¿Sabe cuál es el juguete ideal para sus pequeños?

Foto archivo

Nuestros niños juegan mucho menos que generaciones anteriores. El juego, algo fundamental para que los niños desarrollen innumerables destrezas, ha ido desapareciendo de los hogares, de las escuelas e, incluso, las comunidades.

Como resultado, los niños del siglo 21 no están desarrollando adecuadamente destrezas como colaboración, juicio social, creatividad y solución de problemas, además del lenguaje, destrezas motoras, empatía, resiliencia y atención o enfoque: todas habilidades indispensables para ser exitosos en la vida adulta.

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Según estudios, en las pasadas dos décadas los niños han perdido ocho horas de juego libre y creativo a la semana.

Asimismo, en los Estados Unidos se estima que los bebés comienzan a ver TV o son expuestos a vídeos desde los cinco meses de nacidos. Por ello, muchos pasan actualmente menos tiempo afuera jugando que una persona confinada en prisión.

Por consiguiente, una cifra cada vez más numerosa de niños y adolescentes son menos creativos, menos comunicativos a nivel expresivo, menos atentos (enfocados) y manifiestan menos vocabulario.

También comprenden menos, son menos imaginativos, menos perceptivos y son socialmente inapropiados.

¿Qué hacer para revertir este problema?

Los niños tienen que jugar con juguetes adecuados, de acuerdo a la edad. Es una necesidad.

Los juguetes no deben verse como un gasto para satisfacer el deseo inagotable de entretenimiento de un niño, sino como una inversión para que, mientras disfruta, desarrolle destrezas.

En el mercado, hay cientos de miles de juguetes, unos buenos y otros no. La gama va desde aquellos que no cumplen siquiera con las mínimas normas de seguridad hasta los que, además de seguros y divertidos, están diseñados  con un claro propósito de aprendizaje.

Los juguetes deben proveer para conversaciones interactivas que estimulan el lenguaje. Los niños aprenden más lo que les interesa y aprenden más lo que se les repite frecuentemente mientras se juega.

En el juego se benefician de escuchar diversos ejemplos de las estructuras del lenguaje, así como de vocabulario nuevo en contexto. Además, se ha encontrado que aprenden más si es dentro de un contexto con significado, incluso más que lo que se aprende en un libro de texto.

Obviamente, la edad del niño debe tomarse en consideración, pero para toda edad hay juguetes que cumplen con dos propósitos: divertir y enseñar.

¿Cuál comprar de acuerdo a cada edad?

0-6 meses

Necesita juguetes que le ayuden a descubrir su cuerpo y entorno sensorial, distinguir diferentes texturas, formas, olores y colores. Es una etapa en la que los sentidos cobran gran importancia, pues es a través de ellos que empiezan a comprender todo lo que les rodea.

Los juguetes adecuados en esta etapa son aquellos que estimulen la percepción sensorial, que atraen su atención a través del tacto, el oído y la vista. Las maracas de bebé, móviles de cuna, muñecos de goma o de tela, mordedores, alfombras con actividades y objetos con colores blanco y negro en  contraste son fantásticos para esta etapa.

7-12 meses

El bebé empieza a explorar los objetos y entiende más. Las bolas, juguetes que los padres activan y producen ruidos, luces o movimiento y los juguetes que estimulen el gateo, como los que ruedan por el suelo son fantásticos. Los juguetes a esta edad también pueden ser de tela debido a que todavía exploran sensorialmente con la boca.

13-24 meses

A esta edad ya caminan y les gusta explorar las propiedades de los objetos. Los cubos para colocar uno dentro de otro o uno encima de otro les llaman la atención, por lo cual este tipo de juguete evitará que vacíen el gabinete de la cocina para jugar con las ollas, lo cual, aparte de ruidoso, puede ser peligroso.

Como ya hablan y entienden, pueden comenzar a leerle libros de carpeta dura o de tela. Los instrumentos musicales son recomendados también a esta edad, así como juguetes que pueden manipular por si mismos para que produzcan ruidos, luces, voces o movimiento.

2-3 años

El juego simbólico o de pretender les atrae mucho a esta edad, así que las muñecas, talleres mecánicos, juegos de médicos, marionetas, cocinas y casitas les ayuda a desarrollar la creatividad e imaginación.

Todos aquellos que reproduzcan el mundo de los adultos son fundamentales para que comprendan e integren el entorno que los rodea. Este tipo de juguete ayuda también al desarrollo del lenguaje porque están asociados a la expresión verbal.

4-5 años

El interés de los niños por juegos de armar y desarmar surge en estas edades y sigue aumentando en forma más compleja en edades posteriores. Los mismos consisten en encajar, ensamblar y juntar piezas con el fin de construir algo, lo cual logra a través de varios intentos y movimientos coordinados.

Los rompecabezas, juguetes que se desarman, así como los Legos, les ayudan a aumentar la atención, el enfoque, la persistencia y concentración, las destrezas visomotoras, el razonamiento, la percepción visual y espacial. Los triciclos son importantes para el desarrollo de las destrezas motoras.

6-7 años

En estas edades son unos exploradores, así que juguetes como binoculares, microscopio, telescopios y otros que les ayuden a explorar el ambiente, son estupendos para estimular un sistema cognitivo, lingüístico y sensorial que está como una esponja, ávido de absorber conocimiento y de querer razonarlo todo.

8 años en adelante

Desde esta edad el interés se orienta hacia los juegos de reglas más complejas o con una serie de instrucciones o normas que los jugadores deben conocer y respetar para conseguir un objetivo.

Los juegos de mesa y de razonamiento o estrategia cumplen esa función como actividad pasiva y los deportes como activa. Ambos son excelentes para desarrollar destrezas de socialización, de aprender a tomar y ceder turnos, de respetar las opiniones de otros, de ser generoso tanto al ganar como al perder.

Además, ayudan al desarrollo del lenguaje, la comprensión de lectura, la escritura,  la matemática, la memoria, el razonamiento y la atención.

Y no olvide estas recomendaciones generales:

El juguete debe ser seguro y no tóxico. No puede tener partes que puedan desprenderse o que sean cortantes si se rompen.

Eviten juguetes pequeños para infantes que puedan llevarse a la boca y atragantarse.

Mientras más pequeño es el niño, más grandes los juguetes.

Considere las destrezas que quiere desarrollar en su niño, pero tomando  en cuenta su personalidad: juegos de mesa para niños retraídos que necesiten destrezas de socialización, pero también para niños que necesiten ampliar su lapso de atención.

No compre juguetes de la última película en los cines. Los juguetes son una inversión, no deben estar sujetos a los antojos pasajeros de los niños ni al comercio.

Todo exceso hace daño. No regale tantos juguetes que aturdan al niño y se aburra por una sobredosis que no provee para la creatividad. Si recibe muchos juguetes en Navidad, guarde algunos y vaya sacándolos poco a poco.

Eviten juguetes que piensen por el niño o que lo lleven a ver más TV o usar más la tecnología.

Todo niño debe recibir al menos un libro de regalo en Navidad para que asocie la lectura con algo positivo y no solamente con trabajo escolar.

El mejor juguete no es necesariamente el más caro, sino aquel que suple la necesidad de divertirse,  mientras desarrolla destrezas.

Como padres, ustedes son el mejor “juguete” de sus hijos, así que compren aquellos con los cuales se pueda sentar con ellos y disfrutar un hermoso momento que algún día quedará en su memoria como algo memorable que ya no volverá.

Que los juguetes no sean solo para mantenerlos ocupados mientras ustedes hacen “tareas más importantes”. El tiempo que les dediquen a sus niños es el mejor regalo, el más valioso, el que no tiene precio.

(La autora es patóloga del habla y lenguaje y directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico. Para información adicional llame al 787-774-1163, 787-774-1164 o acceda al portal www.fonemipr.com)