La Perla del Sur

Ponce, Puerto Rico
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Una hacienda atada a la historia citadina

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Mucho se ha escudriñado en la historia de Ponce para conocer el origen del cognomento de los Leones. Algunos señalan que esto se debe al apellido del primer gobernador de la isla, Juan Ponce de León, por quien el entonces poblado toma su ilustre nombre en el año 1692.

Pero esa honrosa distinción con la cual son conocidas las personas que nacen en la Ciudad Señorial, curiosamente se debe a un alcalde de Ponce nacido en Cataluña, España, quien decidió cambiar el cordero que había en el escudo de la ciudad por un león, símbolo de gallardía y fortaleza.

Y ocurrió en el año 1844, cuando don Salvador de Vives, fundador de la Hacienda Buena Vista, se desempeñaba como primer mandatario de Ponce, una decisión que marcó una huella imborrable en el orgullo de esta ciudad.

Don Salvador fue siempre un visiona-rio. Prueba de esto es la creación de una estancia desde donde se cultivaban los alimentos que se darían a los esclavos de todas las haciendas que existían en la ahora Perla del Sur.

En ese hermoso lugar quedó plasmada la historia de un Ponce exitoso, pues desde allí también se marcó la pauta a seguir en la economía de la ciudad.

Y usted puede recrearla con tan solo recorrer las edificaciones y caminos que permanecen casi intactos, gracias al esfuerzo del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico, y al empeño demostrado por la gente que allí trabaja.

Para llegar, basta con tan solo tomar la carretera PR-123 en dirección a Adjuntas.

Allá, en la frescura del barrio Magueyes, fuera del bullicio y el calor asociado a la ciudad, se encuentra uno de los lugares más interesantes que existen en la isla, enmarcado entre historia e inmensurable belleza natural.

La Hacienda Buena Vista cuenta hoy con 482 cuerdas de terreno de las casi mil compradas originalmente por su fundador, quien 12 años después de haber viajado de Venezuela a Puerto Rico decidió sembrar frutos menores como cacao, plátano, ñame y mafafos, para vendérselos a los dueños de otras haciendas y así poder alimentar a sus esclavos.

Pero el empeño era algo generacional. Al morir don Salvador en el 1845, su hijo Carlos de Vives, un ingeniero de profesión, decidió desarrollar el concepto de hacienda que hoy conocemos.

“Don Carlos hereda la propiedad y utiliza la maquinaria del maíz. Utiliza la fuerza hidráulica del río y todo el sistema de canales que construyó para mover la maquinaria y empieza la producción de una de las mejores harinas de Puerto Rico”, señaló el guía ambiental Edwin Figueroa, mientras dirigía el recorrido tradicional de la Hacienda Buena Vista.

El patrimonio histórico de este lugar es extenso e interesante, por lo que vale la pena salir de la cotidianeidad para conocer parte de las raíces que nos hicieron crecer como pueblo.

Durante el recorrido usted puede apreciar las interesantes edificaciones, con parte del mobiliario original, que invitan a viajar en el tiempo y aprender más sobre aquellos que con arduo trabajo construyeron nuestra historia.

“La historia de Ponce es una historia importante en el desarrollo de esta sociedad y por eso les invitamos a conocerla”, expresó Figueroa, al tiempo que nos mostraba los canales construidos por una familia que vivió allí por cinco generaciones.

“Creo que debemos valorar nuestra historia, porque es parte de nuestras raíces, de nuestra cultura. Es necesario conocer de dónde venimos y lo que somos. Solo así sabremos hacia dónde dirigirnos”, agregó el intérprete ambiental.

31 de julio de 2013

 

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