Persiste la inestabilidad en precios y escasez de productos

“Aun con la congelación de precios, la compra que costaba $60 ahora cuesta $80”, planteó Gilberto Arvelo Colón.

Tanto el ataponamiento de mercancía en los puertos de Jacksonville y San Juan, como la persistente demanda por productos de primera necesidad, mantienen en jaque la cadena de suministros en la isla.

“La realidad es que a casi seis semanas del huracán, aún hay mucho disloque en lo que son los suministros y eso va a continuar por un tiempo”, anticipó el activista del consumidor Gilberto Arvelo Colón, mejor conocido como Doctor Shoper.

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“Hay que recordar que aun antes de todo esto, Puerto Rico importaba el 85 por ciento de todo lo que consume y encima de eso ahora se ha eliminado gran parte del 15 por ciento de producción local. Con eso, automáticamente vas a ver un incremento en tráfico para poder suplir esa demanda”, explicó.

“A esto súmale el tráfico de las ayudas de FEMA y la entrada de suministros y materiales para reconstruir el país”, añadió.

El problema, explicó, ha coincidido con el periodo de mayor actividad portuaria, que incluye la entrada de vagones con mercancía para la venta de la temporada navideña.

“El problema en Jacksonville es que hay demasiada carga para uno o dos barcos. Hay tapón y la pelea de quién envía primero y quién envía después y, encima de eso tienes a FEMA que tiene prioridad por encima de los demás”, sostuvo.

“El gobierno no se preparó para este tipo de situación y con su ineficiencia esta contribuyendo a la especulación”, denunció. “La falta de suministros genera desesperación y hay muchos que se han aprovechado de eso”.

Para aliviar parte del problema, Arvelo Colón indicó que ahora se considera mudar el tráfico portuario de FEMA del Puerto de San Juan al Puerto de Ponce.

Agua, aceite y carnes

A los productos que escasean desde el paso del huracán, Doctor Shoper añadió esta semana el aceite de motor 10W-30, el cual es utilizado para la mayoría de las plantas eléctricas.

“Eso ya casi no se consigue en la zona metropolitana y los que lo tienen lo están vendiendo como si fuera oro”, sostuvo.

A la lista sumó la escasez de piezas de reemplazo para los generadores, al igual que carnes y pollo fresco del país, no así las carnes congeladas importadas.

Otros productos como el repelente de mosquitos y las botellas de dos litros de Coca-Cola han escaseado en semanas recientes, pero su entrega ha comenzado a estabilizarse, sostuvo.

Sobre la escasez de agua embotellada en supermercados, Arvelo Colón afirmó que se debe en parte a una demanda injustificada.

“Hay mucha changuería con el agua porque hay agua que se puede filtrar y hasta tomar de la pluma en la mayoría de los lugares. No es necesario estar comprando tanta agua embotellada”, dijo.

Desaparecen los especiales

Por otra parte, Arvelo Colón destacó que muchos comerciantes se las están ingeniando para elevar sus ganancias, aun sin violar la congelación de precios dictada por el gobierno central.

Esto incluye la eliminación de especiales y el restablecimiento del “precio regular” de los artículos, que aunque no constituye una práctica vedada por el DACO, ha resultado en una incremento en costos para los consumidores.

“Simplemente no hay ningún artículo en especial porque la demanda es mucho mayor que la oferta. El consumidor en Puerto Rico ya está acostumbrado a comprar todo en especial, así que ahora todo está más caro. Aun con la congelación de precios, la compra que costaba $60 ahora cuesta $80”, planteó.

Por otra parte, destacó que muchos comerciantes han adoptado la práctica de limitarse a marcas de productos que le permitan obtener el mayor margen de ganancia posible, sin violar la congelación de precios.

“Si antes te vendía la carne molida 80 por ciento magra en $2.49 la libra, ahora te venden la carne 93 por ciento magra a $3.99 la libra, porque les deja más. Eliminan la opción más barata”, planteó.

“También pueden traer marcas de productos que no vendían antes y por ende, no estaban reguladas y así las venden más caro”, añadió.

Abrumado el DACO

Entretanto, Arvelo Colón reconoció que la inefectividad del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO) para fiscalizar y atajar el incumplimiento con la orden de congelación de precios es el “resultado predecible” de los recortes de personal y recursos impuestos en la agencia.

En semanas recientes se han integrado al DACO 200 empleados del Departamento de Hacienda y otros 30 del Centro de Recaudación de Ingresos Municipales (CRIM) como inspectores en la calle. Aún así, ciudadanos denuncian a diario violaciones a la congelación de precios.

“Estamos hablando de una agencia que estaba prácticamente inoperante. Se le ha estado cortando presupuesto desde Fortuño para acá”, dijo. “Desde el principio, DACO no tenía los recursos para atender esto. No puede hacer milagros”.

“Hay sitios en la isla que DACO aún no está llegando por situaciones de comunicación y transportación. No está fácil”, añadió.

Insiste en congelación de precios

Por último, Arvelo Colón opinó que el DACO debe resistir los llamados del sector comercial para que se elimine la congelación de precios en artículos de primera necesidad y en márgenes de ganancias a la gasolina, diésel y gas propano.

En días recientes, el presidente de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA), Manuel Reyes, solicitó que se eliminen estos controles debido a los altos costos que enfrentan los comercios al mantenerse operando con generadores eléctricos.

El control de precios para productos de primera necesidad aplica a sobre 50 artículos, incluyendo agua, hielo, leche, medicinas, alimentos enlatados y frescos, herramientas, plantas eléctricas, cisternas de agua, baterías, toldos y repelente de mosquitos.

En un comunicado de prensa emitido el pasado 22 de octubre, el Secretario del DACO, Michael Pierluisi Rojo, recalcó que la congelación del precios y márgenes de ganancia continuará vigente, hasta nuevo aviso.

Aún así, el secretario reconoció que se han concedido “cientos” de dispensas a comerciantes para aumentar el precio de artículos específicos, en casos donde se han demostrado aumentos sustanciales en el precio de compra.

“En este momento, la congelación de precios y márgenes de ganancia es necesaria, desde el punto de vista inflacionario para el consumidor. Quizás no es el mejor escenario para el comerciante que está atrás y está buscando la forma de sobrevivir, pero el consumidor también está atrás”, recalcó.