Crecen sin control las montañas de escombros en calles de Ponce

A casi 50 días del fenómeno atmosférico, la inacción es notable y pocas son las brigadas que se observan en las calles de un municipio con una población que excede los 155 mil habitantes.

Foto Jason Rodríguez Grafal

Mientras en municipios vecinos como Yauco, Guayanilla, Peñuelas y Juana Díaz el grueso de las tareas de limpieza se completó hace semanas, en Ponce las montañas de escombros y material vegetativo generado por el huracán María se expanden.

La mayoría ubica en comunidades densamente pobladas.

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El nuevo paisaje

En la entrada principal de la urbanización Constancia, por ejemplo, las pilas de desechos ocupan la totalidad de la isleta desde septiembre. Esto a pesar de que vecinos han denunciado durante semanas la presencia de sabandijas y roedores.

Entretanto, en la tercera sección de Jardines del Caribe, la acumulación de escombros ya ocupa casi la mitad de la avenida que brinda acceso a la calle 28. En semanas recientes, muebles y enseres se han sumado al monumental depósito de troncos y ramas que esperan por ser recogidos desde el pasado 21 de septiembre.

La escena, sin embargo, no es excepcional. Se repite en las comunidades Villa Grillasca, La Playa, Mercedita, Los Caobos y La Cantera, entre otras.

El panorama, denunciado desde hace semanas por ciudadanos en las redes sociales y ondas radiales, comienza a frustrar y deprimir, pero la respuesta ha sido nula.

“El recogido de escombros en Ponce ha sido pésimo y no porque lo diga yo. Basta con visitar las comunidades. Se ve a plena vista y el huracán ocurrió en septiembre”, sentenció el portavoz del Partido Independentista Puertorriqueño, Justiniano Díaz Maldonado.

En Ponce, como en muchos otros municipios, fueron los habitantes quienes primero actuaron y se lanzaron a la calle a despejar caminos y remover escombros. Completada la tarea, el ayuntamiento concentró sus esfuerzos en limpiar áreas de alto tráfico, como avenidas principales y la plaza pública.

No obstante, a casi 50 días del fenómeno atmosférico la inacción es notable y pocas son las brigadas que se observan en las calles de un municipio con una población que excede los 155 mil habitantes.

Esto a pesar de que la mayoría de los ciudadanos en el entorno urbano ya recobró los servicios básicos de agua y luz, y el ayuntamiento cuenta con una nómina de sobre mil empleados.

Al relieve el deterioro

Esta incongruencia, a juicio de conocedores, es fruto del mal estado en que se encuentra la flota y equipo del Departamento de Obras Públicas municipal, dependencia que en primer instancia tendría la responsabilidad de remover los escombros.

Como expuso la portavoz de los empleados no unionados del Municipio de Ponce, Marlese Sifre Rodríguez, es precisamente Obras Públicas una de las más laceradas víctimas del descalabro fiscal municipal.

Según denunció, gran parte del equipo pesado de la dependencia es inservible desde antes del huracán por falta de mantenimiento.

Ante esta realidad, la también empleada de Obras Públicas municipal aseguró que el ayuntamiento se ha visto obligado a contratar empresas privadas que encaminen las tareas de limpieza.

Los resultados, empero, no han cumplido con las expectativas.

“No estamos hablando de una flota vieja”, dijo Sifre Rodríguez. “Mucho de eso se adquirió durante la administración de Francisco Zayas Seijo, pero simplemente la han dejado perder”.

“Hay camiones que se han deteriorado por no cumplir con el mantenimiento básico. El equipo pesado del Municipio de Ponce está en cantos y, ahora que lo necesitamos, no lo tenemos”, añadió.

Sifre Rodríguez dijo incluso que desde antes del huracán ya existía una “larguísima” lista de ciudadanos que había solicitado el recogido de escombros, pero debido al estado de los equipos, el ayuntamiento no había podido cumplir.

“Esas son las mismas personas que ahora suman sus escombros a las montañas de ramas y árboles muertos, pensando que el Municipio finalmente va a llegar, pero no llega”, expresó.

“Si no fuera por las propias comunidades que se levantaron a despejar los caminos de forma voluntaria después del huracán, aquí todavía estaríamos incomunicados. Y ¿cómo los recompensan? Dejándole los escombros tirados al frente de las casas por siete semanas”, añadió.

La papa caliente

Para remediar la situación, la administración de Meléndez Altieri recurrió recientemente al Cuerpo de Ingenieros.

En un comunicado de prensa difundido por el ayuntamiento el 21 de octubre -un mes después del paso del huracán María- la alcaldesa anunció la firma de un acuerdo con esta unidad del Ejercito de los Estados Unidos: entidad a la que delegó la limpieza y recogido de escombros en la ciudad.

Según explicó la alcaldesa, las tareas iniciarían el martes, 24 de octubre y serían costeadas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).

En otro comunicado de prensa, Meléndez Altieri alegó que Obras Públicas municipal había recogido durante el mes posterior a la emergencia “sobre 100 mil yardas cúbicas de material vegetativo, que incluye escombros y 50 toneladas de basura”.

“Sobre 300 camiones diarios entran al vertedero”, insistió la alcaldesa.

Dichos cálculos, empero, no concuerdan con la realidad, según Díaz Maldonado.

“Eso no tiene sentido”, sostuvo. “Aun dando tres viajes diarios, no hay 100 camiones recogiendo escombros en Ponce”.

La Perla del Sur solicitó reacción de la administración municipal a través de la directora de la Oficina de Comunicaciones, Darisabel Texidor Guadalupe, pero al cierre de edición no hubo respuesta alguna.

En su lugar, la alcaldesa accedió a una entrevista radial con NotiUno 630AM, en la cual adjudicó responsabilidad al Cuerpo de Ingenieros, aun cuando esta entidad presuntamente asumió el control de la limpieza 34 días después del huracán.

En la misma, reconoció además que solo el centro urbano contaba con calles limpias, no así las urbanizaciones y comunidades en la montaña.

“La limpieza y el recogido de los escombros es responsabilidad de la alcaldesa y por su ineptitud en el manejo de las finanzas y por su incapacidad en lo que es planificación es que estamos como estamos. Venir ahora a querer echar culpa a otros, como siempre hace, ya no convence a nadie”, sentenció Sifre Rodríguez.