No es la Junta, son los alcaldes: cómo la negligencia hundió las alcaldías

La aprobación de presupuestos inflados e irreales, la insistente otorgación de contratos a fuentes externas y la dependencia de préstamos para gastos recurrentes han expuesto a los municipios al abismo de la precariedad, mucho antes de que la Junta se convirtiera en un verdugo.

Foto: LeoLondon via Visual hunt

PONCE- En meses recientes, muchos han sido los alcaldes que han intentado achacar a la Junta de Control Fiscal (JCF) la implementación de medidas impositivas y hasta el caos fiscal en sus ayuntamientos.

Sin embargo, un análisis a las finanzas de varios municipios sureños comprueba que, aun cuando las alcaldías se exponen desde este mes al recorte de cientos de millones de dólares en aportaciones estatales, ha sido el manejo imprudente de sus finanzas -y no la Junta- lo que los ha llevado a la insolvencia.

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La aprobación constante de presupuestos inflados e irreales, la autorización de obras y contrataciones por consideraciones políticas, la insistente otorgación de contratos a fuentes externas y la dependencia de préstamos para gastos recurrentes han expuesto a los municipios ante el abismo de la precariedad, mucho antes de que la Junta se convirtiera en un verdugo.

Ejemplo puntual ha sido el Gobierno Municipal de Ponce, donde a lo largo de los pasados ocho años la alcaldesa María Meléndez Altieri ha catapultado el déficit operacional y acumulado a niveles históricos, mucho antes de que se constituyera la JCF.

Imprudencia institucional

La ausencia de prudencia fiscal y de medidas serias para el control de gastos que evidencian esta y otras alcaldías echó raíces durante años, ante el temor del llamado “costo político”, opinó el economista ponceño Luis Rey Quiñones Soto.

Esto, en combinación con deficiencias del modelo económico, han agudizado la vulnerabilidad fiscal que hoy sufren la mayoría de los ayuntamientos del país.

“Había que reaccionar con tiempo a todo esto y no reaccionaron. Unos jugaron a la política y otros al desconocimiento”, sentenció Quiñones Soto en entrevista con La Perla del Sur.

“Lejos de proteger los intereses de los municipios, muchos alcaldes han venido a agravar el asunto. Ellos no pueden desvincularse de su responsabilidad, porque son ellos los que fueron electos para administrar”, continuó. “Sea por desconocimiento, incapacidad o corruptela política, es su responsabilidad”.

De la vista larga

A juicio del economista, al menos 40 de los 78 municipios de la isla no son autosuficientes, al depender de forma desproporcionada de aportaciones estatales y federales, préstamos y adelantos de ingresos aún no devengados.

Muchos alcaldes, empero, no solo han sido incapaces de reconocer las limitaciones de sus ayuntamientos, si no que han contribuido activamente a perpetuar y agravar esa debilidad.

Esto incluye la concesión de exenciones contributivas a empresas extranjeras, con la promesa de generar empleos que luego resultan ser temporeros y de baja remuneración: una práctica que aunque muchas veces es impuesta por el estado, es imitada a nivel local por varios municipios.

Ejemplo conocido fue la otorgación en Ponce de una exención de sobre $750 mil a la cadena norteamericana de tiendas por departamento Macy’s.

“Son errores terribles en medio de una dureza fiscal”, dijo Quiñones Soto. “Hay alcaldes que no saben lo que está pasando, realmente, y se van a hacer lo que hace el Estado: incrementar las tasas contributivas y terminan afectando lo poco que le genera ingresos”.

“Hay municipios que simplemente no tienen la masa crítica mínima para tener los recaudos necesarios para atender los gastos e inversión pública municipal. Sobreviven de manera artificial con subsidios, pero los alcaldes no han querido reconocerlo”, añadió.

Política antepuesta

Quiñones Soto además destacó lo que ha sido el secreto a voces por décadas: que en muchas alcaldías las decisiones fiscales están subyugadas a los intereses políticos del incumbente.

A modo de ejemplo, señaló la practica generalizada de sobrecargar la nómina municipal con contrataciones innecesarias y de corte político, de cara a los procesos electorales.

“Las campañas políticas y las contrataciones que las alimentan, son un gasto real sobre municipios que ya no pueden funcionar. Prácticamente, es subsidiar la mano de obra de las campañas con la nómina del municipio”, denunció.

En algunos casos, incluso, las nóminas se mantienen infladas a lo largo del cuatrienio, aun cuando las alcaldías no cuentan con los recaudos recurrentes para sostenerlos.

Entretanto, algunas alcaldías han inflado durante años sus proyecciones de ingresos hasta cifras irreales para así justificar un nivel de gastos elevado, aún en contra de las advertencias de economistas, contables externos e incluso la Oficina del Contralor.

De igual modo, para aprobar onerosos programas y vistosos proyectos de construcción que, luego de comprometer las finanzas públicas, terminan inconclusos o desprovistos de los recursos para su mantenimiento.

“Sus decisiones han sido parte de todo esto. No hay quien le pueda quitar la responsabilidad a los alcaldes”, enfatizó Quiñones Soto. “El elemento político tiene un peso bien marcado en todo esto”.

Peligroso cheque en blanco

Por último, el veterano economista advirtió que la avalancha de nuevas imposiciones impulsadas “a coro” por el gobierno central y los municipios podría tener el efecto de hundir aún mas la economía del país.

Los recortes de jornada laboral, incrementos en las tasas contributivas de propiedad mueble e inmueble y el cobro por servicios como el recogido de basura, entre otros, tienen lo necesario para socavar aún más el bolsillo de los consumidores, indicó.

“Con los recortes fiscales que ahora proponen, ellos (alcaldes) están siguiendo el mismo modelo neoliberal que usa la Junta”, planteó. “Es una irresponsabilidad hacer estos incrementos sabiendo que van a afectar los ingresos de los asalariados y los servicios a la gente”.

“Ahora, para enfrentar las condiciones creadas, vemos que laceran el bolsillo de los trabajadores, le pasan más cargas a los contribuyentes y transfieren el patrimonio a empresas privadas. Esto se pudo haber evitado”, insistió.

  • Don pocholo 51

    40 alcaldías se hundirán muy pronto. Consoliden municipios y corten el batatal es la solución, aparte de rajarnos el bolsillo con nuevos arbitrios.