A ciegas los pronósticos del gobierno sobre el pico del virus

La epidemióloga cuestionó además por qué el gobierno ha limitado el acceso de las pruebas a personas con síntomas evidentes, cuando el 80 por ciento de los infectados no presenta sintomatología.

Foto Archivo

La dramática escasez de pruebas moleculares de COVID-19 en Puerto Rico mantendrá en jaque los esfuerzos para prevenir el contagio del virus en la isla y seguirá restando confiabilidad a los pronósticos del gobierno sobre cuándo se observará el pico de casos.

Asimismo, el toque de queda y el extendido cierre de comercios son esfuerzos insuficientes para -por sí solos- frenar la propagación del coronavirus en el país, advirtió la veterana epidemióloga y catedrática del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, Cruz María Nazario Delgado.

Hasta el pasado martes, en Puerto Rico se habían reportado 923 casos positivos de COVID-19. Sin embargo, al cierre de esta edición solo se habían realizado 8,535 pruebas para una población de 3.2 millones de puertorriqueños. De estas, 1,322 aún estaban pendientes de resultados.

Ante este número de pruebas, Nazario Delgado destacó además que no puede conceder veracidad científica al pronóstico gubernamental que apunta a un pico de contagios entre el 15 de abril y el 8 de mayo próximo.

“Ese estimado que está ofreciendo el Departamento de Salud se basa en un modelo estadístico y estos modelos son tan buenos como la información que se le dé. Y yo no tengo ni idea de qué datos está usando el Gobierno de Puerto Rico”, puntualizó Nazario Delgado.

“Ahora mismo estamos en una situación muy crítica, porque no hay suficientes ‘kits’ o reactivos para hacer las pruebas y este modelo depende grandemente del número de pruebas que se hagan”, abundó.

“Yo no estoy segura de que podamos predecir que el pico va a ser en esas dos semanas. Ese pico va a variar, dependiendo del número de pruebas”, añadió.

Estrategia fallida

La epidemióloga cuestionó además por qué el gobierno, lejos de promover la realización del mayor número de pruebas posible, ha limitado el acceso de las mismas a personas con síntomas evidentes, aun cuando el 80 por ciento de los infectados no presenta sintomatología.

Actualmente se requiere referido médico para recibir la prueba y en varios lugares se solicita evidencia de que el paciente se haya sometido a pruebas de influenza y micoplasma.

“Hay dos formas de ‘eliminar’ una enfermedad: o usted ataca la raíz del factor de riesgo y lo elimina o usted deja de contar los enfermos”, dijo.

“En Puerto Rico no se están contando los enfermos desde el primer día que se debieron haber estado contando. En los países donde se ha sido exitoso, como Alemania y Corea del Sur, lo primero que han hecho es hacer pruebas y poner a los contagiados en una cuarentena supervisada. Esa es la forma de controlar una epidemia”, abundó.

“Si no se hizo ningún esfuerzo para contener la entrada del virus, lo que le queda al gobierno ahora es mitigar la propagación. Eso no se logra con hacerle la prueba solamente al que ya está claramente enfermo. Se tienen que hacer pruebas, no solamente a los que tengan síntomas, si no a los que pudieron haber estado expuestos, aunque no tengan síntomas aún”, continuó.

¿Esta situación se debe a que no hay las pruebas o porque el gobierno está fallando y no sabe lo que está haciendo?, preguntó La Perla del Sur.

“Yo creo que las dos”, respondió la epidemióloga.

Pruebas rápidas e imprecisas

Entretanto, Nazario Delgado advirtió que la compra de 200 mil “pruebas rápidas” de COVID-19 anunciada por La Fortaleza no tendrá el efecto de cuantificar el número real de casos positivos de coronavirus en la isla, ya que a su juicio no brindan resultados del todo confiables.

Pese esto, el secretario de Salud, Lorenzo González, anunció el pasado lunes que se distribuirían 200 mil pruebas rápidas en el país. Esto, mientras se investiga una fallida orden de compra de “fast tests” a Apex General Contractors, empresa que nunca había vendido productos médicos.

“Si tú miras todo el escándalo de las pruebas, lo que da la impresión es que en este momento de crisis no se están siguiendo los mejores mecanismos para conseguir buenas pruebas”, Nazario Delgado.

“Se están comprando pruebas rápidas y esa prueba no detecta quién tiene el virus, lo que detecta es quién estuvo infectado”, explicó. “Doscientas mil pruebas rápidas, lo único que te van a decir es que usted en algún momento estuvo infectado, pero como dice la gente: ‘¿ya para qué?’”.

Más aún, en días recientes la Organización Mundial de la Salud desaconsejó el empleo de este recurso para tomar decisiones clínicas.

“La prueba rápida tiene tantos falsos negativos, que es impresionante”, declaró Nazario Delgado.

“Eso es para tapar el hecho de que no se están haciendo las pruebas que se tienen que estar haciendo”, añadió. “Si tú quieres saber quién tiene el virus en este momento y quién es capaz de infectar a otro, hay que hacer la prueba molecular”, añadió.

A falta de pruebas, cuarentena

Por último, la especialista criticó la dependencia -casi exclusiva- del gobierno en el toque de queda, como arma para combatir la propagación del virus.

“El Gobierno de Puerto Rico tomó la estrategia de no hacer pruebas a la población y poner la cuarentena. La cuarentena ha funcionado en muchos países, pero funciona cuando se pone en práctica con las otras medidas”, afirmó.

“Aquí la solución mágica ha sido poner toda la responsabilidad y el peso de mitigar la propagación sobre la gente y decirle que se queden en su casa”, dijo.

“Si falla el sistema y empiezan a surgir un montón de casos, tienen dos explicaciones: le echan la culpa a la gente, por no seguir la cuarentena o porque llegaron un montón de ‘kits’ y empezaron a hacer pruebas a todos los que aparezcan. ¿Cuál es la verdad entre esos dos puntos? No sé”, sostuvo.

Entretanto, Nazario Delgado dijo desconocer qué gestión, si alguna, está haciendo el Departamento de Salud para rastrear los contactos de las personas que han arrojado positivo, gestión que según la OMS es vital para controlar la propagación del virus.

Esta agencia anunció que comenzaría el proceso de rastreo conocido como “contact tracing” al inicio de abril, pero al cierre de esta edición se desconoce su estatus.

“Uno de los problemas que tenemos es que no hay información de lo que está haciendo el Departamento de Salud”, lamentó Nazario Delgado.

“La verdad es que no hay información en la página del Departamento de Salud sobre el seguimiento que se le debe hacer a toda persona que dé positivo”, puntualizó. “No tenemos la más remota idea de cómo es y si se está haciendo el seguimiento”.