Para el Nuevo Año es saludable hacer resoluciones, decisiones o, más simple aún, establecer metas.
Por ejemplo, podemos preguntarnos, ¿qué quiero lograr para el 2010?, ¿qué me gustaría que ocurriera en mi vida?, ¿qué deseo no sólo para mí, sino también para quienes me encuentro en mi caminar por esa maravillosa experiencia llamada vida?
Vale la pena hacer una pausa, aquietarnos y en la profundidad de nosotros mismos darnos una contestación.
Bien lo dijo el doctor Lair Robero en su libro “Los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas”: “cuando te fijas una meta, influyes directamente en la construcción de tu propio destino”.
Si me permites, voy a darte una sugerencia que, si te la impones como meta, podría hacer un gran bien a ti y a tus semejantes.
