
El concepto de imperialismo financiero de Luis Muñoz Marín y su capacidad de dominio sin el ejercicio bruto de la fuerza que le adscribe, encaja a perfección con la política de inclusión de la economía de Puerto Rico al gran mercado estadounidense, contenida en la Sección segunda y tercera de la primera Ley Orgánica para Puerto Rico: la Ley Foraker del 12 de abril de 1900.
Agregue a esa lógica de dominio la función de la ‘válvula de escape’ de la emigración de los boricuas hacia el Norte.
La valiosa aportación de la fuerza de trabajo se expresa en dos momentos.
En sus inicios los trabajadores isleños acometieron trabajos duros, del campo y la ciudad, que la clase obrera estadounidense ya no interesaba por tener oportunidades con mayor remuneración y mejores condiciones de trabajo.











