Premian a alumno Pionero por masificar conciencia ambiental

Reynaldo Figueroa fue reconocido en Oakland, California, por directivos del Sierra Club.

Reynaldo Luis Figueroa Pabón tuvo que leer tres veces el correo electrónico donde le anunciaban que resultó ganador del premio Joseph Barbosa, un prestigioso galardón otorgado por la organización ambiental Sierra Club a miembros comprometidos con la sustentabilidad.

“Me tomó por sorpresa. Ni sabía que estaba compitiendo”, confesó el estudiante de Ciencias Ambientales de la Pontificia Universidad Católica en Ponce, quien fue nominado al galardón por los directores del capítulo puertorriqueño del Sierra Club.

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Como parte del reconocimiento, el joven de 22 años obtuvo además $500 para desarrollar proyectos pro entorno, por lo que ya ha comenzado a hacer gestiones para adquirir numerosos recipientes de reciclaje que optimicen el manejo de desperdicios sólidos, tanto en la institución universitaria que frecuenta como en una escuela aledaña.

Asimismo, proseguirá organizando actividades y conferencias como coordinador local de la entidad sin fines de lucro Basura Cero.

“Ahora lo que toca es seguir trabajando hasta graduarme. Me gustaría continuar aprendiendo hasta desarrollar proyectos de conservación más grandes. Ya después pienso hacer Maestría en Ingeniería Ambiental o en Salud Pública con especialización en Epidemiología”, contó.

Reynaldo Luis lleva ya cuatro años encaminado en la disciplina científica cuyo objetivo es optimizar las relaciones del ser humano consigo mismo y con la naturaleza.

Al comenzar la universidad, la profesora Carmen Reyes Colón le platicó sobre reactivar la Sociedad Estudiantil de Ciencias Ambientales y este aceptó ser parte de la nueva directiva.

A raíz de ello se topó con la labor de las organizaciones Green Puerto Rico, Caribbean Youth Environmental Network y Sociedad Biológica Luis A. Escabí, lo que reforzó su ímpetu por proteger el ambiente.

Al cabo de un año, se convirtió en gestor de proyectos ambientales en la Escuela Superior Vocacional Nueva de Villalba, donde designó un espacio para hacer composta, cooperando así “con el maestro de jardinería, quien no tuvo que comprar más abono”.

“No olvido esa primera oportunidad que tuve de impactar una escuela y exponerme a tanta juventud. Compartir lo que había aprendido se sintió bien”, rememoró sobre la experiencia, que, entre otras cosas, le ayudó a sentir mayor seguridad sobre la carrera que seleccionó.

Y es que, cuando niño, el estudiante se visualizaba como ingeniero, pero al no ser admitido al programa que solicitó, recordó que también respetaba la biodiversidad, al punto de ambicionar trabajar, solo para protegerla.

“Eso se debe a que crecí en Orocovis. Alrededor de tanto verde y cuidando animales no podía ser de otra manera”, relató entre risas. Luego reveló que pronto liderará una excursión al Bosque Toro Negro en ese municipio, como parte de su prolongado voluntariado en Sierra Club.

Durante la entrevista, Reynaldo Luis agradeció a Adriana González, directora del capítulo de Puerto Rico del club; a Jessica Seigle, ganadora del premio Joseph Barbosa en el 2013; y a Natalia Pagán, directora de la Basura Cero, por su constante mentoría y motivación.

En estos días, además de destinar su agenda a proyectos ambientales, se educa en el lenguaje de señas para entender, educar y apoyar a la comunidad sorda.

De igual forma, asiste a los ensayos del Teatro Rodante de la Universidad Católica, del cual es parte desde el pasado mes de agosto.