María: Tormenta perfecta para el éxodo masivo de médicos en la isla

El presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, Víctor Ramos Otero, pronosticó que al cierre de este año la pérdida de galenos rebasará la cifra de 700.

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Quienes por años catalogaban el fenómeno como “fuga”, ahora hablan de “éxodo”.

En solo dos meses, “cientos de médicos y especialistas de la salud” han abandonado Puerto Rico debido a la prolongada interrupción de utilidades básicas, problemas crónicos con el pago de las aseguradoras y la acelerada retirada de población.

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Así lo advirtió el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos (CMC) de Puerto Rico, Víctor Ramos Otero, quien además pronosticó que al cierre de este año la pérdida de galenos rebasará la cifra de 700, un menoscabo que equivale a dos por día.

Entre otros agravantes, planteó que a 56 días del paso del huracán, una cantidad no determinada de oficinas médicas permanecen cerradas, mientras que otras operan de forma limitada con generadores eléctricos, con graves problemas de facturación e inestabilidad en las telecomunicaciones.

“La situación con las aseguradoras y la impericia médica era difícil desde antes del huracán, pero ahora tienes médicos operando con plantas y con problemas para cobrar”, relató Ramos Otero.

“Muchos pacientes simplemente no llegan a sus citas y las condiciones no son óptimas. Establecerse fuera del país se vuelve cada vez más atractivo, mientras esto siga así”, continuó.

De acuerdo a estadísticas del CMC, alrededor de 5 mil médicos migraron del país entre los años 2006 y 2016, reduciendo de 14 mil a 9 mil los galenos disponibles en la isla. Esto incluye la pérdida de 1,739 especialistas, entre 2009 y 2014, solamente.

El problema, explicó Ramos Otero, ha llegado a niveles críticos en servicios de pediatría y cirugía. Por ejemplo, expuso que en Puerto Rico solo quedan un cardiocirujano toráxico pediátrico y cuatro genetistas, mientras que el promedio de edad para los cirujanos es de 65 años.

No obstante, aclaró que el problema ya se extiende a todo el gremio.

“Hay especialidades que están cortas de médicos, pero desde hace cuatro o cinco años se está yendo todo el mundo, de todas las ramas de la Medicina. Antes se iban por la situación de impericia médica, pero ahora se van por razones económicas”, expuso.

“Y debido a los abusos de los planes médicos, la brecha entre trabajar en los Estados Unidos y en Puerto Rico se ha vuelto abismal”, añadió.

De los médicos que se están graduando anualmente en la isla, añadió, menos de 100 permanecen, lo cual no es suficiente para frenar la pérdida neta.

“Algunos se quedan, muchos se van”, resumió.

Vulnerabilidad amplificada

Entretanto, Ramos Otero advirtió que el resultado inmediato de estos cambios ya se siente en las oficinas médicas, con filas más largas y tiempos de espera más prolongados para las citas.

En el peor de los escenarios, reconoció, esto podría limitar el acceso de pacientes a especialistas vitales para sus tratamientos.

En otros casos, la demanda y dilación por citas médicas podría desestabilizar a pacientes con condiciones crónicas, pero controladas.

Incluso, podría tener un efecto negativo sobre cuidados básicos, como la prevención de contagios con influenza.

“Siempre que surgen enfermedades nuevas, nos olvidamos de la influenza. La influenza es la enfermedad contagiosa que más personas mata en Estados Unidos y en Puerto Rico. Durante los últimos dos años, por estar pendiente a enfermedades de moda como el chikunguña y zika, nos fuimos en epidemia de influenza y murió mucha gente”, puntualizó.

“No es que no hablemos de leptospirosis, pero van a haber menos casos de eso que de influenza”, continuó. “Como está el país, no podemos permitir una epidemia de ninguna clase”.

Esperan auxilio

Mientras esto ocurre, proyectos legislativos dirigidos a atajar la fuga de talento médico continúan estancados.

Entre ellos, el Proyecto de la Cámara 1083, que propone enmendar la Ley de Seguros de Puerto Rico para crear un panel especial que evalúe los méritos de los casos por impericia médica.

El proyecto, radicado el pasado 11 de mayo, aún no ha sido llevado a votación tras la celebración de dos vistas públicas el pasado mes de junio, en la Comisión de Salud de la Cámara.

Ante esto, Ramos Otero urgió al gobierno a adoptar dos medidas de emergencia -solicitadas hace semanas- que buscan frenar a corto plazo la salida de médicos.

Esto incluye extender a todos los médicos del país la cubierta de impericia médica del Estado, por al menos tres meses.

Esta protección cubre a médicos que practican en instalaciones públicas de salud y establece limites en las demandas civiles por negligencia.

Ramos Otero también solicitó que el Comisionado de Seguros ordene a las aseguradoras a pagar el 90 por ciento de la facturación histórica, por tres meses, para ayudar a las oficinas a mantener un flujo en caja.

“Se le pidió estas dos cosas al gobierno y aún no han hecho ninguna de las dos. En la medida que no se den, la realidad es que no es seguro, ni costo efectivo trabajar en Puerto Rico. Si el gobierno quiere reactivar las oficinas médicas, tiene que empezar por darle paso a esto”, sentenció.