
“Yo soy boricua… pa’que tú lo sepa” dice un conocido bumber sticker que con frecuencia vemos en nuestras calles. Chiquitos geográficamente hablando, pero con un ego que nadie iguala. Así somos los puertorriqueños quienes disfrutamos ver cómo nuestros atletas, artistas, científicos y estudiantes se destacan a nivel mundial. Somos excelentes anfitriones en nuestras casas, las personales y la casa grande que es nuestro país, en la cual acogemos a los visitantes con gran calor humano y con orgullo mostramos nuestras bellezas naturales.
Parece contradictorio que teniendo tanto orgullo por el terruño, le dañemos de forma tan dramática como vemos durante los fines de semana y días feriados cuando se dejan ríos y playas inundados de basura. Las campañas mediáticas y los debates en la prensa y las redes sociales después de la Noche de San Juan y el 4 de julio sobre por qué los boricuas ensuciamos las bellezas naturales que disfrutamos, no han logrado parar la práctica de manejar inadecuadamente los desechos del consumo en su día de ocio.




