Vila: Acusa a cenizas de AES y al gobierno

Durante su ponencia no solo reclamó de un tablazo el cierre de la carbonera AES en Guayama. Además, Ingrid Vila Biaggi, secretaria de la Gobernación de Puerto Rico entre los años 2012 al 2014, encaró a la cúpula del Gobierno por su ineptitud, al exponer a los ciudadanos a material tóxico y desproteger su calidad de vida por la ganancia de intereses privados.

En su más reciente visita a Ponce, la exfuncionaria reiteró su solidaridad con las personas que batallan contra la presencia de cenizas tóxicas de carbón en suelos, cuerpos de agua y comunidades del sur del país, al tiempo que reclamó tanto a la administración actual como a venideras el “cese y desista” de cartas de aprobación a megaproyectos, después de una llamada de un alto funcionario del gobierno, sin considerar los estudios realizados.

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“AES fue y sigue siendo un grave error. El gobierno no puede continuar escondiéndose detrás del pretexto de que hay que hacer valer los contratos, pues todos sabemos que esa excusa se levanta cuando conviene”, expresó el pasado viernes, 29 de abril, durante la clausura de la exposición Caras de Arroyo Barril, una muestra de las imágenes captadas por el fotoperiodista Gary Gutiérrez durante su reciente viaje a este municipio de la República Dominicana.

Allí, entre los años 2003 al 2007 permanecieron a la intemperie y sin mecanismos de control sobre 27 mil toneladas de cenizas tóxicas de carbón producidas por AES Guayama, como reseñaron recientemente La Perla del Sur y el Centro de Periodismo Investigativo.

“Indignación, conmoción y frustración. Eso me causó conocer la historia de Arroyo Barril. Fue darme cuenta de cómo un país deja de funcionar”, declaró Vila Biaggi.

Sobre AES Guayama, repasó incluso cómo entre los años 1994 y 1995 colaboró con el equipo de profesionales que evaluó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) preliminar del proyecto, y recordó cómo desde entonces se alertó a las autoridades gubernamentales sobre sus deficiencias e impacto sobre la vida humana.

“Lamentablemente, muchos de esos documentos ya no están, pero apareció una carta otorgándole el visto bueno por parte de un administrador. Muchas veces esa decisión no está fundamentada en las evaluaciones de los expertos. (Por eso) Las comunidades tenemos que insertarnos en la búsqueda, también, de esa documentación”, puntualizó Vila Biaggi.

La evaluación en la que entonces participó junto al doctor Neftalí García, la ingeniera Nohemí Zerbi y el ingeniero Gerardo Cosme fue entregada en 1995 al entonces director de la Administración de Asuntos de Energía, Rafael Luis Llompart.

“No se les hizo caso y apareció el permiso. Y cuando recientemente revisé los documentos que aún guardo en mis archivos, ningunas de las personas relacionadas al proceso de investigación y evaluación lo recomendó. Así que hubo un poder superior que dio la orden y apareció la carta que dice que todo está en ley”, declaró la también ingeniera.

Según contó, el 4 de marzo de 1996 la Junta de Calidad Ambiental (JCA) resolvió que la DIA preliminar cumplía cabalmente con los requisitos de ley, por lo que la DIA final fue aprobada sin atender ninguno de los planteamientos levantados por grupos ambientales, ciudadanos y los expertos que estudiaron el proyecto.

Esta incongruencia llegó hasta el Tribunal Supremo de Puerto Rico, pero el 29 de junio de 1998 el juez Jaime Fuster Berlingeri resolvió que la JCA actuó conforme a derecho y avaló la DIA final.

El dictamen, sin embargo, establece claramente que las cenizas de AES, ni sus derivados, nunca serán descartados en los vertederos del país.

“El gobierno lo que ha hecho es facilitar, a través de acuerdos de espaldas al pueblo, que se depositen estas cenizas tóxicas en los vertederos del país, como el de Peñuelas, dispersando el tóxico a más lugares de la isla. Es curioso que para algunas cosas el gobierno pregona que hay que hacer valer los contratos, pero para otras, en particular aquellos que afectan a la ciudadanía, se encuentra en el aire para enmendarlos”, manifestó.

“Sobran los datos que narran su grave daño a la salud. Pero, es más, este es el típico caso donde el sistema se burla del pueblo otorgando reconocimientos que luego parecen bromas de mal gusto”, sentenció la ingeniería ambiental con especialidad en Recursos de Agua de la Universidad de Stanford.

“Estos son proyectos plagados de influencias y presiones indebidas. Lo que no podemos permitir es que se sigan socializando las pérdidas, envenenando a nuestra población, contaminando suelos, el agua y el aire con el fin de enriquecer a unos pocos”.

Tanto las expresiones de Vila Biaggi como la exposición Caras de Arroyo Barril tuvieron lugar en la librería El Candil de Ponce.