Villalba: sin gota de agua potable a un mes del azote huracanado

Pese a tener el lago Toa Vaca en su jurisdicción, los 27 mil habitantes de Villalba aun claman por servicio de agua potable.

Foto: Jason Rodríguez Grafal

VILLALBA- Con el embalse más grande del país en su patio y una represa a punto de desbordarse, los 27 mil habitantes del municipio de Villalba siguen haciendo malabares para conseguir agua potable, a un mes del paso del huracán María.

Entretanto, casi la totalidad del pueblo permanece a oscuras, mientras que la inmensa mayoría de las 2 mil familias que sufrieron daños parciales o totales en su vivienda esperan por un toldo de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).

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De ellas, 56 personas permanecen refugiadas en la Escuela Vocacional del municipio.

Bajo observación

Al cierre de esta edición, el alcalde Luis Javier Hernández Ortiz enfocaba su atención sobre el incremento vertiginoso en el nivel del lago Toa Vaca.

El pasado lunes en la mañana, su superficie rozaba los 535 pies de altura. En los 538, las compuertas de la represa abrirían automáticamente, lo cual podía exponer a inundaciones repentinas a miles de residentes en comunidades de Juana Díaz y Ponce.

Ante esto, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) ordenó la apertura parcial y controlada de las compuertas, pero en contraste, los villalbeños continuaban sufriendo la carencia de agua potable, toda vez que el acceso a este recurso seguía bloqueado por la burocracia y mala planificación.

Como explicó Hernández Ortiz, solo una quinta parte de los villalbeños se abastece del embalse Toa Vaca, ya que cuando años atrás se construyó una planta de filtración para suplir al área sur no se contempló aumentar el suministro a Villalba.

Para complicar el panorama, el ayuntamiento esperaba esta semana por generadores eléctricos que le permitieran activar estaciones de bombeo y transportar el líquido a las montañas.

“Tenemos suficiente agua (de pozos y manantiales) para llevar a los barrios, lo que pasa es que todo funciona por electricidad. El sistema que se hizo en Villalba no toma en consideración circunstancias como esta y ahora nos toca enfrentar esta tremenda crisis”, confesó.

“Al segundo día del huracán, nosotros le pedimos a FEMA tres generadores eléctricos para levantar el sistema de bombeo de la ciudad. Esas plantas supuestamente están, pero el proceso burocrático hace que no se pueda dar”, lamentó.

“Nosotros ahora mismo solo tenemos un camión cisterna pequeño (1,500 galones) y eso no da. Acueductos solamente nos puso un oasis en la Plaza de Festivales, uno solo para 27 mil habitantes, y en muchas ocasiones está vacío por varios días”, añadió.

Ante este cuadro, el alcalde optó por firmar esta semana un acuerdo con la empresa privada Agua Pura, mediante el cual se provee hasta cuatro galones de agua al día por familia, de forma gratuita. Para ello, se instaló equipo que brinda agua purificada en los predios del Centro de Operaciones de Emergencia municipal.

Malabares en el lago Aceituna

Asimismo, el Gobierno Municipal trabaja contra el reloj para dar con una solución que le permita reconectar el suministro de agua a gran parte de la población: reparar la tubería que transporta agua desde el lago Aceituna.

El 50 por ciento de los residentes de Villalba dependen de este embalse creado en el año 1927 para suplir agua y generar energía mediante su central hidroeléctrica.

“Para mala suerte de nosotros, ese lago tiene una tubería vieja que colapsó en un área bien peligrosa y de difícil acceso. Estamos hablando de una porción de cemento de cerca de 60 pies”, explicó Hernández Ortíz.

“Pedimos un helicóptero para llevar la tubería a Aceituna, pero nunca llegó por el proceso burocrático. FEMA estuvo visitándonos aquí más de dos semanas, pidiendo coordenadas, midiendo, pidiendo especificaciones, subieron al ‘site’ con nosotros, le dimos fotos aéreas, vinieron los pilotos y nos cancelaron en tres ocasiones”, denunció.

“Pero vino la Autoridad de Energía Eléctrica, le dijimos que estábamos desesperados y llegaron aquí con el helicóptero ‘Super Puma’ y en media hora resolvieron. Hicieron cuatro viajes y posiblemente el jueves vienen para hacer un último viaje para tirar cemento”, añadió.

De completarse con éxito la reparación, el alcalde espera restablecer en dos semanas el servicio de agua potable al 50 por ciento de su municipio.

Como beneficio agregado, las reparaciones permitirían la reactivación de la central hidroeléctrica de Aceituna, lo cual produciría 11 megavatios; una suma suficiente para energizar parte del casco urbano y la empresa Medtronics, cuya planta en Villalba emplea a 1,500 trabajadores y aporta el 30 por ciento del cobro por patentes municipales.

Hasta el pasado lunes, Medtronics operaba a 60 por ciento de su capacidad, según el alcalde. De igual modo, señaló el riesgo de que la planta pierda cerca de $250 millones en producción durante el actual trimestre, a causa del huracán María.

“Podríamos tener luz en dos semanas”

Para atajar una solución al apagón que cumple un mes esta semana, el ayuntamiento utiliza desde hace días equipo pesado que le permite despejar las zonas donde ubican las torres de transmisión de la AEE.

“La línea de transmisión que llega hasta Villalba está totalmente destruida. Estamos hablando de cerca de 40 torres. Eso no lo levanta nadie o si se pudiera levantar, tardaría unos seis meses. Pero sobrevolamos un área de apenas ocho torres que están derrumbadas y si logramos acceder a esas torres, los camiones de la AEE pueden entrar y subir el sistema”, expuso el Alcalde.

“Si logramos hacer eso, acortamos el tiempo de espera, en términos de la infraestructura de la Autoridad de Energía. Si no hacemos eso, estamos hablando que aquí, durante los próximos tres meses, no íbamos a tener luz. Gracias a nuestro esfuerzo, ese periodo posiblemente se puede acortar a dos semanas, si la lluvia nos lo permite”, puntualizó.

“Ya hemos llegado a casi el 70 por ciento de las torres. Si lo completamos, ya es cuestión de que ellos traigan los postes y empiecen a montar. Sería un trabajo de ellos de unos cinco o seis días”, añadió. “Mi guerra es que no se lleven los empleados para el área metro a tratar de lucir bien haciendo unos empates, cuando pueden hacer las cosas bien comenzando desde el sur hasta el norte”.

La incapacidad gerencial del gobierno central y federal para resolver problemas apremiantes, empero, ha sido compensada de otras formas.

“Hoy (lunes) posiblemente logremos energizar la Casa Alcaldía, no por una planta que me diera FEMA, si no por una planta que me prestó el alcalde de Guayanilla”, declaró Hernández Ortíz.

“Lo más que me duele es que esas plantas (de FEMA) están, pero por el proceso burocrático del Gobierno y FEMA han hecho que estemos atravesando por una crisis innecesaria. Esa es la realidad”, añadió.

Se estabiliza el suministro de alimentos

De igual forma, el proceso de transporte de alimentos y otros suministros a las comunidades más necesitadas en la montaña estuvo plagado de ineficiencia e insuficiencia al inicio de la crisis, reconoció el alcalde villalbeño.

“Las primeras semanas aquí fue un caos en términos del suplido”, expresó. “Nosotros no hemos recibido una sola botella, ni una sola caja de alimento que nos han traído personas de la diáspora. Nada hemos recibido. Mucho se ha quedado en San Juan y otras se han diluido en cosas que yo no quisiera ni traer el tema”.

“Los alimentos no estaban llegando a Villalba y los que estaban llegando, el ejército los estaba tirando en un lugar para la gente llegar y estaban repitiendo en lugares donde nosotros ya habíamos llevado. Pero desde la reunión del sábado, ha sido otro escenario”, abundó.

Hernández Ortiz se refirió a una junta de emergencia con el enlace de la Guardia Costanera, Gloria Brignoni, funcionaria que tras dialogar con el alcalde propició que se resolvieran diversos percances.

“Ellos ahora llegan aquí (COE de Villalba), los enviamos a las comunidades y están llegando los suministros, pero durante las primeras dos semanas, lo tuvimos que hacer solos”, añadió.

Aun así, el pueblo de Villalba -como muchos- continúa confrontando dificultades para acceder a ayudas de FEMA.

“Hay personas que perdieron parcialmente su techo, pero si siguen las lluvias se puede convertir en una perdida total. Hemos recibido 200 toldos para cubrir una necesidad de 2 mil familias. Las iglesias han traído más toldos que FEMA”, añadió en referencia a organizaciones sin fines de lucro que colaboran con la academia Family Christian en Ponce. “En el momento que más los necesitábamos, ellos estuvieron ahí”.

Pasa factura a legisladores

Por último, el Alcalde denunció que a cuatro semanas del inicio de la emergencia, los senadores Axel “Chino” Roque y Carlos Rodríguez Mateo, al igual que el representante Uroyoan Hernández han “brillado por su ausencia”.

La situación contrasta con la colaboración demostrada por los legisladores municipales -de los tres partidos- para la entrega de suministros en las comunidades.

“Mi representante y mis senadores no han hecho nada por Villalba, nada. No han estado aquí”, criticó el Alcalde.

“Sí han hecho algunas entregas políticas en algunos sectores que ellos han identificado, obviando el proceso transparente que hemos hecho con los legisladores municipales. Entiendo es una falta de respeto”, concluyó.