María: Se agotan las reservas y la paciencia en municipios del sur

En Salinas, Santa Isabel y Juana Díaz, la ayuda del Gobierno Central ha sido escasa, la coordinación con directores de agencias ha sido deficiente y la colaboración de la Guardia Nacional casi inexistente.

Fotos: Jason Rodríguez Grafal
SONY DSC
Cancha bajo techo del sector Las Mercedes, Salinas (Foto: Jason Rodríguez Grafal)
Sector Miramar (Foto: Jason Rodríguez Grafal)
Foto: Jason Rodríguez Grafal
(Foto: Jason Rodríguez Grafal)
Platanal en Guayama (Foto: Jason Rodríguez Grafal)
Complejo Deportivo Julio E. Famanina (Foto: Jason Rodríguez Grafal)
Bario Aruz, Juana Díaz (Foto: Jason Rodríguez Grafal)

PONCE- Lejos de las cámaras y la fanfarria provocada por la visita del Presidente de los Estados Unidos a Puerto Rico, la desesperación afloraba. Ocurría al otro lado de la isla.

Mientras Donald Trump recorría el municipio de Guaynabo, se reunía con un puñado de elegidos y elogiaba los esfuerzos de recuperación, los alcaldes de Salinas, Santa Isabel y Juana Díaz denunciaban una realidad muy distinta.

- Publicidad -

Justo en estos municipios, donde la devastación supera todo lo observado en la zona metropolitana, la ayuda del Gobierno Central ha sido escasa, la coordinación con directores de agencias ha sido deficiente y la colaboración de la Guardia Nacional casi inexistente.

Como evidencian decenas de testimonios, miles de residentes viven entre ruinas y escombros, a la espera de representantes de FEMA y desesperados por la falta de recursos.

“Meses” a oscuras en Salinas

“Esto ha sido una desorganización total. Me siento frustrada”, confesó a La Perla del Sur la alcaldesa de Salinas, Karilyn Bonilla Colón.

Solo en esta localidad se estima que 3,500 viviendas sufrieron daños significativos. Setenta y siete familias aún permanecen en refugios.

Entretanto, el 85 por ciento de la infraestructura eléctrica quedó inservible, por lo que Bonilla Colón ya fue advertida por la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE): energizar el municipio tardará “meses”.

A dos semanas del paso del huracán María, 40 por ciento de los residentes de Salinas aún carecen del servicio de agua potable, incluyendo cerca de 4 mil familias de la zona montañosa.

“En el área urbana hay generadores, pero en la montaña no. Por lo tanto, las comunidades Sabana Llanas, Parcelas Vázquez, Plena, Monte Grande, Vertero, Naranjo, Las Julias, Rancho Guayama y parte del cerro Las Ochenta aún las tengo sin agua”, lamentó.

“¿Qué yo necesito de Acueductos? Que nos colabore con el establecimiento de un oasis, porque no nos han traído, y que suplan el diesel a las estaciones de bombas, porque quien lo está haciendo es el municipio”, continuó. “Aquí Acueductos sí ha enviado su celador, pero no tienen diesel para operar las plantas”.

Bonilla Colón denunció además que el proceso de respuesta y recuperación se ha retrasado por la falta de colaboración entre agencias gubernamentales. En su lugar, se ha visto obligada a atender casi la totalidad de las necesidades de una población de 31 mil habitantes con 187 empleados municipales y cuatro compañías contratadas.

“Aquí no ha venido una sola brigada del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP). Todos los trabajos que se han hecho en las carreteras han sido por el municipio”, recalcó. “La Policía tuvo patrullas detenidas por falta de gasolina”.

“La Guardia Nacional aquí no se ha activado. Los que han venido han sido como cuatro (soldados) porque son de Salinas y solicitaron autorización a nivel local”, afirmó. “Yo no tengo una brigada autorizada para Salinas y tenemos el Campamento Santiago aquí”.

“Para operar los refugios, no llegaron los empleados de Come-dores Escolares. Nosotros operamos los tres refugios con un solo comedor porque no habían empleados de comedores para darle la comida a las más de 400 personas que tuvimos. A ese nivel te estoy hablando”, continuó.

“Aquí tienen que llegar las agencias”, sentenció. “Yo necesito que el Departamento de la Familia complete el censo -que no lo ha hecho-, que el Departamento de la Vivienda evalúe los casos -que no lo ha hecho- y que FEMA, además de asistir a la gente con las solicitudes -porque no hay Internet- que se tiren al campo a evaluar (casos)”.

Mucha agua, pocos generadores

Por otra parte, el alcalde de Santa Isabel, Enrique Questell Alvarado, puso al relieve entuertos burocráticos y problemas de suministros.

Debido a daños sufridos en la Casa Alcaldía, Questell Alvarado atrincheró a todo su personal en el Centro de Envejecientes Jardín de los Milagros, donde reparte suministros obtenidos mediante iniciativa propia y comunicación directa con FEMA.

“Yo me preparé, pero los recursos no son ilimitados”, declaró.

Asimismo, el alcalde novoprogresista reconoció que ha recibido más ayuda de la agencia federal que del propio Gobierno Central, por lo que no escondió su descontento con el gobernador Ricardo Rosselló Nevares.

“Si el gobernador llega a cada pueblo, la gente se pone contenta porque sabe que va a llegar algo, pero yo aquí, a pico y pala, no es fácil. Aquí no ha venido y ha estado cerca”, dijo en alusión a una visita reciente de Rosselló Nevares al vecino municipio de Salinas.

Al cierre de esta edición, Santa Isabel se mantenía a oscuras y el 50 por ciento de sus 24 mil habitantes no contaban con servicio de agua potable.

Esta cifra sería mucho mayor, insistió el alcalde, si no hubiera instalado generadores eléctricos municipales para bombear agua de pozos a numerosas comunidades. El ayuntamiento, incluso, ha suplido combustible diesel a una planta de tratamiento de la AAA.

Aun así, los barrios Hoya, Pla-yita Cortada, Jauca y Peñuelas no tienen agua, en espera de que lleguen más generadores de la AAA.

“Si me dan las plantas, el 100 por ciento tendría agua. Estamos hablando del municipio que más agua tiene para resolver los problemas del Estado. Si hacen oasis aquí y llenan tanques, pueden llevar agua más rápido a los del área sur”, insistió.

La AAA, empero, no es la única agencia que ha brindado ayuda insuficiente o tardía en Santa Isabel, a juicio de Questell Alvarado.

“El DTOP vino aquí para supuestamente abrir paso, pero ¿como tú vas a venir aquí a semana y media del huracán a abrir paso, cuando ya la gente está en la calle? Ya lo habíamos hecho. Le pedimos que entonces recogieran los escombros y nos dijeron que no era para recoger, solo para abrir paso”, relató frustrado. “No pueden masticar chicle y caminar a la vez”.

No obstante, el alcalde reconoció que enfrenta una catástrofe mayor en el sector Playita Cortada, donde innegablemente ocurrió una de las peores inundaciones de la zona sur.

Durante un recorrido por el área, La Perla del Sur documentó cientos de viviendas destruidas por el embate del huracán y su marejada ciclónica, la cual atravesó toda la comunidad y se internó 700 metros hasta inundar y dejar intransitable la carretera estatal PR-1.

“¿Playita Cortada? Eso se acabó”, resumió Questell Alvarado.

“Desilusionado” en Juana Díaz

Entretanto, el alcalde de Juana Díaz, Ramón Hernández Torres, aseguró que enfrenta idéntica crisis por la escasa o nula asistencia del Gobierno Central.

Entre 2,500 a 3,000 viviendas sufrieron daños significativos en este municipio, según su más reciente censo, y cinco puentes -incluyendo en la autopista PR-52- quedaron inestables. Al cierre de esta edición, 60 familias en la comunidad Agustinillo permanecían incomunicadas.

El Paseo Costero o Malecón de Juana Díaz también fue destruido por completo.

Hernández Torres estimó en $34 millones los daños a viviendas y las perdidas personales en otros $15 mi-llones a $20 millones.

Los daños a infraestructura municipal podrían alcanzar los $6 millones y la pérdida global para ciudadanos y gobierno podrían superan los $125 millones.

“Quienes abrieron los caminos en los primeros días fueron el Municipio y la propia gente. Esa es la realidad”, puntualizó Hernández Torres. “Los que hemos sacado la cara por nuestros pueblos son los alcaldes y alcaldesas. Eso está ahí. De lo contrario, esto no se levanta”.

“Una de las grandes desilusiones que tengo es la Guardia Nacional, a nivel de Fort Allen. No es que ellos no quieran participar, es que no reciben órdenes desde arriba”, continuó. “Yo creo que la primera entidad que tenía que salir a rescatar a comunidades como Capitanejo, Serrano, Camboya y Pastillito Prieto era la Guardia Nacional. Son sus vecinos inmediatos”.

“También el Departamento de Salud ha estado totalmente ausente. Tenemos un problema con los centros de cuido de personas que están encamadas. Le pedimos un suministro de al menos 50 o 60 tanques de oxígeno para tenerlos disponibles. A dos semanas del huracán, nada de eso se ha recibido”, añadió.

En cuanto al suministro de agua potable, Hernández Torres afirmó que “entre 30 a 40 por ciento” de su municipio ya cuenta con el servicio de la AAA.

De igual modo, señaló que la empresa Monsanto les facilitó tres generadores que fueron instalados en los pozos Amelia, Portal del Valle y Sabana Llana, para suplir agua a varios sectores.

“Pero necesitamos más”, declaró. “Si nosotros logramos cuatro o cinco generadores de 100 k en adelante, podemos ubicarlos en distintos puntos estratégicos para trabajar de una forma más proactiva para que llegue el suministro de agua a por lo menos el 70 por ciento de nuestra población”.

A tono con esto, sostuvo que la comunidad Aruz permanece sin agua debido a la falta de un generador que active las bombas del pozo cercano al Head Start.

Ante la escasez de generadores, Hernández Torres afirmó que ha tenido que tomar decisiones y asignar los pocos que tiene a áreas donde puede impactar a la mayor cantidad de personas posible.

“Me gustaría que fuera para todo el mundo, pero no podemos conectar un generador de 100 k para servir a 300 viviendas, cuando con ese generador lo podemos conectar a un pozo que puede servir a 2 mil o 3 mil viviendas. Ese es el tipo de análisis que se tuvo que hacer”, explicó.

Por último, Hernández Torres destacó la necesidad de establecer un proceso de comunicación más eficiente con el Gobierno Central, de cara a lo que será un largo y costoso proceso de recuperación.

“Lo poco que ha llegado aquí ha sido a través de FEMA, por gestiones nuestras. Salir de Juana Díaz, con tanta necesidad, al Centro Operacional de Emergencia a nivel estatal es perder un día importante”, sostuvo.

“Cada vez que uno va a San Juan a estas reuniones, se convierte en una pérdida de tiempo. No hay control en esas reuniones. Una cosa es lo que le están llevando al gobernador, y no todo es correcto, pero la cosa no va bien”, concluyó.

  • Vivian Sanchez De Botha

    WOW QUE PENA SI SALINAS DENTRO DE TODO ES UNO DE LOS MEJORES QUE ESTAN Y ESO QUE NO HA PASADO UN MES Y TODO ES QUEJA Y NOTICIAS FALSAS. AY QUE ORAR QUE NO VENGA UN CASTIGO MAYOR.KARILYN NO SIGAS EL LIBRETO DE LA YULIN QUE LO ESTAS HACIENDO EXCELENTE.