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Martes
29
Julio
2014

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Cano Amill: el secreto mejor guardado

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Su nombre no recibe destaque en los titulares y su rostro tampoco ocupa portadas de los periódicos. Sin embargo, su pasión y ejecutorias como entrenador de atletismo fueron puntuales para que el año 2012 fuera uno glorioso para Puerto Rico.

¿Su mejor carta de presentación? Su discípulo Javier Culson Pérez y la histórica medalla de bronce que el atleta ponceño trajo de las Olimpiadas en Londres.

¿Su nombre? Héctor “Cano” Amill Alicea, el innato maestro de Educación Física que continúa fungiendo como mentor de generaciones que encuentran en el deporte un medio para superarse, dentro y fuera de la pista.

De hecho, gracias a su vocación y tutela, hoy son muchos los profesionales que obtuvieron becas universitarias.

Aún así, Amill Alicea es un hombre tranquilo y reservado, que se mantiene al margen de la atención que genera su pupilo estrella, dondequiera que va.

Como bien explica, aunque la gloria se alcanza en competencias internacionales, la lucha se libra y se gana fuera del ojo público, en pistas casi anónimas, como la del complejo atlético de la urbanización Villa del Carmen en Ponce.

Ahí, lejos de la prensa deportiva mundial y de las caravanas de celebración, es donde por años -y casi a diario- Cano ha preferido mantenerse.

Allí, además, es donde el reconocido entrenador puede ser lo que siempre ha querido, un maestro de jóvenes.

Y es que Cano no lo olvida. Comenzó igual que ellos.

Vida al servicio del deporte

En su juventud, participó en variedad de deportes colegiales, incluyendo ba-loncesto, voleibol y hasta fútbol americano. Fue integrante de la Selección de Puerto Rico en Judo y participó en los Juegos Centroamericanos Juveniles.

En el interín, estudió doble bachillerato en Matemática y Educación Física en la Pontificia Universidad Católica en Ponce.

“Siempre me gustó la educación física y el deporte, pero como mi papá era ingeniero, siempre estuve en las cosas de matemática. Hice los dos bachilleratos, pero ejercí solamente un año (como maestro de) matemáticas”, explicó.

Comenzó como maestro de educación física en la Escuela del sector Aruz en el 1981, pero no fue hasta hace 25 años que encontró su hogar permanente en la Escuela Intermedia Jardines de Ponce.

“Jardines de Ponce antes llegaba último en los ‘Field Days’ de Ponce. Poco a poco fuimos cogiendo renombre”, recordó. “Ahora nadie quiere competir con nosotros”, agregó sonriente.

Pero a pesar del respeto ganado en el atletismo profesional, Amill Alicea se mantiene como maestro de educación física y rechaza tajantemente centrar sus esfuerzos en títulos más pretenciosos.

“Muchos de los entrenadores son entrenadores, no son maestros. Yo soy maestro y Javier sabe que para mí es importante estar con los nenes”, expuso. “Y si por casualidad apareciera otro atleta como Javier en mi escuela… ¿porque nadie lo entrena se pierde?”.

“El sistema en Puerto Rico hace ver en la Escuela que el maestro de educación física es el que pone a los nenes a jugar y es quien resuelve cuando falta un maestro”, criticó. “En eso yo no estoy de acuerdo”.

Jornadas extendidas

Para entrenar a Javier Culson, Amill Alicea logró un acuerdo con la escuela que le permite acompañarlo en las mañanas para luego practicar con los estudiantes en las tardes.

Los fines de semana lleva a los estudiantes a participar en competencias fuera de Ponce, y entre los meses de mayo y septiembre viaja fuera de Puerto Rico para las competencias internacionales de Culson.

Es una rutina que le ha costado tiempo con su familia, particularmente su hija, hoy universitaria.

“Al principio ella no comprendió. Yo estoy todo el día aquí. Normalmente estoy en las mañanas en el gimnasio con Javier y por las tardes caigo aquí con todos los nenes y practicamos. Termino como a las 7:00 de la noche”, explicó.

“A tí te toca uno en la vida”

Mas en el caso de su relación con Culson, admite, esta va aun más lejos.

El vallista de 28 años de edad comenzó a entrenar con Amill Alicea cuando cursaba el séptimo grado. Quince años después, la relación ha trascendido el deporte.

“Lo de Javier y yo es como un padre y un hijo. Es algo diferente”, explicó. “No ha sido fácil. Javier y yo la pasamos bien malas. Cuando Javier todavía no tenía el nombre, no se nos ayudaba (mucho). Para ir a los viajes había que estar pidiendo chavos por ahí. Muchas cosas que la gente no entiende”.

Es en parte por esta razón que Amill Alicea ha rechazado entrenar a otro atleta profesional, mientras Culson continúa activo.

“A ti te toca uno en la vida”, declaró. “Es bien difícil que yo vuelva a tener un contacto así con otro atleta”.

Y la lealtad que caracteriza la relación entre ambos quedó evidenciada luego de las Olimpiadas en Beijing en 2008 cuando, según el entrenador, hubo un movimiento dentro del Comité Olímpico para separarlo de Culson.

“Cardona y sus amiguitos nos reunieron para separarnos, porque querían que Javier se fuera para Estados Unidos, porque yo ya no podía seguir al nivel de Javier y Javier le dijo que no”, recordó.

De igual forma, Amill Alicea se ha convertido en la barrera que protege a Culson ante la ola de personas que quieren influir en su agenda.

“Este año (2012) le dijimos que vamos para Europa, no nos manden a buscar a Puerto Rico para nada y desde Europa caímos en las Olimpiadas. Ahora nosotros ponemos las pautas. Nosotros vamos a donde nosotros podemos ir”, sentenció.

“Yo soy medio perro”, agregó con una sonrisa. “Y nuestro agente (Michael Johnson) es el doble de perro (que yo). Él, cuando tiene que poner las pautas para su atleta, las pone”.

Un retiro sin descanso

Hoy, Amill Alicea habla abiertamente sobre el retiro, aunque para él parece tener otra definición.

¿La razón? Oficialmente lo hará como maestro de educación física en septiembre del 2013, cuando cumpla 55 años de edad y tres décadas como servidor público, pero no piensa dejar sus prácticas con los estudiantes por las tardes.

“Si yo me quedo en casa me da un ‘patatú’. Yo no puedo estar haciendo nada en mi casa”, agregó casi a carcajadas. “Viajar (por gusto) no me interesa mucho porque ya he viajado demasiado. Compartiré un poco más con la familia”.

Aun así, ya tiene trazada su agenda con Culson para el 2013 y la ruta a las Olimpiadas del 2016. Entre las prioridades está el proteger la salud y rendimiento de su pupilo.

“Nosotros ahora tenemos un compromiso que es el Mundial en agosto. Nos vamos a preparar para el Mundial y la Diamond League”, declaró.

“Yo le dije a David (Bernier) que nosotros no vamos ni a Centroamericanos, ni a Panamericanos. Que vayan los muchachos prospectos”, continuó. “Javier está a un nivel que nosotros tenemos que pensar en mundiales”.

“El año pasado nos criticaron que no fuimos a los Panamericanos. A mí casi me matan. ¿Qué le pasó a los cubanos? Todo el equipo cubano fue a las Olimpiadas lesionado”, añadió.

Sobre las Olimpiadas, afirmó que “Félix ganó con 35 (años de edad) y Javier va a tener 32. Javier va a correr, pero tú no sabes las cosas que pueden pasar”.

“Todavía nos queda trabajo por hacer”, sentenció, justo antes de volver a la pista.

 

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