Salen al rescate de la normalidad en el municipio de Guayanilla

Aunque la plaza pública ya ha sido energizada, residentes de un sector contiguo viven entre fango y los escombros de sus casas de madera.

Foto: Jason Rodríguez Grafal

GUAYANILLA- A un mes del paso del huracán María, el Pueblo de Agüeybana aún está lejos de retornar a la normalidad.

Mientras el principal puente de acceso al municipio de Guayanilla sigue clausurado debido a la erosión que provocó la crecida del río, en la Avenida Muñoz Rivera aún se aprecian rastros del fango que invadió el área cuando el mismo cauce arrasó la zona.

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Allí, precisamente, algunos negocios recibieron hasta cinco pies de agua en su interior. Comercios emblemáticos como el Supermercado Napo Vélez, la panadería La Estrella y la Farmacia Boriquén fueron duramente golpeados y permanecen clausurados.

Aunque la plaza pública ya ha sido energizada, residentes de un sector contiguo viven entre fango y los escombros de sus viviendas de madera.

En total, sobre 300 familias del pueblo perdieron todo, según un censo realizado por el ayuntamiento, y alrededor de 600 viviendas tuvieron daños severos en su techo. Asimismo, 1,200 familias sufrieron pérdida de mobiliario.

“Son momentos difíciles”, reconoció el alcalde Nelson Torres Yordán, justo antes de señalar que 12 vados, puentes y caminos del pueblo fueron destruidos por los efectos del huracán.

“Es otro Guayanilla, distinto”, puntualizó. “Cada vez que vienen a hacer un reportaje en vídeo, piensan que en Guayanilla no pasó nada, pero hay que ir a los campos. Nuestras zonas rurales quedaron devastadas”.

Entretanto, puntualizó, las pérdidas en la agricultura son millonarias.

“Hoy voy a ver las pérdidas en la Tropical Fruit, y hay pérdidas en el cultivo del guineo. La bananera perdió muchísimo, todas las plantas cayeron al suelo. Se están levantando, pero ha sido un impacto duro para la agricultura”, sostuvo Torres Yordán.

“Esto afecta directamente la economía y a la empleomanía local, porque estas empresas contratan trabajadores del área. El desempleo se ha disparado durante todo este tiempo”, abundó.

Mientras tanto, el ayuntamiento se mantiene a la espera de más toldos para evitar que personas y su precaria propiedad continúen a la intemperie. Según aseguró, los 400 a los que ha tenido acceso no dan abasto.

“Sigue lloviendo y la gente sigue perdiendo sus pertenencias, algunos siguen con el sufrimiento de no poder regresar a sus casas. Aún tenemos 38 personas refugiadas”, afirmó.

“El Departamento de Educación quiere comenzar el curso escolar y a la misma vez mover a los refugiados de las escuelas, pero tenemos que tener sensibilidad con esa gente que está ahí y que todavía no tiene a dónde moverse”, continuó.

“La Escuela Francisco Rodríguez López fue pérdida total. Ahí todavía no se ha hecho movimiento de terreno. Esos estudiantes hay que reubicarlos”, añadió.

Días que estrangulan

Asimismo, explicó que con el cierre del supermercado Napo Vélez, Guayanilla ahora enfrenta un problema de suministros, lo que obliga a gran parte de sus 21 mil habitantes a viajar a Yauco, Peñuelas o Ponce para comprar la mayoría de sus provisiones.

La situación no solamente le resta opciones a la ciudadanía, sino que aleja la posibilidad de que personas sin transportación vehicular puedan reabastecerse. Para los que dependen del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), el problema es aún más complicado.

“La gente tiene el PAN, pero no tiene dónde comprar. No hay sistema, no se lo aceptan. No han mirado regresar a hacer un cheque para que la gente pueda ir al banco o al supermercado a comprar”, denunció Torres Yordán.

“Yo creo que esa área la tenemos que repensar y no lo que le dijeron a este alcalde cuando fui a San Juan, al Departamento de la Familia, que me dijeron ‘alcalde no tengo sistema’. Si fuera así, los alcaldes también tendríamos que decir a la gente ‘no tenemos sistema, no podemos ayudar’”.

“No puede ser así. Hay que estar en la calle y buscar la manera de cómo ayudar a nuestra gente, olvidándonos de los sistemas”, argumentó.

Llegan provisiones y utilidades

A pesar de estos retos, el ejecutivo municipal aseguró que se han logrado avances en la distribución de suministros.

Para las personas que lo han perdido todo o que no cuentan con los recursos económicos para ir de compras, el Centro de Acopio y Distribución en la Escuela del Deporte Raúl “Americano” Hernández se ha convertido en el único alivio.

“Las provisiones han ido llegando. De un tiempo para acá está llegando el agua. Al principio tuvimos que racionarla, porque no teníamos agua para dar. Una de las peticiones que le hemos hecho a los Marines y al Navy, que se encuentran ahora con nosotros, es que mantengan las provisiones”, dijo Torres Yordán.

“Gracias a Dios, los hermanos guayanillenses han llegado aquí para ofrecer su mano voluntaria. Desde el primer día nos han estado supliendo combustible. El gobernador envió 4 mil galones de diesel, lo cual agradecemos. En ese aspecto, no hemos padecido”, sostuvo.

Por último, Torres Yordán se mostró agradecido del avance que ha dado la reinstalación de utilidades en su municipio, superando con ello pronósticos que apuntaban a una tediosa espera de meses.

Al cierre de esta edición, el 65 por ciento de Guayanilla contaba con servicio de agua potable, mientras que la electricidad ha reaparecido en varios sectores desde la pasada semana.

“Los muchachos de la Autoridad de Energía Eléctrica han hecho un trabajo formidable e incansable. Yo comparto con ellos a diario, me piden ayuda para poder acceder a los lugares, le damos la mano y ponemos maquinaria a su disposición”, dijo el alcalde.

“El casco urbano tiene electricidad y las urbanizaciones en el casco urbano también. A una parte de Indios está llegando y en parte de Las Magas llegó anoche. Han continuado extendiendo el servicio. Falta mucho por hacer, pero se está viendo el trabajo y lo vemos a diario. Agradecemos a la Autoridad ese trabajo”, reiteró.