“La gente no está enferma, tiene deshidratación crónica”

Para el fenecido doctor iraní Fereydoon Batmanghelidj, el agua, simple y natural, es un medicamento maravilloso y confiable, que puede tratar el asma, las alergias, la hipertensión y mucho más.

Foto archivo

A lo largo de sus últimos años de vida, el doctor de origen iraní Fereydoon Batmanghelidj encarnó una cruzada muy personal, pero algo extraña: la de asegurarse de que a usted nunca se le olvide el valor del agua.

De hecho, Batmanghelidj tomó el agua tan en serio, que le dedicó el libro “Los Gritos de su Cuerpo por el Agua”, donde declaró que el mundo sufre de “deshidratación crónica epidémica”.

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Según llegó a declarar a la revista Health, la acidez estomacal, los dolores de cabeza, los dolores lumbares, la artritis y la fatiga no son en sí enfermedades verdaderas, sino desórdenes inducidos por la deshidratación. “La gente no está enferma, tiene sed”, recalcó.

La historia

A Batmanghelidj le encantaba compartir la extraña historia de cómo fue que se convirtió en el campeón más visible de este líquido. Todo empezó después del derrocamiento del Sha de Irán en 1979, cuando fue enviado a la cárcel como prisionero de guerra.

Ahí, uno de los encarcelados padecía de una úlcera dolorosa en extremo, y al saber de la presencia del médico solicitó que le permitieran consultarlo.

Puesto que las reglas carcelarias no permitían el uso de ninguna medicina, el doctor le recetó al presidiario un remedio muy singular: agua. Y funcionó. Después de tres días de aumentar la ingesta del precioso líquido, los síntomas del paciente mejoraron de manera significativa.

Aquí la historia tomó un sesgo inesperado. Impresionado por la cura del hombre de las úlceras, del doctor decidió investigar en la propia cárcel el poder del agua como agente curativo. Tan impresionado quedó con los resultados que al término de su encarcelamiento declinó salir en libertad y optó por quedarse cuatro meses más para proseguir su estudio.

La experiencia ayudó a convencerlo de que el agua, simple y natural, es un medicamento maravilloso y confiable, que puede tratar el asma, las alergias, la hipertensión y mucho más. “Incluso encontré que el acumulamiento de colesterol en los vasos sanguíneos es una defensa natural del cuerpo contra la pérdida de agua”, planteó Batmanghelidj.

¿Aliada contra el cáncer?

Suena demasiado bueno para ser realidad. Sin embargo, estudios recientes han sugerido que el poder del agua para alejar al cáncer es real.

Considere el cáncer del colon. De acuerdo a investigaciones realizadas en Seattle, Washington, personas que bebieron más de cuatro vasos de agua al día redujeron a la mitad las probabilidades de padecer esa enfermedad, en comparación con aquellas que tomaron dos vasos o menos al día.

Los participantes que lograron beber ocho vasos al día disfrutaron de un efecto protector aún mayor. Otras bebidas no pudieron lograr esos mismos niveles de éxito. Por ejemplo, aquellos que bebieron mucho café, refresco o jugo no lograron reducir los riesgos.

¿Cómo explicarlo? El agua logra que el canal digestivo se deshaga rápidamente de materiales tóxicos que pueden dañar las paredes del intestino y derivar en cáncer de colon.

Un efecto similar puede prevenir que el cáncer se desarrolle en los conductos urinarios, incluyendo la vejiga, el riñón y la uretra.

Y existe evidencia de que entre más viajes al baño a vaciar la vejiga hagan las mujeres, mayor probabilidad tienen de derrotar el cáncer de mama.

Un estudio llevado a cabo en Inglaterra encontró que las mujeres que se autoconsideraban “bebedoras de agua” tenían menos riesgo de cáncer de mama que las que no lo hacían.

Las “bebedoras de agua” que no habían alcanzado la menopausia tuvieron un riesgo 33 por ciento menor de padecer de este tipo de cáncer; y en las posmenopáusicas la reducción del riesgo llegó a niveles mayores.

Los autores concluyeron que los resultados fueron lo suficientemente impresionantes como para ameritar que se profundizaran los estudios en torno a las bondades del agua para la salud.

La rutina del agua

Beber agua quizá no sea considerado como una ciencia espacial, pero tomar dos litros diarios es todo un reto. ¿Qué tanto debe tomarse?

La persona promedio necesita un poco más de dos litros diarios de agua, pero mucho de ese líquido se encuentra en los alimentos sólidos que usted ingiere cada día, los cuales contribuyen con cerca de un litro de agua. Pero el resto tendrá que buscarlo en otras opciones.

Ahora bien, si usted hace ejercicio sus requerimientos de agua subirán. Y si hace calor debe tomar en consideración que el cuerpo tendrá mayores requerimientos del vital líquido.

Para que asegure el agua que necesita, haga esto:

– Empiece el día correctamente bebiendo dos vasos de agua antes de salir de casa: uno con el desayuno y otro después de que realice el resto de sus rutinas mañaneras.

– Si hace ejercicio, comience a tomar agua por lo menos dos horas antes de que inicie su rutina.

– Tenga cuidado con los líquidos que contengan cafeína y alcohol, los cuales actúan como diuréticos y por lo tanto lo deshidratarán.

– Manténgase cercano a una fuente de agua. Por ejemplo, tenga a la mano una pequeña botella con agua durante todo el día.

– La meta a lograr es consumir el agua antes de que el cuerpo sienta que se está deshidratando. Cuando usted siente sed, hace ya mucho rato que el cuerpo comenzó a acusar la necesidad de agua.

– Finalmente recuerde que aunque todavía no estemos en pleno verano, los calores ya están encima de nosotros. Esto significa que ahora más que nunca debe cuidare de ingerir agua suficiente.

(Adaptado de la revista Health)