A cuatro años de María: Inalterada la frágil red eléctrica en comunidades rurales de Ponce

Luego del huracán María, familias en Sonadora Abajo experimentaron hasta un año y tres meses sin electricidad. De ocurrir una emergencia similar, la espera pudiera ser aún mayor, estimó Ubaldo Luis Collazo.

Foto archivo

Tras la pesadilla del huracán María, meses de sismos y una década de abandono por parte de las autoridades gubernamentales, residentes de sectores rurales en el norte de Ponce finalmente sienten un respiro.

En el sector La Carmelita, uno de los más abandonados, se concretó meses atrás la repavimentación de las calles más maltrechas y por primera vez en años, el Gobierno Municipal ha retomado las tareas de limpieza y desyerbo en vías públicas.

Entretanto, el paisaje de toldos azules se ha disipado y tras tres años de reclamos, finalmente se vislumbra la reparación del agrietado puente en el kilómetro 23.4 de la carretera PR-139.

Pero junto a la satisfacción que aflora entre los residentes de esta y otras comunidades marginadas al norte de Ponce, persiste un temor.

A cuatro años del paso del huracán María, la fragilidad el sistema eléctrico es absoluta.

Al igual que en otras comunidades de la zona rural ponceña, La Carmelita estuvo casi ocho meses sin servicio eléctrico, mucho más de lo que se esperó en el área urbana de la ciudad.

Según indicó la líder comunitaria de La Carmelita, Sory Méndez Laracuente, la red eléctrica permanece con los mismos remiendos y empates hechos para restablecer la electricidad, a meses del huracán.

Por consiguiente, ella y cientos de vecinos temen que lo peor vuelva a ocurrir con cada temporada de huracanes y que cualquier evento de ráfagas haga colapsar el servicio eléctrico, devolviendo a la comunidad a los angustiosos meses de oscuridad pos María.

“No es necesario otro huracán, cualquier vientito colapsa el sistema eléctrico aquí y lo que quizás toma un par de horas para restablecer la luz en la ciudad, acá toma días o semanas”, sentenció.

“De hecho, no hace tanto estuvimos más de una semana sin luz, sin haber lluvia o viento, así que te puedes imaginar”, añadió.

Méndez Laracuente además denunció que tras el huracán María la comunidad aún no cuenta con un refugio designado.

“Hay refugios, pero están en el área del pueblo. Para muchas personas acá es bien difícil transportarse o dejar sus cosas, para moverse tan lejos de la comunidad. Necesitamos que se designe alguna escuela o un espacio en esta zona. Es algo básico que se debe atender”, puntualizó.

“Estamos como el primer día”

Por su parte, el líder comunitario del sector Sonadora en el barrio Tibes, Ubaldo Luis Collazo Pérez, describió un panorama aún más incierto.

Luego del huracán María, familias en Sonadora Abajo experimentaron hasta un año y tres meses sin electricidad. De ocurrir una emergencia similar, la espera pudiera ser aún mayor, estimó.

“Aquí el sistema eléctrico esta igualito a cuando lo ‘arreglaron’ después del huracán María. Cuando digo eso, me refiero a que siguen los empates”, afirmó.

“Ahora quizás hay menos brigadas, el sistema no sirve y hay menos gente en la comunidad para ayudar, porque muchos se fueron”, abundó.

En específico, denunció que ante la renuencia de funcionarios de gobierno a visitar su comunidad y a resolver problemas críticos, al menos nueve de las 26 familias que habitaban la zona abandonaron sus hogares, para siempre.

A esto añadió que, a diferencia de La Carmelita, en Sonadora se han visto menos mejoras en términos de limpieza, desyerbo y reparaciones.

“Aquí pasó el huracán, pasaron los terremotos, pero todo sigue igual”, insistió.

“Las carreteras las hemos podido mantener un poco mejor en las curvas, pero el resto esta con maleza. Los postes de la telefónica que estaban virados, siguen virados. Los desprendimientos siguen igual”, añadió.

Llama a la autosuficiencia energética

Al ser abordado sobre el tema, el director asociado de Casa Pueblo en Adjuntas, Arturo Massol Deyá, afirmó que situaciones como estas reafirman la apremiante necesidad de establecer proyectos de autosuficiencia energética, especialmente en la ruralía.

Durante años, Casa Pueblo ha impulsado proyectos solares para residencias y comercios en Adjuntas, con miras a promover una comunidad más sólida y autosuficiente.

“Ha sido en la zona de la montaña, en la ruralía -y el norte de Ponce es parte de eso- donde se cometen las grandes injusticias y los grandes abandonos del gobierno”, expuso. “Siempre dejan para último estas comunidades, en lugar de aprovechar tiempos de paz como ahora para reinvertir y apoyar a las comunidades. Al no hacerlo, los han dejado a la merced. Además de una injusticia, es un grave error”.

“Es precisamente en sectores como estos donde hay que construir esa autosuficiencia energética, para que puedan defenderse cuando surgen crisis, porque sabemos que históricamente no han sido prioridad para el gobierno”, continuó.

“Hay alternativas para prepararse y la mejor es producir energía propia, aprovechando el sol y los techos. Una forma de hacerlo es organizarse y hacerlo en un concepto comunitario. También hay que organizarse para exigirle al gobierno y hacer un reclamo social organizado”, destacó.

Sory Méndez Laracuente además denunció que tras el huracán María el sector La Carmelita aún no cuenta con un refugio designado. (Fotos archivo)