Parecía ser “una familia ideal”

Foto Facebook (Marlene Martins) (Erick Seguinot)

PONCE- “Búscamelos en el salón y asegúrame que están bien”.

Esa fue la directriz que dio esta mañana la regente de la Academia Ponce Interamericana (API), Ginette Collazo Suárez, al leer en la prensa que tres niños de la urbanización Jacaranda, del mismo municipio, fueron hallados estrangulados en su residencia, y que el padre de los mismos, también se privó la vida.

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Ella sabía que, matriculados en la escuela laboratorio, hay varios niños residentes en esa comunidad ponceña, más se negaba a creer que serían sus alumnos; mucho menos tres hermanos que desde agosto crearon vínculos fuertes con el personal docente y administrativo de la institución.

Sin embargo, tras confirmar que Erick (10 años), Emanuelli (6 años) y Eilen Seguinot Martins (8 años) no ocupaban sus pupitres a las 8 de la mañana de hoy, y recibir varias llamadas de padres de estudiantes que trabajan en la Policía de Puerto Rico, terminaron sus dudas y su corazón se sesgó.

Mas con ese dolor fuerte, rápidamente, Collazo Suárez cumplió con convocar a los psicólogos de la división INTERCEDE para que, de una forma u otra, platicaran con los compañeros de clase de estos niños y con sus maestros.

Todos tenían una imagen clara de quiénes se trataba, ya que “a la nena chiquita le gustaban los dulces (Emanueli)”, “Eilen cantó en portugués en un cumpleaños reciente” y “Erick decía que era deportista”, compartió con conmoción y unos ojos de vidrio Antártico repletos de lágrimas.

Incluso, agregó, tan reciente como ayer, el niño de diez años, que llevaba bolas de balompié al colegio “todos los días”, se retuvo en la escuela para tomar tutorías y les contó a los conserjes que estaba enamorado.

“Él siempre estaba haciendo chistes. Era algo hiperactivo, pero cuando llamamos a los padres para hablar de la situación de su conducta nos parecieron una familia normal. De lo único que tenemos conocimiento es que siempre estaban los dos en la escuela”, detalló Collazo Suárez.

No obstante, de que el padre de los menores fue acusado por violencia doméstica en dos ocasiones, no tenía idea. Aseguró que el Departamento de Familia (DF) jamás visitó la escuela para indicarle algo al respecto, o que los niños hayan comentado algo sobre ello a los trabajadores sociales o maestros.

“Los padres siempre aparecían en pareja”, repitió, “lo que me he enterado, me he enterado por las noticias”.

Por otra parte, la rectora de la Universidad Interamericana de Ponce, Vilma Colón Acosta, sostuvo que Marlene Martins Da Rocha, Erick Seguinot Ramírez y su prole “eran una familia ideal”.

Colón Acosta especificó que hace tres semanas compartió con la más pequeña del trío, en una clínica de descernimiento visual, y que era una “niña contenta”. Asimismo, que en un plantel con 684 estudiantes “es bien difícil poder pronosticar que una familia tranquila y amable, que respondía tan rápidamente a los reclamos de cualquier cosa, terminara así. Los niños tenían buen promedio, eran muy sociables y tenían mucha comunicación con los demás”. “Era una familia ideal desde nuestra perspectiva”, insistió.

Mas, aunque estas estaban ajenas a la situación, en las últimas tres semanas, Martins Da Rocha había recurrido en dos ocasiones a los tribunales en búsqueda de una orden de protección en contra de Seguinot Ramírez por violencia doméstica. Las dos órdenes fueron expedidas.

Según copia de los documentos obtenidos por La Perla del Sur, la primera fue solicitada el pasado 10 de octubre al Tribunal de Ponce por “daños físicos” propinados en un incidente el día anterior. Hubo determinación de causa por cargos criminales por violaciones a los artículos 3.1 y 3.2 de la Ley 54. El artículo 3.1 es maltrato del cónyuge con el uso de la fuerza física o psicológica para hacer daño y el artículo 3.2 es maltrato agravado en el cuál dicho daño se ejerce en conjunción alguna de 10 condiciones adicionales, entre las que figuran entrada forzosa a la morada de la víctima, generarle grave daño corporal o mortífero, y que el acto se cometa frente a menores de edad.

También hubo causa en un cargo adicional por violación al articulo 2.46 de la Ley de Protección de Menores.

La defensa de Seguinot se allanó en todos los cargos, la orden de protección fue expedida y ese mismo día Seguinot Ramírez fue preso al no prestar la fianza de $6 mil que se le impuso.

La orden estaba vigente hasta el 18 de octubre, cuando fueron citados al Tribunal de Ponce para la vista preliminar, y le instruía a Seguinot desalojar la residencia, abstenerse de molestar, amenazar, e intimidar a Martins, abstenerse de visitarla a su hogar o negocio, y a entregar cualquier arma de fuego en su poder.

“[Se] ordena a la parte peticionada abstenerse de molestar, intimidar, amenazar o de cualquier forma interferir con la parte o con los menores de edad bajo la custodia de la peticionaria”, reza el documento, lo que implica que la mujer tenía la custodia de los niños en ese momento.

El 18 de octubre el caso se vió en el Tribunal de Guánica. Seguinot renunció a la vista preliminar y la lectura de acusación de cargos e inicio del juicio fueron fijados para el 19 de noviembre. Asimismo se expidió una segunda orden de protección reiterando las condiciones de la primera y ampliando la misma a comunicaciones telefónicas, por correo eletrónico, texto y redes sociales tanto con Martins como con sus familiares y amigos.

 

 

 

 

  • Sonia M. Pereira-Cartagena

    Realmente yo no se ni que pensar. Es muy difícil detectar si una familia es o no disfuncional. En este caso nadie se imaginaba lo que pasaba con esta familia. ¿Cómo podemos detectar que toda una familia miente? Estamos en una etapa en la cual ya no hay valores y el respeto a la vida se perdió. Nuestra sociedad está enferma. ¿Cómo llegamos ahí y cómo saldremos de ahí? ¿Alguien tiene la respuesta? Al escuchar a la Secretaria de Familia que se formulan preguntas sobre este caso en particular y en lugar de contestar lo que se le pregunta, hace todo un recuento de las herramientas que se tienen a la disposición para estos casos. Pero, bendito, eso lo sabemos todos, que existe un protocolo. Pero, lo escrito en papel y las directrices que haya, realmente, ¿sirven de algo?
    Yo no espero de una funcionaria de un departamento de lo que sea, que cada vez que ocurren tragedias de esta naturaleza, se pongan como carretilla a repetir a la saciedad lo que hay que hacer. Necesito saber por qué no se hizo y qué remedio, si alguno, se va a implantar para que estas ocurrencias no continúen dándose.