Niños y adolescentes: ¿con presión arterial por encima de la normal para su edad?

Casi el 90 por ciento de los niños entrevistados para un estudio en Estados Unidos superó el límite de sodio sugerido para su grupo de edad, lo que plantea que uno de cada nueve niños de 8 a 17 años excede la presión arterial recomendada para su edad, sexo y estatura.

Un nuevo estudio publicado en el “Journal of the Academy of Nutrition and Diabetes” ha activado la alerta: los niños estadounidenses consumen sodio en niveles que exceden por mucho el límite diario recomendado.

Incluso, el informe advierte que sus preferencias por los alimentos altos en sodio los ponen en mayor riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares más tarde en la vida.

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Las enfermedades cardiovasculares, como patologías cardiacas y accidentes cerebrovasculares, matan a más de 800 mil estadounidenses cada año y autoridades en salud estiman que una cantidad excesiva de sal puede contribuir a la hipertensión y al aumento del riesgo cardiovascular.

“La reducción de sodio se considera una estrategia clave de salud pública para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en todo el país y este estudio es el más reciente en los esfuerzos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) para controlar la ingesta de sodio en Estados Unidos”, explicó a Europa Press la investigadora Zerleen S. Quader, de la División de Enfermedades Cardiacas y Prevención de Accidentes Cerebrovasculares de los CDC.

La mayoría: en procesamiento de alimentos

La ingesta recomendada para los niños varía de 1,900 mg/día a 2,300 mg/día, de acuerdo a la edad.

No obstante, casi el 90 por ciento de los niños entrevistados para el estudio excedió el nivel superior de sodio recomendado para su grupo de edad y la evidencia previa sugiere que uno de cada nueve niños de 8 a 17 años ya tiene una presión arterial por encima de la normal para su edad, sexo y estatura, lo cual eleva su riesgo de hipertensión arterial como adultos.

El análisis también detectó que los altos niveles de sodio se consumen a lo largo del día y de una variedad de diferentes fuentes.

Por ejemplo, encontraron que el 39 por ciento del sodio se consumía en la cena, el 31 por ciento provenía del almuerzo, el 16 por ciento de los aperitivos y el 14 por ciento en el desayuno.

Los científicos vieron que solo diez tipos de alimentos constituían casi el 50 por ciento de la ingesta de sodio de los niños: pizza, platos mexicanos mezclados, sándwiches (incluyendo hamburguesas), panes, embutidos, sopas, aperitivos salados, queso, leche normal y aves de corral.

Los alimentos de las tiendas de comestibles representaron el 58 por ciento de la ingesta diaria de sodio, mientras que la comida rápida/pizza fue responsable del 16 por ciento y la cafetería de la escuela de otro 10 por ciento.

“A excepción de la leche normal, que contiene naturalmente sodio, las diez principales categorías de alimentos que contribuyen a la ingesta de sodio de los niños en Estados Unidos en 2011-2012 comprenden alimentos en los que se añade sodio durante el procesamiento o la preparación”, advirtió Quader.

Apostar a frutas y verduras

Aunque la ingesta de sodio excedió los niveles diarios recomendados en todas las edades, la investigación reveló que los niveles promedio eran aún más altos para los adolescentes de 14 a 18 años (3,565 mg/día frente a 3,256 mg/día de todas las edades) y en los varones (2,919 mg/día para las niñas versus 3,584 mg/día para los niños).

Entretanto, no se observaron diferencias significativas en la ingesta media de sodio por raza/grupo étnico, ingreso del hogar o estado del peso del niño.

El estudio ilustra por qué puede ser difícil identificar objetivos para intervenir en la ingesta de sodio, ya que la sal es omnipresente en las dietas de los niños.

También es complicado señalar los alimentos problemáticos, ya que el contenido de sodio de los platos puede variar significativamente de acuerdo a cómo se hacen y se preparan.

“Es sorprendente cuánto puede variar el contenido de sodio para el mismo tipo de alimento según el producto”, destacó Quader. “La mejor manera de reducir la ingesta de sodio de estos productos es verificar el panel de información nutricional en los paquetes y buscar las versiones sin sal añadida o baja en sodio”.

Para reducir el sodio en la alimentación de los niños, los investigadores proponen a padres y cuidadores que les proporcionen una dieta rica en frutas y verduras frescas, sin sodio o salsas; que lean las etiquetas de nutrición, buscando las opciones más bajas de sodio de los alimentos favoritos de su hijo (con menos de 140 mg por porción) y que pidan información nutricional en los restaurantes para elegir las opciones más saludables.

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