Durante el siglo pasado la economía de Puerto Rico se transformó drásticamente al evolucionar de un ambiente agrícola a uno industrial.
Esto propició un crecimiento por la llegada de diferentes industrias de manufactura y producción y resultó en el desarrollo de una de las fuerzas laborales más diestra y especializada del mundo.
La composición industrial incorpora la tecnología, servicio, turismo, alimentos, farmacéuticas y dispositivos médicos. Uno de los componentes principales, la industria farmacéutica representó el 66 por ciento de las exportaciones de la Isla.
En gran medida y a pesar del sustento económico provisto, afectando la diversidad industrial, el concepto de la diversidad industrial se ha evaluado por varios investigadores europeos. Éstos han dirigidos sus estudios a ponderar cómo se relacionan los patrones industriales y los modelos de desarrollo económico de regiones y subregiones.
Entre los criterios de estudio se encuentran el tamaño de la región, el nivel de desarrollo urbano, la infraestructura industrial y sus recursos.
Algunos investigadores expresan que las regiones deben contemplar cuidadosamente la especialización, pues puede llevarlas a ser más susceptibles a caídas en la economía. Así no se depende estrictamente de un sector muy industrial especializado, sino de varias opciones para la fuerza laboral local.
Existen muchos factores regionales que impactan la inversión industrial en una región. Entre estos podemos mencionar la infraestructura, costo de labor, impuestos y estabilidad social. En la economía mundial existen múltiples modelos para el desarrollo económico fortaleciendo estos factores.
En términos generales, se sustentan los factores de infraestructura y contribuciones y queda rezagado el componente de estabilidad social. Este criterio puede representarse de varias maneras, a través de la calidad de vida, manejo del medio ambiente y los niveles de educación de la región.
Varios estudios internacionales han demostrado la correlación entre los niveles educativos y el mejoramiento de diversidad económica, como por ejemplo, en la India, China y Canadá.
Como instrumento para fomentar ese desarrollo económico y social balanceado, la diversidad industrial asume un “rol” más intenso en la promoción regional, más favorable que los modelos de servicios típicos. Los modelos de diversificación industrial deben estar sustentados en la innovación y flexibilidad para la modificación de productos, procesos y redes de distribución según las demandas del mercado.
Aún más, para su éxito, este modelo es fundamental que los sistemas educativos en sus distintos niveles sean de alta calidad, se encuentren en buen estado con planes de continuo mejoramiento.
De esta forma, podrá facilitarse el desarrollo estable y sostenido, y nuestra región cuenta con los elementos básicos para afianzar estos modelos de desarrollo ya probados en otras zonas del mundo.
(El autor es Asesor Ejecutivo y Catedrático Asociado UIPR en la colaboración de Carlos A. Faría Figueroa, estudiante del programa graduado de la Universidad del Turabo, Comentarios: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla )







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