diez meses de María Reserva Natural Caja de Muerto: víctima del desinterés y la burocracia

Entre otros daños, su único muelle perdió varandas y dos losas de 40 pies por 20 pies.

Foto: Víctor Manuel Nieves

A 46 semanas del demoledor embate del huracán María por la Reserva Natural Caja de Muerto, la residencia de los vigilantes que pernoctan en el islote, los merenderos públicos, las letrinas y su único muelle permanecen inservibles, con la anuencia de la secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Tania Vázquez Rivera.

Según denunció el senador Nelson Cruz Santiago, miembro de la Comisión de Recursos Naturales y exmiembro del Cuerpo de Vigilantes del DRNA, el desinterés de la funcionaria se ha vuelto patente al no asignar empleados de mantenimiento al destino, ni responder a ofrecimientos de fondos legislativos para agilizar su restauración.

“Tener una secretaria que no trabaja en sintonía con nosotros, que no ejecuta, eso nos frustra”, expresó Cruz Santiago, quien atribuyó la actitud de Vázquez Santiago a la oposición que como senador ha mostrado al depósito de cenizas de carbón de la planta AES Puerto Rico en el vertedero de Peñuelas.

Según agregó, la falta de personal de mantenimiento y supervisión ha propiciado el deterioro de las veredas y la acumulación de basura que negligentes ocupantes de embarcaciones privadas arrojan durante fines de semana.

Este abandono, continuó el senador, solo ha sido atendido por los escasos vigilantes asignados a la reserva, por el operador de una concesión de viajes privados y un grupo de voluntarios.

De acuerdo a Charlie Rivera, propietario de la empresa que opera la concesión privada para el transporte de pasajeros a Caja de Muerto, su firma le propuso al DRNA invertir de su capital para reparar el muelle destruido por la marejada ciclónica, a cambio de un crédito en el pago de la cuota de $3 por visitante que hace a la agencia. Al cierre de esta edición, no había recibido respuesta.

Según indicó, el huracán María destruyó su lancha con capacidad para 118 pasajeros y, por la falta de un muelle, tuvo que adquirir una de menor capacidad para reanudar sus operaciones. Desde entonces, sus 49 pasajeros tienen que nadar unos pies para llegar a la Playa Pelícano.

“El Gobierno, en vez de ser un facilitador, se convierte en un obstaculizador”, expresó Rivera.

Entre otros daños el muelle perdió varandas y dos losas de 40 pies por 20 pies.

Riposta el DRNA

Por su parte, Aniel Bigio, portavoz de la agencia, rechazó los señalamientos y aseguró que muchos de ellos son infundados, ya que solo buscan manchar el trabajo de cientos de empleados del DRNA.

“El personal regional y voluntarios han realizado labores de limpieza y acondicionamiento en el área natural protegida severamente afectada por los huracanes”, planteó Bigio en declaraciones escritas. “El Negociado de Manejo de Áreas Naturales Protegidas ha coordinado limpiezas de veredas con voluntarios tan reciente como en los meses de julio y junio”.

Añadió que el DRNA sometió en septiembre pasado las reclamaciones de daños a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y que esperan por la asignación de los fondos para reconstruir las instalaciones.

“Reiteramos nuestro compromiso con la protección de los recursos naturales y el ambiente”, agregó Bigio a nombre de Vázquez Rivera. “El senador Cruz debe estar consciente de ello y preferiríamos que deponga su actitud de divulgar información inexacta que arroja sombras sobre el trabajo de nuestros trabajadores. En vez, lo invitamos a que haga sus aportaciones teniendo en cuenta la realidad que se vive en nuestra isla y en el DRNA”.

Abandono previo

En abril del pasado año, cinco meses antes del paso del huracán, la Playa Pelícano -el principal atractivo turístico de Caja de Muerto- había perdido la certificación de Bandera Azul por incumplimiento con criterios esenciales, como muestreos de calidad de agua y educación ambiental.

Este galardón de calibre mundial le había sido otorgado en enero de 2011 por la Organización Pro Ambiente Sustentable (OPAS).

La isla fue designada reserva natural el 2 de enero de 1980 por la Junta de Planificación, según las recomendaciones del DRNA, con el propósito de proteger su alto valor natural y asegurar que los usos y actividades no afecten sus recursos naturales.

Ubicada en el Mar Caribe a 4.8 millas náuticas de la costa sur de Ponce, en sus 412 cuerdas de territorio anidan aves marinas residentes y migratorias, algunas de ellas en peligro de extinción.

En abril del pasado año, cinco meses antes del paso del huracán, la Playa Pelícano -el principal atractivo turístico de Caja de Muerto- ya había perdido la certificación de Bandera Azul por incumplimiento con criterios esenciales, como muestreos de calidad de agua y educación ambiental. (Foto: Víctor Manuel Nieves)