De Punta Ventana a Tamarindo: travesía ecoturística excepcional

Para todos los que recorren este paraje costero, Punta Ventana no tiene comparación con cualquier espectacular escenario del sur de Puerto Rico.

Foto Omar Alfonso

Para algunos, su panorama evoca a los célebres acantilados de Etrétat, la norteña localidad francesa que más de un siglo atrás enamoró al paisajista de fama mundial Eugène Boudin e igualmente cautivó al precursor del impresionismo, Claude Monet.

Para otros, Punta Ventana en Guayanilla es mucho más que musa: es cuna de centenarias leyendas como la del cacique Agüeybaná, quien presuntamente estableció en la zona su principal asentamiento indígena, o la del pirata Cofresí que, según mitos de la cultura popular, “al morir en esta aguas” perpetuó su rostro en el más llamativo promontorio de la zona.

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Sin embargo, para todos los que recorren este paraje costero, Punta Ventana no tiene comparación con cualquier espectacular escenario del sur de Puerto Rico.

Ubicada en una zona apartada y justo en el límite este del Bosque Estatal de Guánica, tanto su playa como entorno rocoso son casi inaccesibles y difícilmente apreciables desde cualquier punto del territorio guayanillense. No obstante, una vez se pisa su tierra, es inevitable expresar: ¿por qué no llegué antes?

De entrada, las dimensiones de su más famoso activo -el Ojo de Punta Ventana- no solo hechizan la mirada. También provocan el incontrolable deseo por sacar la cámara para inmortalizar el encuentro y compartir con seres queridos un poco de su misticismo.

Como explicó Raphael Arlequín Rivera, director del Departamento de Arte, Cultura y Turismo de Guayanilla, su arco natural es fruto de una milenaria erosión costera que dio forma a cavernas marinas que colapsaron con el tiempo y las inclemencias, pero que al paso de los siglos dejaron ejemplos como este y otros tantos presentes en el área.

Y a diferencia de otros famosos arcos costeros ubicados alrededor del planeta, este puede ser escalado sin mucha dificultad, gracias a un sendero rocoso que conduce hasta su tope, desde donde se aprecia un paisaje al acantilado que intimida, pero gratifica por su imponencia.

Sobre el Ojo de Ventana no solo podrá grabar las mejores tomas de Punta Verraco, su vecino inmediato al este de la playa. También podrá iniciar una caminata al borde del farallón en ruta a Playa Tamarindo, un paseo hacia el oeste de casi tres horas y poco más de cinco kilómetros, continuamente bañado por los intensos colores del Mar Caribe y por momentos coronado, tanto por gigantescos cáctus como por pazadizos de sombra vegetal.

El trayecto lo conducirá además hasta parajes casi inexplorados de uno de los ecosistemas de mayor diversidad del país, donde habitan más de 150 especies de aves y donde se aprecia un espectáculo natural excepcional: las praderas de Melocactus o cáctus melón.

La especie, que crece a razón de un centímetro por año, abunda en la zona con crestas florecidas, lo que ocurre solo luego de décadas de madurez.

Precisamente, experiencias como esta son ahora accesibles a todos los espíritus aventureros de Puerto Rico y el exterior, gracias a los esfuerzos que el Departamento de Arte, Cultura y Turismo realiza para promover este y otros tantos tesoros naturales de la Tierra de Agüeybaná.

Organizadas bajo el título de Rutas Ecoturísticas de Guayanilla, el personal certificado de la dependencia municipal las ofrece de forma coordinada, segura y libre de costo a grupos de hasta 20 personas, mediante reservación.

Además de la Ruta Playa Ventana a Tamarindo, empleados municipales programan recorridos de Punta Ventana a Punta Verraco, así como a las Cuevas del Convento, un paseo de cuatro horas de duración que se realiza en coodinación con Paralanaturaleza.

El programa también ofrece la Ruta con Sabor a Café, la Ruta de la Empanadilla y otra muy cotizada, la Ruta de los Charcos.

Esta última es apta para deportistas extremos y en excelente condición física, ya que requiere que los participantes se internen durante cuatro horas en zonas de difícil acceso para explorar desde el charco Las Templadas, Tablazo y quebrada Guamáes, hasta Cristo te Ama, El Oro, Los Peces, Puente Los Españoles, Marco Ruiz, La Iglesia y La Rosa. Todos ellos situados entre las carreteras PR-3378 y PR-378.

La oferta de la dependencia municipal no termina allí. Para quienes anhelan una travesía más cómoda y turística, todos los domingos presentan la Ruta del Trolley, de 11:00 de la mañana a 4:00 de la tarde.

A bordo de uno de estos pintorescos vehículos pintados en colores amarillo y verde, los visitantes pasean hacia el Mercado Agroecológico de Guayanilla, su Plaza Pública y Museo, el Castillo del Niño y Pulguero, la Ruta de la Empanadilla y la Playa de Guayanilla, al igual que el hotel Costa Bahía.

En cada uno de estos destinos, el trolley realiza una parada para dejar y recoger pasajeros ininterrumpidamente, a lo largo del horario establecido.

Y tanto para estudiantes, como participantes de los campamentos de verano, la oficina municipal ha preparado diversas opciones, también libres de costo.

Para conocer detalles o para reservar la fecha de su próxima aventura ecoturística en Guayanilla, llame cuanto antes al Departamento de Arte, Cultura y Turismo al teléfono 787-835-2660.

 

  • Raphael Arlequín Rivera

    Excelente! #SomosGuayanilla