Lleva cuatro décadas reviviendo ilusiones

En la calle Mariano Abril esquina Barceló de Juana Díaz, las miradas de chicos y grandes, amigos y familias, se remontan con ilusión a la antigua Jerusalén y los tiempos de Herodes.

Fotos: Florentino Velazquez

Su primer niñito Jesús “nació” debajo del árbol de Navidad en la sala de su casa.

También recuerda con claridad cuando sus padres Enrique y Nydia lo llevaban de paseo para admirar los pesebres que se lucían en otros patios y plazas por los pueblos de la isla.

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Por eso, desde muy pequeño, Enrique Marrero Guzmán aprendió a valorar desde las figuras de pastores hasta las estructuras en cerámica que conformaban nacimientos imponentes, con luces de estrellas y brillo de escarcha.

Una noche, el reto se apoderó de su imaginación y decidió sacar el nacimiento de la falda del árbol para llevarlo hasta una mesa amplia, donde tenía más espacio para construir la ciudad de Jerusalén a escala.

Con los años y la llegada de cada Navidad aquella estampa crecía, por lo que ya a sus veintitantos años optó por sacar su obra al balcón, para exhibirla y compartirla con todo el pueblo.

Hoy, la obra maestra de Enrique, su antigua Jerusalén con templos a escala sacados de libros, contiene más de 250 figuritas italianas en resina y el próximo mes de enero cumple 40 años de exhibición ininterrumpida.

“Quienes empezaron fueron mis papás”, recordó. La casa antigua era enorme. Siempre colocaban su nacimiento pequeño debajo del árbol, pero fue creciendo y yo tendría como 10 o 12 años cuando pasó a la mesa del comedor. Después pasó al balcón y ya la gente lo venía a ver”.

Dr. Enrique Marrero

Y no es para menos. Durante cada Navidad su estreno se ha vuelto todo un acontecimiento, como evidencian las decenas de personas que a diario llegan al pueblo para ver el “Nacimiento más grande y original de Puerto Rico”, como años atrás el propio Enrique lo bautizó.

Muchos de ellos, incluso, opinan que en Puerto Rico no hay otro más completo.

Basta con un breve recorrido por el garaje de la residencia Número 2 en la calle Mariano Abril esquina Barceló de Juana Díaz, para comprobarlo. Allí, las miradas de chicos y grandes, amigos y familias, se remontan con ilusión a la antigua Jerusalén y los tiempos de Herodes.

Hasta el Mar de Galilea luce en movimiento por las faldas de los templos construidos en madera, yeso y fibra de vidrio.

Esta peculiar atracción, explicó, fue impulsada por nostálgicos recuerdos. En especial por los momentos de infancia en que, fascinado, observaba los ríos hechos en cristal de otras estampas navideñas.

“Yo observaba mucho y en una ocasión vi agua. Cuando me fijé bien, era un espejo. Fue cuando me dije ‘yo nunca voy a usar espejo. Voy a usar agua de verdad’”, y así lo hizo.

Tiempo después llegó a su garaje una doctora que le dijo “aquí falta algo en movimiento”, por lo que Enrique se entusiasmó y comenzó a leer sobre motores a escala para adaptarlos a su proyecto anual.

Por ello, ahora su ciudad de mil detalles cuenta con figuras de pescadores tirando peces del agua, molinos que hacen sonar los ríos, pajaritos que comen del plato, y hasta un San José serruchando mientras ¡Jesús se mece!

“Lo difícil era el motor, pero después que los conseguí empecé a adaptarlos. Cada año le hacia uno nuevo y ya hay como una docena de estampas móviles”, acotó.

Sobre el delicado inventario, explica que se guarda y conserva celosamente en tres habitaciones de la casa, y que año tras año el ritual comienza todos los primeros de septiembre, cuando desempolva figuras, desenrolla manteles y cortinas, coloca estanques y motores, instala cables y demás tecnicismos, para abrir paso a la imaginación.

“Son casi tres meses de montaje, pero ya lo hago automático”, agregó el médico retirado, quien ha adoptado este complicado ejercicio como un recurso de meditación.

Por esta magna representación, que incluye hasta la ciudad amurallada, Enrique fue galardonado con el premio Jesús T. Piñeiro del municipio de Carolina. Además, durante el Bicentenario de Juana Díaz también fue receptor de la medalla del festejo.

Y aclara: su hermana Nilsa es parte de este éxito, pues es quien confecciona a mano los ropajes de cada una de las figuritas.

La apertura de la edición 2016 del “Nacimiento más grande y original de Puerto Rico” se llevó a cabo el pasado 15 de diciembre, pero podrá ser contemplado hasta el 6 de enero, de 6:00 de la tarde a 9:00 de la noche, en el hogar de este mimado juanadino e innato artista de la escenografía.

Como de costumbre, la entrada es libre de costo. Para información adicional puede llamar al 787-347-0595.

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