Reubicación sobre la mesa: Choque frontal entre alcaldía y colectivo de negocios ambulantes

Un grupo de comerciantes locales tronó contra la Casa Alcaldía de Ponce y su plan para reubicarlos en el Paseo Arias, mejor conocido como Callejón Amor. “Esta movida es para enterrarme… eso es un espacio fantasma”, recalcó Esther Vargas Báez, dueña del negocio ambulante la “Leona de los Bacalaitos”.

Foto Coral Negrón

“Esta movida es para enterrarme… eso es un espacio fantasma”, dijo Esther Vargas Báez, la “Leona de los Bacalaitos”.

“Allí no vamos para ningún lado… me voy a la quiebra”, agregó Antonio Padilla Cornier, propietario de la guagüita Toñitos Jr. Pizza.

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“Es injusto que nos muevan cuando tenemos unos permisos pagados y que el mismo gobierno nos dio”, expresó por otra parte Carlos Mercado Santiago, dueño de Jumbo’s Pinchos.

Los tres comerciantes de negocios ambulantes en el casco urbano de Ponce se expresaron la pasada semana, tras asistir a una Vista Administrativa convocada por la Oficina de Permisos del Municipio, en la que se anunció que sus negocios podrían ser reubicados en la periferia de la Plaza Pública, por quejas de comerciantes del área.

El lugar podría ser el Paseo Peatonal Francisco Arias, mejor conocido como Callejón Amor, según establecido en el Reglamento para las Operaciones de Negocios Ambulantes del Gobierno Municipal (1999), de acuerdo a la convocatoria firmada por el director interino de la Oficina de Permisos municipal, Juan Sánchez Soldevilla.

Sin embargo, el pasado martes, 22 de agosto, día de la Vista Administrativa, Sánchez Soldevilla no “dio la cara” a los vendedores ambulantes del centro histórico de Ponce y delegó su representación a dos personas que están “enajenadas” de la historia, compromiso y cumplimiento de los comerciantes, denunció el trío de comerciantes.

Asimismo, añadieron, su pedido para ver el estatuto que regula dónde deben ubicarse, fue ignorado.

Por ejemplo, el pinchero Mercado Santiago reclamó que en los seis años que lleva vendiendo su producto “jamás” se le entregó tal reglamento, pese a que anualmente paga sobre $800 en trámites para mantener el quiosco.

Abundó que ha atendido a “cientos” de turistas, locales y estudiantes y “nunca” ha recibido una querella por incumplimiento, pero “lamentablemente, el día de la reunión, cuando me dirían algo que podría cambiar mi rumbo comercial, no había nadie del poder rindiendo cuentas”.

“Ni la Alcaldesa, ni el Administrador de la Ciudad, ni el mismo director de Permisos estuvo. No fue nadie”, continuó Mercado Santiago, quien asegura que se sintió humillado por los comentarios del principal inversionista de Prime Holdings Group, Abel Misla Villalba.

“Solo decían que yo afeaba la calle. Así también me dijo una exdirectora de Turismo del Municipio: ‘esa carpa es fea’. Sin embargo, nunca llegó con el carretón que me prometió”, detalló el comerciante.

“Yo hablé de al menos tres alternativas, incluyendo tocar las puertas de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica en Ponce para desarrollar un plan”, argumentó Misla Villalba, tras recalcar que en los cascos urbanos no se “puede hacer lo que dé la gana”.

“Debemos seguir el modelo de otros pueblos para embellecer, producir economía y vender la imagen correcta. Pueden ser carretas históricas a tono con la identidad para que se vean bonitos. Carretas, pabellones… hay diferentes alternativas”, agregó.

Asimismo, Misla Villalba recalcó que no endosa que los comerciantes ambulantes sean movidos a “un sitio donde no van a tener éxito… es el Municipio el que aparenta tener la intención de moverlos al Paseo Amor porque entienden que allí cuentan con el tráfico de personas para ellos tener viabilidad”, indicó.

Rechazan mudarse

La comerciante Vargas Báez, quien alegó sentirse “perdida” y “sorprendida” por la posible acción del ayuntamiento, mencionó que su negocio se afectará si se mueve al Callejón Amor, porque “no hay turista ni estudiante que vaya a ese camino”.

Agregó que ese es un espacio donde las decenas de deambulantes de Ponce hacen sus necesidades; que no tendría acceso para agua ni luz; y que la “misma alcaldesa” le dio el permiso para operar desde la Plaza hace ocho años.

Su mayor temor, empero, es que por la poca visibilidad de la vía vándalos puedan robar su equipo de trabajo, que le ha costado “miles”, explicó.

“La asesora legal de la Oficina de Permisos, Maricelly Sera, la única que fue a la reunión, nos dijo que solo habría seguridad por un mes. ¡Un mes!”, exclamó la ciudadana de 54 años, quien alegó que tanto ella como su empleado de mantenimiento, Alberto Díaz Velázquez, son los que mantienen parte de la Plaza en óptimas condiciones.

Por otra parte, el pizzero Padilla Cornier recalcó que su guagüita ha creado cinco empleos y que mes tras mes ha cumplido con renovar el permiso para operar, pese a que creía que esos permisos eran anuales.

“Soy el único que paga por mes aquí y no me quejo porque esto lo hago por mi familia, mi hija”, indicó tras decir que ninguno de los comerciantes ambulantes tiene el dinero para hacerse de pabellones y carretones.

Conflicto previsible

El presidente de la Junta de Comerciantes de Ponce Centro, Wifredo Reyes de Jesús, opinó que la situación llegó a este punto porque se necesita mayor organización a la hora de expedir permisos.

En entrevista con La Perla del Sur, dijo que la situación actual “se hubiese evitado si hubiese una planificación antes de expedir licencias a la mayor brevedad posible”.

De igual forma, el arquitecto Ricardo Miranda Pérez recalcó que hace menos de tres años trabajó junto a la Oficina para el Desarrollo Económico del Casco Urbano de Ponce (DECU) varias ideas de cómo tener sincronía en los quioscos de la Plaza, así como crear las extensiones para negocios existentes en las aceras.

El profesor destacó que trabajó junto a la licenciada Jéssica Sinigaglia García, exgerente del Sistema Integrado de Transportación del Sur (STRAS), en el desarrollo de gráficos conceptuales para ayudar al entonces director de Permisos a hacer un reglamento que los visibilizara.

Sin embargo, no supo más del estatus de ese proyecto.

Un “privilegio” el negocio ambulante

A interrogantes de este medio, el administrador de la ciudad de Ponce, Félix Camacho Nogués, quien fungió como director de la Oficina de Permisos durante el pasado cuatrienio, señaló que las licencias para operar negocios ambulantes son un “privilegio”.

Por ello, agregó, el ayuntamiento tiene la potestad de determinar las condiciones para entregarlas o detenerlas como desee.

“Un negocio puede estar de ocho a diez años operando y si surgen condiciones pueden tornarse imprácticos. Incluso, si la Oficina de Permisos adviene conocimiento que ciudadanos estaban presentando quejas se le otorga el derecho a una Vista Administrativa. Ya la vista se dio y estamos analizando lo que pasó allí”, alegó en entrevista telefónica.

Camacho Nogués sostuvo que está a la espera de un informe final de los acontecimientos en la reunión para tomar una decisión sobre la reubicación de los vendedores.