
Para el Nuevo Año es saludable hacer resoluciones, decisiones o, más simple aún, establecer metas.
Por ejemplo, podemos preguntarnos, ¿qué quiero lograr para el 2010?, ¿qué me gustaría que ocurriera en mi vida?, ¿qué deseo no sólo para mí, sino también para quienes me encuentro en mi caminar por esa maravillosa experiencia llamada vida?
Vale la pena hacer una pausa, aquietarnos y en la profundidad de nosotros mismos darnos una contestación.
Bien lo dijo el doctor Lair Robero en su libro “Los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas”: “cuando te fijas una meta, influyes directamente en la construcción de tu propio destino”.
Si me permites, voy a darte una sugerencia que, si te la impones como meta, podría hacer un gran bien a ti y a tus semejantes.
Es simple: abrazar a la mayor cantidad de gente posible en el 2010.
En un mundo de comunicación a distancia vía computadora, dígase correo electrónico, Facebook o teléfono celular, tal propósito me parece casi urgente y necesario.
Esto me recuerda la anécdota de Madre Teresa de Calcuta en una calle de la India cuando encontró a un pordiosero tirado en la calle.
Se bajó, lo levantó, lo alimentó y el pobre hombre le dijo: “No recuerdo la última vez que alguien me hubiera tocado”.
Por las calles de los pueblos y las ciudades hay miles de personas carentes de afecto y sedientos de un abrazo.
¿Qué nos dicen los expertos de los abrazos? Kathy Tobin en Leader nos tiene algunas consideraciones:
“Los abrazos no sólo son agradables, son necesarios. Estos gestos afectuosos pueden aliviar el dolor y la depresión, mejorar la salud del sano, hacer más feliz al alegre, y aumentar la confianza de quien está seguro de sí mismo”.
“Los abrazos logran que nos sintamos mejor, superemos el temor, eliminemos la tensión. Constituyen un ejercicio de estiramiento para los bajos de estatura, y de flexión para los altos. Además, no trastornan el ambiente, ahorran calor y no requieren equipo especial”.
Por último, destaca que “los abrazos hacen más felices los días felices, y posibles los días imposibles”.
¿Verdad que vale la pena imponerse la meta de dar abrazos a diestra y siniestra?
¿Quiere otra razón? Dándolos nos enriquecemos, crecemos y hacemos crecer. Abrazar es decir con energía me importas, significas algo muy especial para mí y quiero compartir contigo la humanidad que apreciamos.




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