Un proyecto escolar de exitoso aroma eso es Yerba Buena

Camila Gabriela Mendoza, Diana Paola Delgado y Adriana Teresa Medina no solo elaboran el terapéutico producto en la Escuela Manuel Fernández Juncos de Juana Díaz. Desde el Comité Educativo de la Cooperativa Agrícola promueven que más niños y escuelas adopten el modelo de producción y sustentabilidad. (Fotos: Florentino Velázquez)

Diana Paola Delgado Vega, de siete años de edad y estudiante del segundo grado en la Escuela Manuel Fernández Juncos de Juana Díaz tiene muy claro su propósito en la Cooperativa Escolar: producir, promover y provocar.

“Nuestro alcoholado mejorado Yerba Buena es el mejor, su aroma es a base de salvia, estafiate y limoncillo. Hierbas que también sembramos en nuestro huerto escolar y que es la base del alcoholado que producimos”, expresó con seguridad absoluta.

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Junto a esta niña de mirada vivaracha, estaban sus amigas, Adriana Teresa Medina Torres y Camila Gabriela Mendoza López, ambas de ocho años y estudiantes del tercer grado, quienes -como inminentes comerciantes y publicitas- presentaron con elegancia las virtudes de su producto.

“Esta cooperativa tiene socios para vender alcoholado mejorado y en nuestro huerto tenemos las plantas que echamos en el alcohol que compramos. Lo hacemos entre todos los estudiantes socios y lo vendemos en cooperativas, mercados artesanales y a las personas que vienen a la escuela buscándolo”, detalló Adriana Teresa.

Según contaron, cada envase de Yerba Buena se vende a $3 y cada estudiante socio que realiza la venta recibe una compensación de .25 centavos por botella. Pero antes de entregársela al consumidor, les explican su composición y para qué les puede servir.

La producción de unas 200 botellas al año ocurre para los meses de octubre y mayo.

Emilio Vergne Vélez

Emilio Vergne Vélez

“El alcohol sirve para aliviar el dolor de cabeza, ayuda a relajar los músculos, la fiebre y el catarro leve. A la gente le gusta porque huele rico y les recuerda a sus abuelas, se acuerdan de los tiempos de antes”, comentó Camila Gabriela, la más espigada de las tres.

El trío expuso que este remedio tradicional les ha ayudado a interesarse por otros aspectos de la naturaleza como lo es la elaboración de composta, el reúso de las aguas que caen de manera natural a través de la lluvia y el recogido de cartón para reciclar.

Una vez a la semana el camión de reciclaje del Municipio de Juana Díaz lo recoge y lo lleva a su destino.

“Sobre la composta te digo que nosotros, los socios, recogemos el material para hacerla y la utilizamos en el huerto escolar. Además, estamos sembrando plantas y semillas para la venta. La composta se envasa y yo creo que también la podríamos vender”, expuso Diana Paola mirando de reojo y en busca de aprobación del profesor Emilio Vergne Vélez, bibliotecario escolar y consejero de esta organización estudiantil.

“También tenemos un proyecto con el apoyo de los estudiantes de Ingeniería Mecánica de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, recinto de Bayamón, para recoger las aguas del techo de la escuela y reutilizarlas en el huerto. Se crearon unas turbinas que provocan el movimiento que lleva el agua hasta unos envases y desde ahí tenemos acceso al agua para rosear las plantas”, reveló Vergne Vélez.

“Y también podríamos utilizar esa agua en caso de sequía”, interpuso Adriana Teresa.

Esta manera de alimentar el huerto, aseveraron las niñas, aumenta la cosecha de las hojas aromáticas que utilizan para la elaboración de su alcoholado, así como de otras plantas, entre ellas toronjil, orégano brujo, salvia, fideíllo y zorra de limón.

“Amparados en la Ley 220 del 2002, la Cooperativa Escolar de esta organización estudiantil posee una personalidad jurídica y practican los principios cooperativistas como el de autonomía, control democrático de su organización, compromiso de la comunidad y participación económica”, explicó el consejero.

“Anualmente se producen unos informes auditados por un contable autorizado externo que la cooperativa contrató, José Cerdá, se hace un informe a los socios y se envía copia a COSSEC (Corporación Pública para Supervisión y Seguro de Cooperativas de Puerto Rico)”, recalcó el bibliotecario impulsor de este proyecto estudiantil desde el 2014, aunque la cooperativa inició en el 2009.

Actualmente, la Cooperativa Agrícola tiene 40 socios y es justamente este trío de amigas el responsables de desarrollar una campaña de nuevos socios, a través del Comité Educativo de la organización.

Sus proyectos especiales cuentan con el apoyo de varios comercios locales de Juana Díaz y algunas organizaciones sin fines de lucro como la Cooperativa de Seguros Múltiples de Juana Díaz, la de los Empleados de Gobierno en Minillas, otra en Lomas Verdes (Bayamón), Padre McDonald (Ponce), la Universidad Interamericana y Universidad del Turabo, por mencionar algunos.

“Queremos invitar a otros niños que se unan, que aprendan del huerto y las cosas que hacemos, como el alcoholado y la composta, para cuando nosotras nos vayamos para la otra escuela, ellos sigan (con el proyecto)”, indicó Diana Paola.

El apoyo de las universidades no es en metálico, sino en apoyo a proyectos de ingeniería, como es el caso de la Inter Bayamón, y la Universidad del Turabo, cuya Escuela de Diseño creó las etiquetas del producto.

“Aunque estamos utilizando esta etiqueta temporalmente, porque incluye el contenido del producto, queremos producir otra etiqueta para el otro lado de la botella con la distinción de esta Cooperativa Estudiantil. Pero aún la matrícula no ha decidido cuál vamos a utilizar, estamos en ese proceso”, puntualizó Vergne Vélez.

Así que cuando su botiquín necesite de un remedio tradicional, es indispensable que recuerde a la Cooperativa de Estudiantes de esta escuela elemental, ubicada a pasos de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Juana Díaz en la carretera PR-14.

Lamentablemente, los eventos burocráticos, reglamentos y controles del Departamento de Salud, hace cuesta arriba que la propuesta crezca. No obstante, los chicos ya han vendido cientos de botellas y han aprendido de los procesos inocentes de las manos que lo trabajan.

Este destilado que se distingue por su aroma y sensación tiene el endoso de una mezcla generacional de usuarios que lo apoyan. Y ahora, en tiempos del dengue, el zika y el chikunguña, esta satisfacción de antaño engalana los botiquines para el alivio de sus seguidores.

Para información adicional puede llamar a la escuela al 787-837-3249 o al profesor Vergne Vélez al 787-709-0541.