José Esteban: de niño agricultor a prodigio de la montaña

Foto: Axel Rivera

Llegar al destino no fue tarea fácil.

A 73 días de la embestida huracanada de María, los caminos entre el barrio Yahuecas de Adjuntas y el poblado Castañer apenas han comenzado a sanar.

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Aún así, una fuerza inexplicable motivaba a aquella veintena de voluntarios a bordo de un autobús escolar. Insistían en continuar la marcha, aunque significara retar barrancos y hasta la misma gravedad.

Por eso, entre el denso verde y barro de la cordillera, se les vio avanzar monte arriba durante casi una hora, por curvas empinadas, zonas de deslizamientos y puentes ahora reducidos a senderos.

Venían desde recintos universitarios de Cupey y Bayamón, amanecidos, pero lo lograron.

Llegaron hasta el barrio Limaní de Adjuntas para reencontrarse con viejos amigos y estrenar la Escuela Agrícola Esteban Bianchi Maldonado, convirtiéndose, de paso, en sus primeros alumnos: en su primera clase.

El profesor elegido, sin embargo, no era un catedrático, agrónomo o experimentado agroempresario. Por el contrario, vestía mahón y camiseta, medía poco más de cinco pies de alto y tenía solo 14 años de edad.

Era José Esteban López Maldonado, el célebre niño agricultor que tras un intenso proceso de aprendizaje, ahora se empeña en sembrar algo más que café, plátanos y cacao. Ahora quiere sembrar educación y pasión por la tierra.

Como reveló a La Perla del Sur el pasado sábado, 2 de diciembre, “hoy, después de cinco años de trabajo, al fin estrenamos la escuela agrícola”.

“Vamos a enseñarles a sembrar la semilla, a explicarles un poco sobre la agricultura básica y cómo se trabaja acá en el campo. Vamos a compartir la experiencia del huracán María y la importancia de la agricultura en Puerto Rico”.

“Pero la expectativa no es que solo vengan a aprender, sino a compartir el conocimiento”, aclaró de inmediato.

De la metrópolis al campo

Tras encabezar un abrazo entre los discípulos y su maestro, Neysha Rodríguez Montalvo explicó que el colectivo de alumnos procedía de dos recintos de la Universidad Metropolitana.

“Ellos han decidido ser voluntarios y venir hoy a sembrar la tierra, tener una experiencia con la naturaleza y, sobre todo, apoyar a José Esteban”, anotó.

Cada uno, además, ha sido pilar de la organización Juntos Somos Más Fuertes, un colectivo que se estructuró en Bayamón para canalizar ayuda de emergencia a familias damnificadas por el huracán María.

Ese día, no obstante, la experiencia se traduciría en otro rescate igualmente loable: el de la comunidad Limaní como polo de actividad agrícola y educativa.

Sueño en desarrollo

Como indicó don Carmelo López Maldonado, el padre y mentor de José Esteban, tanto el sueño de su hijo como la iniciativa de estos voluntarios volvía a posicionar al remoto barrio de Adjuntas en el mapa de la montaña, impregnándole un dínamo codiciado por años.

Según expresó, “solo el centro educativo agrícola puede llegar a generar de 16 a 20 empleos para las familias de la zona”, una necesitada de oportunidades, fuentes de ingreso y desarrollo.

“El plan de José es arreglar el centro comunal, hacer unas viviendas para las personas que quieran pernoctar en fin de semana, y dar las clases de agricultura orgánica a los jóvenes y adultos interesados, además de clases de cocina, de inglés y música”.

“Y todo eso comienza a tomar forma hoy”, pronunció. “Hacía falta”.

Pero la agenda del niño agricultor no termina allí. Por su cuenta está redactando y sometiendo propuestas al gobierno federal y una ya se aprobó. Es del Departamento de Recursos Naturales de los Estados Unidos, entidad que le financiará un invernadero del tipo High Tunnel para cultivos orgánicos.

Entretanto, también trabaja otra propuesta dirigida al USDA Rural Development para arreglar las estructuras del plantel y ponerlas en forma “para que las personas puedan venir a estudiar. Todo eso lo está trabajando José”, reiteró don Carmelo.

Tenga o no éxito en esta última, José Esteban no detendrá la marcha de su centro agrícola, el cual planifica desarrollar en las 13 cuerdas y media de terreno colindantes a la escuela, donde contempla sembrar desde café, hasta hortalizas y cacao.

“El café y cacao orgánico se va a enviar a Francia, a través de un amigo de nosotros que tiene una compañía grandísima”, aclaró el patriarca.

Mientras eso ocurre, el joven agricultor, declamador, dibujante y líder comunitario ya organiza la celebración de ferias agrícolas y festivales de música en el lugar.

“Como José es cuatrista y también toca piano, ya ha hecho contacto con amigos de CROEM y la Universidad de Mayagüez”, confesó su orgulloso padre.

“En fin, lo que yo no hice en 40 años, José lo está haciendo en menos de cinco”, remató a carcajadas.

(Para conocer más de la Escuela Agrícola Esteban Bianchi Maldonado, acceda en Facebook al portal José Esteban López Maldonado)

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