Mercedes Arias: entre las glorias de la historia musical de Ponce

En veladas y conciertos recibió constantes ovaciones, siendo muy aplaudida por la ejecución de su repertorio.

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Nota de Redacción: El siguiente artículo es uno de varios apuntes históricos recopilados por el fundador de Casa Paoli “para combatir el olvido” y conmemorar el 42 aniversario de la emblemática Casa Museo.

Mercedes Arias fue una de las grandes pianistas y compositora que tuvo Ponce.

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Además, la historia oral narra que fue el gran amor del genial compositor de danzas puertorriqueñas Juan Morel Campos, ponceño de pura cepa.

El encuentro amoroso de Juan y Mercedes se daba durante las noches, en la hermosa arboleda que el tiempo fue construyendo en el Callejón del Amor, hoy conocido como el Paseo Antonio Arias, entre las calles Cristina y Comercio del casco histórico de la Perla del Sur.

Es posible que la familia de Mercedes se opusiera a ese noviazgo. Juan era afrodescendiente, de familia muy pobre y por muchos años lo llamaron Juan Campos, señalándolo como un hijo sin reconocer que solo cargaba el apellido de su madre.

Fue el mismo caso de su primo hermano Pedro Albizu Campos, quien viajaba descalzo desde Tenerías hasta la Aduana de La Playa de Ponce, donde trabajaba su progenitor, para pedirle que legalmente lo reconociera.

Fernando Callejo y Ferrer, nuestro primer historiador de la música y los músicos puertorriqueños, señaló que Arias “fue la inspiradora de una gran pasión, sin que su alma recorriera otros campos que los del arte, síntesis de sus amores’’.

Las composiciones de Mercedes, si no de grandes obras, son inspiraciones saturadas de bellezas, que armonizaba con maestría. Renacimiento, Flores y Perlas son dos valses editados por la casa Otero y Co., que pusieron de relieve su facilidad para componer.

Mercedes Arias estudió música con Morel Campos en el famoso Bazar Otero, ubicado hace muchos años en la calle Atocha, en el mismo espacio que ocupó en el pasado el Bazar Atocha. El padre de los queridos amigos Uchi, Edna y Toñito Penna compró ese inmueble en la década de 1940.

No puedo dejar de mencionar que la familia Otero ha tenido un lugar muy prominente en la historia de nuestro país. Solo basta recordar a Antonio (Totón) Otero, uno de los fundadores y propietarios del Bazar Otero; a Olímpio Otero, empresario y político de grata recordación en Ponce, y a Ana Otero, de Humacao, la pianista de su generación más importante que ha tenido el país.

Mercedes también fue una de las discípulas preferidas de piano del maestro de música Julio Carlos de Arteaga y puso de relieve en más de una ocasión sus raros dotes de consagrada pianista.

En veladas y conciertos recibió constantes y merecidas ovaciones, siendo muy aplaudida por la exquisita afinación y correcto gusto con que ejecutaba las más difíciles piezas de su vasto repertorio.

En 1926, Ponce organizó una Orquesta de Conciertos, dirigida por el maestro Jaime Pericas Díaz y Mercedes fue una de las primeras artistas contratadas. Cabe mencionar que la vida artística de Ponce era muy intensa en aquella época.

Bajo el liderato de Morel Campos, Mercedes y la soprano Lizzie Graham organizaron en Ponce representaciones, conciertos, tertulias y recitales, según Héctor Campos Parsi.

No contenta con ser una artista de grandes condiciones, Mercedes se dedicó a la enseñanza, en la cual obtuvo mucho éxito y formó a muchas discípulas que la honraron.

En 1892, efectuó una audición con el objetivo de mostrar los adelantos obtenidos por las discípulas que bajo su dirección seguían sus estudios musicales. Esa noche también demostró la excelente escuela que poseía y su gran vocación por la enseñanza.

Varias de sus estudiantes hicieron gala de su talento: Elisa Tavárez, Amelia Serra, Lila Salazar, Leonor Valdivieso, Celina Besosa , María Rodríguez, Panchita Colón, María y Mercedes Laguna.

Gladys Tormes González, administradora del Archivo Histórico de Ponce, me indicó que el destacado empresario Efraín Figueroa también le contó que Mercedes, días antes de morir, pidió que la enterraran con las composiciones en papel que Juan le había dedicado. Muchas de esas famosas danzas de Morel se imprimieron en Europa y Estados Unidos por el Bazar Otero.

El empresario Figueroa también le expresó a Tormes que Arias trabajó en el Teatro Fox Delicias interpretando las partituras para piano que acompañaban los rollos de las películas del cine mudo.

Además, le comentó que Mercedes está enterrada en el Cementerio Católico de la Perla del Sur.

En su trato particular era afable y bondadosa, y captaba las simpatías generales de todos por su dulce y atractiva modestia. Ejerció el profesorado hasta que prematuramente elevó su alma al cielo de encantos con que tantas veces sonara en la vida.

Sin lugar a dudas, Mercedes Arias está unida al grupo de mujeres ponceñas que se destacaron en la música puertorriqueña.

Precisamente, justo en la semana que se conmemora en el mundo entero el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), recordamos con mucho orgullo a Elisa Tavárez de Storer, Genoveva de Arteaga, Lola (Lolita) Tizol, Amalia Paoli, Arcela (Selita) y Consuelo Menchaca, Alice y Palmira Felicci, Lolita Aspiroz, Aura Norma Robledo (Juana Díaz), y Falina Rivera, entre otras.

¡Que siempre vivan las mujeres!