La Perla del Sur

Ponce, Puerto Rico
Jueves
09
Septiembre
2010

Actualizado a las 06:11 AM

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La lección de Haití:

Una crisis inmanejable acecha a todos

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Aunque nadie puede predecir un evento de esa naturaleza, sin preparación Puerto Rico enfrentará un caos. Esta parece ser la primera lección que ha dejado el terremoto de escala 7.0 que destruyó vida y propiedad en la República de Haití, el pasado 12 de enero.

Al igual que Haití, Puerto Rico está situado en una zona de alto riesgo sísmico que podría en cualquier momento experimentar un terremoto intenso que, a su vez, ponga a prueba, no sólo la infraestructura, sino también la capacidad para enfrentar una emergencia de proporciones inimaginables.

De acuerdo con la sismóloga Lilian Soto Cordero, analista de datos de la Red Sísmica de Puerto Rico, sin preparación ninguna sociedad puede lidiar con las emergencias y la misma debe realizarse con pericia y calma.

“Lo más importante para la ciudadanía, en términos científicos, es que creó conciencia de que nosotros vivimos en un área sísmica activa, pero es importante que de esta situación nosotros entendamos que tenemos que prepararnos”, indicó la sismóloga a La Perla del Sur.

Según precisó, Puerto Rico está en un área de contacto con la placa del Caribe y la de Norteamérica, las cuales generan actividad que muchas veces es imperceptible. No obstante, la ciencia ha demostrado que la mayoría de los eventos sísmicos ocurren en o cerca de los bordes de estas placas.

Cordillera sensitiva

Mas ante la eventualidad de un sismo de alta intensidad, recalcó que una de las zonas que podría afectarse gravemente en la Isla es la zona de la Cordillera Central, donde se han edificado miles de residencias sobre columnas alargadas, que con suerte resistirían un movimiento telúrico.

En esas zonas sería muy difícil rescatar sobrevivientes, por lo que cada familia debe tener un plan de contingencia efectivo en lo que llega la ayuda, al tiempo que en las ciudades, donde los edificios son altos, también hay que estar prevenidos.

“La preparación tiene que ser en todos los niveles”, puntualizó Soto Cordero, al indicar que desde el gobierno, las agencias, los municipios, las organizaciones privadas, las empresas, los estudiantes, los maestros y los voluntarios deben estar al día en los adiestramientos y cumplir responsablemente con sus tareas en los simulacros.

De hecho, fuertes terremotos afectaron a Puerto Rico en los años 1670, 1787, 1867 y 1918.

El más reciente de estos, el ocurrido el 11 de octubre de 1918, alcanzó una magnitud de 7.3, superior al de Haití, causando daños estimados en $4 millones en el área Oeste, una cifra que alcanzaría cientos de millones en la época actual.

El suceso, además, cobró la vida de 116 personas, un tercio de las cuales pereció ahogada por un maremoto que ocurrió minutos después y que alcanzó una altura máxima cercana a los 20 pies sobre el nivel del mar.

“El principal arma es mantenerse preparados”, subrayó Soto Cordero, quien recomendó mantenerse informado a través de la página de la Red Sísmica en internet redsismica.uprm.edu, así como con las oficinas de manejo de emergencias municipales y estatales.

Recomendaciones vitales

Entre las falacias que se han barajado sobre los terremotos se plantea que no se puede hacer nada para prevenir sus efectos sobre los seres humanos.

A juicio de la sismóloga, empero, este argumento se derrumba si se mantiene siempre una reserva de agua y de alimentos secos enlatados que deben ser reemplazados con regularidad, así como poseer a la mano una linterna, un extintor de incendios y una caja de herramientas.

De ser posible, compre un radio portátil y baterías de repuesto.

Además, cada familia debe contar con un plan de preparación contra terremotos, ya que muchos podrían quedarse sin agua, luz y teléfono durante varias semanas.

Además, es altamente probable que el gobierno no pueda atender las necesidades de todos los ciudadanos de manera inmediata y sólo quienes estén preparados podrán prestar ayuda a las víctimas.

Para eso hay que desarrollar un plan de contingencia de rápida acción.

Tome conciencia y explique a cada miembro de su familia lo que debe hacer ahora, durante y después de un terremoto, tal y como establecen las guías de la Red Sísmica.

Primero, identifique los peligros potenciales en su hogar y comience a corregirlos. Segundo, prepare equipos de provisiones en caso de un desastre. Tercero, identifique las debilidades potenciales de su edificio y comience a repararlos y cuarto, protéjase durante la sacudida de un terremoto. Agáchese, cúbrase y agárrese.

Después de un terremoto, revise por lesiones y daños y, cuando esté a salvo, continúe siguiendo su plan de preparación contra desastres.

“Estar informado, tomar conciencia y estar preparado puede ser la diferencia”, subrayó la sismóloga Soto Cordero.

 
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