Menos del 10 por ciento de los villalbeños tiene servicio eléctrico

“Ningún alcalde que en estos momentos esté en la situación que nosotros estamos, puede estar satisfecho con la manera en que se han manejado los trabajos”, sentenció el alcalde Luis Javier Hernández Ortiz

Foto: Jason Rodríguez Grafal

A oscuras, como el primer día.

VILLALBA- Aunque los separan 18 millas de distancia, los municipios de Ponce y Villalba viven realidades diametralmente opuestas, al cumplirse 77 días del azote del huracán María.

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Mientras en la Perla del Sur más del 80 por ciento de los abonados de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) han recobrado estos servicios, en la Ciudad Avancina las velas y botellas de agua siguen siendo la orden del día.

Como explicó el alcalde villalbeño, Luis Javier Hernández Ortiz, menos del diez por ciento de los 27 mil habitantes de su municipio contaban este lunes con servicio eléctrico y más de la mitad seguía sin recibir gota de agua.

Una solución cercana a esta crisis, sin embargo, luce incierta.

Según denunció el mandatario municipal, la alta gerencia de la AEE no le ha comunicado plan alguno para restablecer el servicio, en el futuro inmediato.

“Ningún alcalde que en estos momentos esté en la situación que nosotros estamos, puede estar satisfecho con la manera en que se han manejado los trabajos”, sentenció Hernández Ortiz. “Esta misma pesadilla la están viviendo en Orocovis, Jayuya y Ciales”.

“Cualquier persona que trabaje en situaciones de catástrofe sabe que la tranquilidad del ser humano tiene sus límites. El ciudadano promedio pudiera haber tolerado muchas cosas los primeros 30 días, pero a 75 días exigen un plan y acción. En estos momentos no hay un plan y se ve muy poca acción”, puntualizó.

Actualmente, los únicos abonados con servicio eléctrico en Villalba lo recobraron gracias a gestiones impulsadas por el propio gobierno municipal y trabajadores de la AEE.

Juntos reactivaron la central hidroeléctrica del embalse Aceituna, cuya limitada producción ha permitido energizar las instalaciones de la empresa Medtronics, principal patrono en la ciudad, así como zonas aledañas.

“Si no fuera por eso, absolutamente nadie aquí tendría luz. A la montaña no se le consideró como prioridad para la Autoridad de Energía Eléctrica. Toda su prioridad estuvo cimentada en el área metropolitana y a consecuencia de eso es que a más de 70 días todavía estamos a oscuras”, reiteró Hernández Ortiz.

Esperanzas en picada

El principal remedio al apagón, aclaró, recae primeramente en la reparación de una línea de 39 mil voltios que conecta a la subestación de Toro Negro. Esta tarea, empero, podría demorar semana y media más.

Aun así, la red de distribución a hogares y comercios continúa severamente maltrecha, razón por la cual nadie puede proyectar cúando se podrá proveer electricidad a la mayoría de los villalbeños.

“La Autoridad aún no nos ha presentado ese plan. Entendemos que hay unas áreas que se podrán reconectar más rápido, pero hay muchas otras donde hay que traer brigadas especializadas y materiales, porque hay decenas de postes que aún están en el piso”, lamentó.

Solución en Aceituna

Este mismo cuadro, agregó, impide que se pueda reactivar el bombeo de agua desde la planta de filtros Aceituna, lo que a su vez priva del suministro a comunidades en la montaña, como Palmarejo, El Semil, La Ortiga, El Limón y Dajaos.

“Hemos hecho pedidos de generadores a FEMA, al Cuerpo de Ingenieros y a la Guardia Nacional, pero hasta el día de hoy, no han llegado”, confirmó.

Ante esta situación, el alcalde ahora confía que la AEE redirija el escaso remanente disponible de la central hidroeléctrica hacia ese sistema de bombeo.

“Sabemos que la luz se va a tardar, así que estamos buscando que algunas de estas personas en la montaña por lo menos puedan tener agua”, expresó Hernández Ortiz. “Si podemos llevar el número de personas con agua a 75 por ciento o a 80 por ciento, sería más tolerable”.

“Al día de hoy, nosotros todavía estamos llevando alimento y agua embotellada, casa por casa. Somos de los pocos municipios que aún están haciendo ese ejercicio y lo vamos a tener que seguir haciendo hasta que llegue el agua y la luz a nuestras comunidades”, concluyó.

Al cierre de esta edición, Villalba continúa llevando alimento y agua embotellada, casa por casa. (Foto: Jason Rodríguez Grafal)