
En nuestro pasado artículo discutimos la reforma de nuestro sistema político enfrentando la solución del problema del coloniaje mediante la Asamblea Constitucional de Status.
Paralelamente con la atención de este problema, existen otras contrariedades de naturaleza política que incapacitan nuestra voluntad de actuar en común para alcanzar objetivos indispensables. Por tanto, debemos enfrentar un proceso de diálogo nacional para romperle el espinazo a la perversidad de la política partidista.





