Viajes: Navidad rica en cada rincón del mundo

El día de Año Nuevo, los niños rusos reciben la visita del Abuelo de Hielo, también conocido como Maroz, que al igual que Papá Noel luce una gran barba blanca y viste anchas ropas rojas y botas negras.

¿Qué es la Navidad? Seguramente, la respuesta dependerá de quién sea el interlocutor, de sus creencias religiosas, de su procedencia y de su nivel cultural.

No hay más que mirar hacia otras culturas y países para constatar que las ceremonias religiosas y las celebraciones populares poco o nada tienen que ver con el concepto que tenemos de la Navidad en este lado del planeta.

Los musulmanes, por ejemplo, celebran el Ramadám, en Hong Kong se festeja el Ta Chiu, en la India se honra a la diosa Lakshmi y en Brasil hacen lo propio con Yemanjá.

Australia: Navidad en pleno verano

Las navidades australianas cuentan con todo el glamour de las celebradas en París, Londres o Nueva York.

Pero mientras en estas ciudades el frío y la nieve forman parte del decorado navideño, en Australia luce el sol veraniego acompañado de temperaturas que oscilan entre los 77 y los 100 grados Fahrenheit.

En los días que preceden al 25 de diciembre, muchas familias aprovechan para, equipados con mantas y velas, acudir al concierto Carols by Candlelight (Villancicos a la luz de la vela), un acontecimiento multitudinario que se celebra en parques y estadios deportivos de toda Australia.

La celebración se completa con picnics en parques, jardines y playas.

El menú se compone de mariscos, jamón dulce, ensaladas, carne fría y pudín humeante con natillas.

En la víspera, los niños reciben la visita de un Santa Claus muy especial, vestido con sombrero, camiseta de tirantes azul marino y amplios pantalones cortos: el “Swag Man”.

Italia: lentejas en vez de uvas

En Nochebuena, las familias italianas se reúnen a la mesa para la tradicional Cenone o La Gran Cena, cuyo menú está compuesto, según las zonas, de pasta rellena cocida en caldo de pollo, espaguetis con almejas, anguilas, verduras y turrón.

Esa misma noche los niños, reciben la visita de Papá Noel. Pero todavía hay más regalos, los que el 5 de enero reparte una bruja buena llamada Befana.

En la Nochevieja italiana, las lentejas sustituyen a las uvas para atraer la buena suerte en el nuevo año. Otra tradición muy popular y que, dicen, depara buena fortuna es la de regalar lencería roja.

Muy arraigada está también la costumbre -entre romanos y napolitanos, especialmente- de arrojar los trastos viejos por la ventana como símbolo de un pasado finito.

San Nicolás en Alemania

Los niños alemanes reciben la llegada de un madrugador San Nicolás la noche del 5 al 6 de diciembre. Sin embargo, no es hasta el día 24, tras encender las luces del árbol y cantar los pertinentes villancicos, cuando dichos presentes son, por fin, abiertos.

Durante estas fiestas, las casas se engalanan con ramas de Santa Bárbara, musgo y nueces pintadas, y las mesas se llenan de gansos rellenos de manzanas, carne de cerdo asada, guisantes, pescado, manzanas asadas, ponche y ron.

El último día del año, el protagonista es San Silvestre. En su honor, corre la bebida y se queman castillos de fuego para ahuyentar a los espíritus malignos.

Rusia: Matriuskas para los niños

En este país siguen el calendario de la iglesia ortodoxa y, por ese motivo, las celebraciones son unos días más tarde.

En los hogares rusos, la cena de Nochebuena está compuesta por 12 platos, uno por cada apóstol.

El pescado, acompañado por una sopa de remolacha, es el plato estrella de las mesas navideñas.

El día de Año Nuevo, los niños rusos reciben la visita del Abuelo de Hielo, también conocido como Maroz, que al igual que Papá Noel luce una gran barba blanca y viste anchas ropas rojas y botas negras.

Tan entrañable personaje viaja acompañado de una ayudante, la Niña de Nieve, y sólo entre los más pequeños reparte juguetes, pasteles de jengibre y Matriuskas, las muñecas rusas que contienen dentro de sí muñecas más pequeñas.

Brasil: al ritmo de las olas

En la Navidad brasileña, el mar juega un relevante papel.

En Nochevieja, el cielo de las playas cariocas de Ipanema y Copacabana se ilumina con los fuegos artificiales.

En la legendaria Copacabana, las “filhas do santo” (sacerdotisas africanas) encienden velas y lanzan al mar pequeños barcos llenos de flores y regalos.

Si la marea se los lleva, es un buen presagio, ya que significa que Yemanjá, Diosa de los Mares, bendice el nuevo año.

En Japón limpian las casas

Cuando llega diciembre, los habitantes del país nipón se apresuran a saldar cuentas, a limpiar sus casas y enseres e, incluso, a renovar el vestuario, como símbolo de la entrada del nuevo año.

El día 31 de diciembre, se celebra el “Omisoka” o Gran Día Final del año. La tradición ordena que durante dicha jornada se realice una limpieza especial de la casa para, después, pasar a degustar con toda la familia las tradicionales tazas de fideos, símbolo de longevidad.

Cuando el repique de las campanas de los templos señalan el inicio del nuevo año, los japoneses -fieles a la tradición visitan el santuario sintoísta más cercano.

Las celebraciones de estos festejos nipones de fin de año concluyen el 4 de enero.

India espera hasta abril

El 25 de diciembre es fiesta nacional en la India y los más de 20 millones de cristianos que viven en el país celebran la Navidad, según las costumbres occidentales.

El Año Nuevo, sin embargo, se celebra según el calendario lunar hindú, el 20 de abril, con grandes hogueras y baños ri-tuales.

Ese día millones de peregrinos se bañan en el Río Ganges o en pozos y estanques considerados sagrados, pero la festividad hindú -con una estética más cercana a la Navidad salvando las diferencias espirituales- es el Diwali.

Durante dicha celebración se adora a Lakshmi, diosa de la riqueza y la prosperidad, y amigos y parientes se reúnen para jugar a las cartas e intercambiar regalos.

(Fuente: eroski.com)